«Vivienda, la gran brecha social» por Juan Santaella
Es hoy la mayor fuente de desigualdad entre los españoles
Mientras que para muchos la vivienda es un grave problema; para otros –fondos buitre o grandes tenedores–, es el gran negocio. Esto hay que resolverlo. No se puede dejar, al albur del mercado, la especulación tan atroz que se está haciendo con un bien del que depende el bienestar de los ciudadanos.
A Maricarmen, una anciana enferma, de 87 años, la expulsaron del hogar que había habitado setenta años, pagando religiosamente su alquiler. La empresa Urbagestión compró su piso en 2018, por un precio irrisorio, precisamente porque ella vivía en él. En 2020 le dijeron que se fuera porque el contrato ya había sido subrogado dos veces, y, desde entonces, la empresa no ha aceptado ningún tipo de acuerdo, incluso abonándole los 1600 euros que pedían. El tema pasó a los tribunales, donde, el Juzgado de Primera Instancia le dio la razón, pero la Audiencia Provincial se la quitó, basándose en que la segunda subrogación no está permitida, lo cual es muy discutible –la madre tendría que haber sido titular del contrato, con su marido, y no tener que subrogarse después, pero las leyes franquistas lo impedían–. Ahora, ante la presión social, la empresa la ha readmitido.
La figura de una mujer desahuciada injustamente, sola, con minusvalía, saliendo en una camilla, cuyo problema no se resuelve porque una empresa especuladora no acepta ninguna solución, porque quiere mostrar su poderío frente al débil, no ha pasado desapercibida, para las personas de bien. Miles de ellos se han lanzado a la calle en diferentes localidades –muchos han acampado en la Puerta del Sol–; y otros, desde nuestras casas, nos hemos indignado con las imágenes tan deprimentes que hemos visto: cientos de policías, expulsando, con enorme agresividad, a una anciana enferma.
Ahora, el Gobierno ha rescatado, de nuevo, el borrador del decreto de vivienda que no logró sacar en dos ocasiones anteriores, por la oposición de PP, Vox y Junts. El Consejo de Ministros del martes aprobó dos Decretos, uno con posibilidad de ser convalidado el viernes en el Congreso, donde se protege más a los inquilinos –especialmente a los más vulnerables–, se paralizan las compras especulativas de vivienda, se otorgan bonificaciones e incentivos fiscales, y se comprometen a crear más vivienda pública; y otro, donde se contempla la renovación automática del contrato de arrendamiento, de más difícil convalidación.
No basta, como algunos dicen, con construir viviendas privadas. Ya tuvimos la burbuja inmobiliaria de 2008: se construyeron millones, y el precio siguió creciendo, porque muchos especularon con ellas. Lo fundamental, que era construir vivienda pública para alquiler, no se hizo.
Hoy, en muchos barrios, se ha producido una gentrificación, es decir, fondos buitres compran bloques de viviendas humildes, las reforman y suben, de manera abusiva, el alquiler, con lo que fuerzan la salida de los alquileres antiguos, o desahucian a sus moradores. También los comercios locales son sustituidos por franquicias.
Si en un tiempo fue la propiedad de la tierra la que marcaba las diferencias de clase; hoy es el parque de viviendas lo que distingue a los adinerados, convertidos en rentistas de un bien social. Para el Papa Francisco, la propiedad privada no es absoluta, sino que tiene una función social. Para él, «tierra, techo y trabajo son derechos sagrados… Hoy, en muchas ciudades niegan la casa a millares de nuestros vecinos, incluidos los niños».
FOTO: https://www.paho.org/es/noticias/12-4-2024-vivienda-elemento-esencial-para-hacer-realidad-equidad-salud