“Patriotas todos” por Juan de Dios Villanueva
Quizás aquellos patriotas que votaron ‘no’ a esos decretos que buscaban facilitar vivir están plácidamente en unas casas que les llegaron con el enorme esfuerzo de su trabajo, o de levantar la mano, o de la herencia llegada a través de los tiempos.
Cada cual en su vida. Lo cierto es que se presentaron a una vida mejor y, bajo el firme convencimiento de mejorar la existencia a quienes aquí vivimos, patriotas todos de quinta, octava o trigésima generación. Pero no, no podía ser tan hermoso, era imprescindible seguir consignas, que quien manda, poderoso dinero don dinero que diría el poeta, emisordesde las cuentas en clave, quién sabe en qué banco, quién sabe desde qué empresa, quién sabe desde qué fundamento. Y duermen a pierna suelta con su conciencia guardada en el cajón de la mesilla de noche, bajo llave.
Ellos sí que saben, no los desarrapados, perros flauta, currantes que cada día desde su patriotismo confían en sus manos, en sus mentes, en sus cuerpos y en su tiempo para poder ganar el dinero que les permita vivir en paz, y que dan la cara por los demás, por sus amigos, por sus hijos, por los hijos de sus hijos para que puedan vivir en un lugar en el que nadie los eche para ganar más dinero con estos turistas que invaden las ciudades haciéndose fotos; con esos ladrillos que les rinden mucho más que su propia inteligencia; con esos tabiques que separan esta sociedad entre los que ponen el dinero, solo el dinero, a trabajar y quienes abren consultas, aulas, persianas, cajas de herramientas…, quienes arrancan tractores, camiones, furgonetas; quienes lavan y peinan a ancianos y despachan tras mostradores; quienes aguardan en las colas a que les llegue la oportunidad de ganar un dinero que les permita irse de casa, y firmar una hipoteca, y vivir con quien aman, y partir con aquel cuchillo el pan en su casa. Patriotas que trabajan incluso escribiendo cada día su perorata.