16 octubre 2026

¿Estudias con la IA? El método de los expertos para hacerlo bien (de verdad)

Tras las malas notas del alumnado en el último informe PISA, dos especialistas en este campo desvelan las pautas para rendir mejor sin que la tecnología haga las tareas por nosotros.

Los malos resultados cosechados por los estudiantes españoles en el informe PISA han avivado el debate sobre la evolución del rendimiento escolar a medida que se recurre cada vez más a la IA para las tareas diarias. La pregunta es inevitable: ¿se está utilizando para comprender las asignaturas o solo como un atajo para resolver los deberes en segundos y ahorrar esfuerzo? El dilema ya está moviendo ficha en el terreno legislativo, con propuestas como la de Cataluña, que busca prohibir su uso en las aulas hasta los 14 años. Dos expertos nos explican cómo cambiar el enfoque y transformar la tecnología en un profesor particular que nos ayude a pensar y a ejercitar el cerebro.

  • ¿No entiendes una materia?

Por muy tentador que sea, la solución no es pedirle una respuesta a ChatGPT. «No se trata de que la IA haga el trabajo, sino de que pregunte, ponga a prueba y obligue a pensar», asegura Laia Lluch Molins, profesora de los Estudios de Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experta en innovación en la enseñanza. Por eso, lo primero que debemos hacer es preguntarnos: ¿qué necesito entender mejor? ¿cómo lo aplico en otro contexto? «La IA puede generar el contenido, pero no puede recordarlo por ti. Y aprender requiere esfuerzo», advierte.

  • ¿Necesitas practicar antes de un examen?

Aquí la inteligencia artificial resulta especialmente útil porque «puede crear práctica ilimitada y adaptada», como apunta Lluch. ¿Y esto cómo lo aplico exactamente? En primer lugar, hay que darle contexto. Decirle el curso, el nivel, el tema y encargarle que empiece a ponernos a prueba con una dificultad determinada. «Lo importante es que la instrucción vaya adaptándose: que si aciertas suba un poco la dificultad; y si fallas, baje y añada una pista. Y, sobre todo, exigirle que no dé la respuesta correcta de inmediato», precisa la experta. La clave está en que «la IA nos aporte más preguntas y nos invite a pensar más».

  • ¿Quieres mejorar un idioma?

Este es, según Lluch, uno de los usos más potentes. Por ejemplo, se le puede indicar «que mantenga un diálogo» y que vaya anotando los errores y haga las «correcciones al final para no romper la fluidez». Una vez detectados los fallos, lo más adecuado es encomendarle que prepare más prácticas centradas en esas carencias para conseguir así un entrenamiento personalizado que «acompañe las debilidades reales».

  • ¿Te sabes de verdad el tema?

Cuando releemos varias veces unos apuntes, podemos tener la sensación de que dominamos el contenido porque «nos suena». Sin embargo, la prueba de fuego llega aplicando un sencillo truco: «Intentar recordar antes de mirar el folio», como apunta Lluch. ¿Y aquí qué papel juega la IA? Además de poder pedirle una batería de preguntas con complejidad creciente, de lo básico a cuestiones «que obliguen a relacionar ideas», lo esencial es explicarle nosotros el tema y encargarle que nos diga «qué hemos explicado mal u omitido».

  • ¿Tropiezas en lo mismo?

En este punto ya no se trata de que corrija un ejercicio aislado, sino de «darle varios intentos fallidos juntos» para que detecte un patrón. «Es pasar de corregir errores a entender por qué los cometo», señala la experta. Y una vez identificado el talón de Aquiles toca solicitar «más práctica».

  • ¿Te toca redactar un texto?

«Si la IA escribe por ti, la IA piensa por ti». Así de claro lo explica César Poyatos Dorado, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid especializado en tecnología educativa y en la aplicación de la inteligencia artificial a la enseñanza y el aprendizaje. Por ese motivo, insiste en que «lo primero debería ser pensar y redactar sin apoyo». Después, sí aconseja utilizarla para «corregir la ortografía, detectar fortalezas, debilidades y sugerir mejoras».

  • ¿Has resuelto un problema y no localizas el error?

Cuando una tarea se atasca, la inteligencia artificial sirve de guía. Eso significa que ejerce de tutor individual que orienta sin dar directamente la solución. «Puede analizar cada paso y plantearnos preguntas que nos ayuden a detectar errores y a reflexionar sobre ellos», puntualiza Poyatos Dorado. Pero, ¿y si el bloqueo sigue? En ese caso, es recomendable que ofrezca «pistas cada vez más concretas y aumente progresivamente el nivel de ayuda». Aun así, el propósito final es «retirar paulatinamente esos apoyos hasta que el alumnado sea capaz de resolver problemas de manera autónoma».

  • ¿Debe resumir los apuntes?

Este es uno de los usos más habituales por parte de los estudiantes. Pero ojo, delegar esa tarea en la IA equivale a «perdernos una parte importante del esfuerzo cognitivo que nos ayuda a comprender y a recordar», avisa Poyatos Dorado. Cuando elaboramos un resumen, obligamos al cerebro a «identificar las ideas principales, establecer relaciones, jerarquizar la información y expresarla con nuestras propias palabras». ¿Descartamos entonces la tecnología? No, pero antes toca hacer «una lectura profunda y comprensiva», cerrar el cuaderno e intentar recuperar mentalmente los conceptos clave. «Después, podemos indicarle que nos muestre los puntos centrales del texto y comparar».

  • ¿Tienes mucho temario?

Es normal sentirse abrumado cuando acumulamos decenas de páginas de contenidos para estudiar. Y ese volumen facilita que se pasen por alto detalles al repasar. La IA, bien usada, vuelve a ser una aliada en este punto. «Podemos pedirle que a partir de esos materiales genere ejercicios y actividades con distintos grados de complejidad», subraya el experto. Asimismo, resulta útil encargarle que plantee situaciones nuevas para «comprobar si somos capaces de transferir lo aprendido».

  • ¿Cuándo deja de ayudarte?

Una buena señal es «observar quién hace el esfuerzo cognitivo», sintetiza Poyatos Dorado. Si el alumno recuerda, argumenta, compara, detecta errores, toma decisiones o mejora una respuesta, la IA está «potenciando su aprendizaje». Si, por el contrario, el estudiante «solo pide respuestas y las reproduce sin comprender», la tecnología «causará efectos degenerativos». En su libro ‘Inteligencia artificial y educación: un viaje apasionante’, el experto lo ilustra con la metáfora de KITT y KARR (de la serie ‘El coche fantástico’). «La inteligencia artificial puede actuar como copiloto y ampliar nuestras capacidades o convertirse en piloto automático y sustituirlas».

Ivia Ugalde

FOTO:(Adobe Stock)

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