«La mujer en los años cincuenta » por Alberto Granados

«La mujer en los años cincuenta » por Alberto Granados

Se ha hablado mucho de los parámetros del machismo, aún no superado en nuestra época, e incluso el gobierno socialista llegó a crear un Ministerio de Igualdad (inexplicablemente laminado en la última remodelación), ministerio que ha provocado mucho regocijo en la caverna. 

Hoy os traigo estas imágenes, sacadas de un folleto de 1953, según se dice en el correo que me lo adjunta (no tengo datos sobre su procedencia). Yo creía que era todo un hallazgo, pero he observado que, igual que hago yo ahora, son cientos los blogueros que ya lo han insertado en sus blogs. En cualquier caso, es todo un documento que demuestra cuál es el origen de muchos tics asumidos por los hombres y, curiosamente, también por las mujeres.

Desde “La perfecta casada” hasta las declaraciones del Papa hace sólo unos días, ya en pleno siglo XXI, hay toda una corriente de adoctrinamiento sobre el rol de la mujer en la sociedad y, especialmente, en la familia. La Sección Femenina fue capaz de urdir un estereotipo asfixiante de la mujer, algo que recojo del blog eltrendelamemoria.blogspot.com:

Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a ella; después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa. Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que él es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.
Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo por la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo exterior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… Si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.
En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello.
Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte. (Pilar Primo de Rivera, “La Mujer Ideal”, 1958)

Llegados aquí, sólo unas preguntas: ¿No hace mucha falta una Educación para la Ciudadanía que nivele los estereotipos tan brillantemente consolidados? ¿Esto no era doctrinario? ¿No hace falta explicar a los niños conceptos como igualdad (en consideración social, trabajo, salario, capacidad de decidir…), respeto o el nuevo rol de la mujer del s. XXI? Habrá que ir pensando en arreglar lo mucho que se ha hecho muy mal durante mucho tiempo.

Alberto Granados