El 34% de los productos de alta tecnología importados por la Unión Europea viene de China

La Unión Europea importa la mayor parte de los productos de alta tecnología de China. El 34% del total de componenentes y dispositivos de última generación traídos del extranjero vino de allí en 2015, según Eurostat.

  Son importaciones por un valor cercano a los 111.000 millones de euros. Con ese dinero se podrían comprar casi 17.343 millones de Zhaocai Mao en AliExpress y convertirse en la persona con más suerte del mundo. El país asiático destaca en la producción de alta tecnología y su comercio exterior de este tipo de bienes aumenta.

China es el coloso mundial de las exportaciones de productos de todas las formas, materiales y usos imaginables. El 20,5% de su Producto Interior Bruto depende de ellas, según el Libro de Hechos del Mundo de la CIA (World Factbook). Desde esta publicación web se estima que, en 2016, China obtuvo 2,011 billones de dólares (1,879 billones de euros) de beneficio por sus exportaciones al extranjero. La UE es un mercado importante, y las ganancias que ha obtenido el país asiático a través de exportarla productos de alta tecnología han aumentado de forma progresiva con el paso de los años.

La alta tecnología abarca, según la clasificación de Eurostat, diferentes productos: aeroespaciales, tecnologías de la comunicación, ordenadores y equipos automatizados de negocios, láseres, microorganismos y derivados de la ingeniería genética y, por último, los semiconductores que se emplean en los circuitos electrónicos.

China exporta, como recoge el World Factbook de la CIA, componentes eléctricos y otra maquinaria. También equipos de procesamiento de datos, ropa, muebles, textiles y circuitos integrados. En cuanto a los productos de alta tecnología que más importa la UE del país asiático, destacan los electrónicos y los de telecomunicaciones: representan poco más de la mitad de todas las importaciones. Por detrás, se encuentran los ordenadores de oficina, que suponen un 37%.

El éxito detrás del gigante

El Observatorio de Complejidad Económica, una herramienta con datos macroeconómicos que fue desarrollada para una tesis presentada en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), recoge en su web que, en 2014, España importó de China computadoras -ordenadores, portátiles, etc.- por valor de 1.530 millones de dólares(unos 1.429 millones de euros). Un 33% de todas las computadoras que importó el país se produjeron allí. En segundo puesto estuvo Países Bajos, de donde importó un 18% del total de computadoras, con un valor de 846 millones de euros.

El éxito de China en cuanto a exportaciones de alta tecnología  comenzó en 2006, cuando consiguió pasar a Estados Unidos y a la UE, que un año antes era el primer exportador de este tipo de productos. En su documento sobre las metas a lograr en 2020, la UE indica que, países como China o la India, «están invirtiendo con fuerza en la investigación y las tecnologías para mover a sus industrias a lo alto de la cadena de valor y ‘saltar’ en la economía global». Considera que esto «ejerce presión sobre algunos sectores de nuestra economía para que sigan siendo competitivos, pero todas las amenazas también son una oportunidad. A medida que estos países se desarrollen, se abrirán nuevos mercados para muchas empresas europeas».

 Para producir los dispositivos electrónicos de última generación se emplea un mineral conflictivo llamado coltán del que no existe sustituto

El desarrollo, sin embargo, tiene consecuencias. En la fabricación de dispositivos electrónicos de última generación se emplea un mineral llamado coltán. Como indica en su web el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), el coltán lo usa «casi todo el mundo». Está presente en «teléfonos móviles, coches eléctricos y en una amplia gama de dispositivos electrónicos de consumo; también en equipo óptico y médico. A medida que surjan nuevas tecnologías y se produzcan nuevos dispositivos, la demanda crecerá. No existe un sustituto de momento».

La importancia del coltán y su relativa escasez lo convierten en un mineral conflictivo. Frente al que se extrae de forma legítima, está el que se obtiene de explotaciones ilegales fuera del control de los gobiernos. El mineral que se saca de ellas se compra en algunos países sin certificar su origen. En África Central es de donde se extrae la mayor parte del coltán del mundo. Allí, recoge el ICIJ, «las facciones armadas controlan muchas minas, extorsionan a los mineros y se benefician de la venta ilegal del mineral». Lo mismo ocurre en las junglas de Sudamérica, «donde las autoridades de Colombia, Venezuela y Brasil dicen haber encontrado vastas reservas de coltán».

La solución detrás de este problema es compleja, según el consorcio. «Implica una acción integral de los gobiernos, la industria y los activistas. Pero eso es difícil: empresas estadounidenses y europeas están buscando la certificación de coltan, pero como los fabricantes de China e India utilizan la mayor parte de la oferta mundial, los esfuerzos de certificación fracasarán si esos países no participan».

https://www.bez.es/333560867/El-treinta-y-cuatro-porciento-de-la-alta-tecnologia-importada-por-la-Union-Europea-viene-de-China.html