Llueve en el desierto del Sáhara: «espero que nunca seáis refugiados, que es una putada»

Llueve en el desierto del Sáhara: «espero que nunca seáis refugiados, que es una putada»

Al menos 1.400 jaimas y casas de adobe han sufrido daños en los campamentos de refugiados saharauis, ya afectados por los recortes de la ayuda en cooperación.“Muchas familias han perdido sus casas, mantas y la alimentación se ha estropeado”, advierten desde Médicos del Mundo.

El Sáhara está llorando y no nos hemos enterado. Que se inunde el desierto parece un relato de Borges protagonizado por un chamán mudo y frustrado al que nadie prestaba atención. Será eso, que suena a ficción poética o, incluso, a milagro divino. Pero no lo es. Sigue lloviendo en el Sáhara. Y no nos hemos enterado: 5.000 familias han perdido su casa, casas que ya de por sí eran parte de un campamento de refugiados, por las inundaciones en el Sáhara.

Es difícil mantener la consciencia sobre todas las desgracias que azotan el planeta. Pero qué injusto aislar unas de otras, como si le quitáramos hierro, como si pudiéramos ordenar el sufrimiento en una escala de condiciones objetivas. Es más sencillo: hay gente que sufre, que necesita ayuda. Siempre la hay. Una complicación que contrasta con la terrible facilidad para ignorar lo que no nos salpica.

Supongo que por eso la gente que trabaja y se desvive por solucionar problemas relacionados con la pobreza se empeña, con tanta pasión, en salpicar. En hacer saber. En predicar la miseria para que la responsabilidad no se deslice por encima de nuestra piel, como el champú que se hace espuma en el pelo y se hunde rápidamente bajo los pies.

Mi amibo Bruno es de esos. De los que salpica. De los que hacen que su trabajo se meta en tu cabeza y dudes sobre lo que crees conocer. Trabaja en Médicos del Mundo y está en el Sáhara. Sus amigos de Granada seguimos de cerca sus andanzas por Facebook y Whatsapp. Sí, la tecnología, en este caso, lo hace todo más cercano. Más real.

Ayer nos envió un mensaje. Todavía pica la última frase:

«Catorce goteras tengo en casa, señores. ¡Catorce goteras y aumentando! Mis compis y los vecinos tienen sus cuartos inundados, estamos continuamente fregado… Pero donde está siendo tremendo es en el campamento. Llevamos ya una semana con lluvias súper fuertes en el Sáhara y como aquí las casas no están preparadas, se están viniendo abajo. Parece que se viene por aquí una emergencia (…) A ver si publican algo ya. Los medios nacionales tienen que decir algo de esto porque ya se estima que hay unas 5.000 familias que han perdido su casa en un sitio que ya es de por sí un puto campamento de refugiados donde la gente vive en casas de barro, así que imaginaos. Hay zonas donde toda la comida se ha perdido, sus vidas se han venido abajo… Nuestra respuesta en Salud no es inmediata. Ahora lo principal es agua, alimento y refugio. Aquí vamos a tener emergencia para rato (…) Gente, que os cuidéis, que espero que nunca seáis refugiados, que es una putada».

 http://www.ideal.es/internacional/201510/22/llueve-desierto-20151022131546.html por