Comprar casa en la España vaciada: un proyecto con futuro

Comprar casa en la España vaciada: un proyecto con futuro

 

¿Cuánto han cambiado las cosas desde que, hace justo un año, una pandemia paró el mundo? Marcharnos a casa a teletrabajar nos hizo mirarlo todo desde un punto de vista bien distinto al que habíamos tenido hasta entonces. El mercado inmobiliario no fue una excepción.

En estos últimos meses, hemos observado que la crisis sanitaria apenas ha menoscabado la oferta inmobiliaria en las regiones de la España vaciada: Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Galicia o La Rioja. Y aunque estas son las zonas que hasta ahora han tenido menos interés residencial, la crisis sanitaria y los cambios que esta ha producido en la demanda pueden llegar a ser clave en el desarrollo de estas regiones. Y quién sabe si frenar el preocupante fenómeno de despoblación que la España vaciada ha registrado durante estas últimas décadas.

El teletrabajo ha funcionado. La tecnología ha respondido y la productividad no ha mermado, sino todo lo contrario. Un estudio de Robert Walters confirma que el 47 % de los empleados cree que ha sido más productivo teletrabajando en casa. Esto ha hecho que las empresas se planteen seriamente la posibilidad de ofrecer el teletrabajo como una opción, más allá de la pandemia, que fomente la conciliación y permita a sus profesionales perseguir el sueño de abandonar las grandes urbes y sumergirse en entornos naturales más saludables e inspiradores. Pero, ¿cómo puede uno marcharse a vivir a la España vaciada? ¿Cómo se materializa un proyecto vital como este? ¿De verdad es tan fácil como suena?

¿Por qué marcharse a vivir a la España vaciada?

Nunca habíamos estado confinados en casa durante dos meses estrictos. Hemos pasado mucho tiempo en ella y reflexionado sobre las carencias y virtudes de nuestros hogares, las aspiraciones y proyectos de futuro. A finales de mayo, un informe de pisos.com señalaba que un 44 % de los españoles no estaba contento con su vivienda actual y esto ha provocado que la demanda de vivienda se haya dinamizado. De hecho, más del 70 % considera que, pese a todo, este es un buen momento para comprar.

Buscamos casas más grandes, que nos permitan conectar con la naturaleza y que tengan espacio para disfrutar de la vida y del tiempo al aire libre. De ahí que el aislamiento de las regiones de la España vaciada no sea, en absoluto, un inconveniente para aquellos que buscan oxígeno fuera de la ciudad.

La España vaciada, pero repleta de posibilidades

Una de las mayores ventajas de marcharse a vivir a la España vaciada tiene que ver directamente con la economía. Y es que las autonomías más despobladas son también las que forman parte del top 10 de las comunidades más baratas del territorio nacional: Castilla-La Mancha (897 €/m2), Extremadura (1.018 €/m2), Castilla y León (1.233 €/m2), Aragón (1.278 €/m2), Galicia (1.372 €/m2), La Rioja (1.454 €/m2) y Asturias (1.479 €/m2).

Vivir en la España vaciada es más barato que hacerlo en una gran ciudad. Una casa grande puede resultar mucho más económica en cualquiera de estas regiones que un pequeño ático en el corazón de Madrid o Barcelona. Así, cambiar un piso de escasos metros por una casa grande con jardín o huerto, rodeada de naturaleza o en un entorno natural incomparable puede ser, en realidad, un sueño perfectamente asequible para muchos.

Las posibilidades se multiplican si nos ponemos a imaginar cómo debe ser despertar en un entorno rural. Paz, silencio y quietud. Regresar a los orígenes, a la vida en calma y a la contemplación. En la España vaciada las familias tienen la oportunidad de ver crecer a sus hijos en entornos naturales, lejos del asfalto, en escuelas y comunidades más familiares, algo que resulta complicado en las grandes ciudades.

¿Todo son ventajas en la España vaciada?

Vivir en un pueblo de la España vaciada, en una casa bonita y restaurada, puede ser un proyecto ilusionante para aquellos que persigan el objetivo de disfrutar de una vida bucólica y agradable para el resto de sus días. Pero ojo, que también hay inconvenientes. Por lo general, estamos acostumbrados a tenerlo todo aquí y ahora. Y la urgencia y la inmediatez no casan, en absoluto, con el estilo de vida de los pueblos de la España vaciada.

Puede que algunos servicios estén lejos y que para acudir al médico, a la escuela o al supermercado tengamos que desplazarnos en coche a otro pueblo cercano. Aun así, muchos de estos municipios cuentan con su pequeña escuela rural y su colmado de toda la vida. Sea como sea, hay que estudiar todas las opciones para encontrar el mejor equilibrio entre nuestros deseos y necesidades.

Antes de dar el paso…

Cualquier cambio de residencia es un proyecto de envergadura, en el que conviene poner todos los sentidos a trabajar. Cuando además se trata de un cambio tan radical en nuestra vida, todavía más. Lo primero que hay que tener claro es el destino. Porque no es lo mismo residir en un pueblo de Teruel que en el corazón de Salamanca, si tenemos familia en Barcelona y queremos seguir manteniendo un contacto más o menos frecuente.

Hay que evaluar, por supuesto, la cantidad y calidad de los servicios del municipio, así como nuestra disponibilidad para desplazarnos por el territorio, teniendo en cuenta el corto y el largo plazo. Estamos pensando en escuelas e institutos (para cuando los niños se hagan mayores), centros médicos y hospitales, supermercados, tiendas, etcétera.

Conviene estudiar muy seriamente nuestras perspectivas económicas de futuro, la disponibilidad de ahorros y, por supuesto, plantearnos qué hacer con nuestra vivienda actual si tenemos una en propiedad. Hay que pensar en la posibilidad de alquilarla o venderla, teniendo siempre en cuenta si tiene cargas, como por ejemplo una hipoteca, que sería lo más habitual.

Además, antes de dar el paso de comprar una vivienda en la España vaciada es importante tener claro qué tipo de inmueble estamos adquiriendo y qué particularidades tiene. Lo más lógico es que se trate de una casa antigua, que exija un proyecto de reforma por un valor incluso superior al precio de venta. En este punto es fundamental dejarse ayudar por un profesional de la arquitectura, que pueda realizar un estudio a fondo previo a la adquisición y nos indique si adquirirla y reformarla merece la pena de verdad.