Los 50 mejores libros de 2021 ( parte 1ª)

Los 50 mejores libros de 2021 ( parte 1ª)

La primera entrega de los diarios íntimos de Rafael Chirbes encabeza una votación de 75 expertos. La novelista Sara Mesa analiza su cruda forma de acercarse a la vida y a la literatura. Además, siete autores latinoamericanos recomiendan un libro de estos 12 meses

“Como me derrumbo y empiezo a pensar una vez más que esa idea de que puedo llegar a ser escritor es una fantasía de ególatra, vuelvo a la modestia de estos cuadernos, que no son para nadie, que no compiten con nadie. Ni están al albur del juicio de nadie. Ellos con ellos mismos, y yo a solas conmigo. Es de noche”. Esta nota de los diarios de Rafael Chirbes ―elegido libro del año de Babelia por un jurado de 75 expertos― podría servir como resumen literario de 2021: en un mundo que parece deshacerse cada noche y reconstruirse cada mañana abundan la primera persona, la sensación de cataclismo inminente (político y ecológico) y una mirada muy crítica al pasado.

Al autoanálisis practicado sin paños calientes por Antonio Muñoz Molina, Emmanuel Carrère, Ida Vitale, Luis Landero, Fernando Aramburu o el propio Chirbes se le suma la revisión que autores como Javier Marías, Juan Gabriel Vásquez, Gabriela Wiener, Maggie O’Farrell o Leila Slimani hacen de la historia de España y América Latina y del papel de las mujeres en una tradición que durante siglos las ha considerado mudas o musas, es decir, invisibles.

Como todo es susceptible de empeorar, entre la utopía soviética retratada por Yuri Slezkine y la distopía europea analizada por Anne Applebaum, queda margen para las catástrofes tecnológicas y medioambientales. De ellas hablan Byung-Chul Han y Fernanda Trías. Remontado el infierno pandémico de 2020, imaginamos 2021 como un paraíso: no pasó de purgatorio. El séptimo centenario de Dante nos ha salido que ni pintado por Botticelli.

Por Javier Rodríguez Marcos


1. Diarios. A ratos perdidos 1 y 2

Rafael Chirbes
Prólogos de Marta Sanz y Fernando Valls
Anagrama

Por Sara Mesa

La expresión “acontecimiento literario”, de la que tanto se abusa en los últimos tiempos, es sin embargo la que mejor encaja para describir lo que ha supuesto en el mundo editorial la publicación de los primeros cuadernos de los diarios de Rafael Chirbes, un testimonio llamado a perdurar como una de las más interesantes escrituras del yo, tanto por la dimensión íntima que ofrece de su autor, preservada celosamente en vida, como por el potencial literario que desprenden sus páginas, rebosantes de una sufriente concepción de la existencia y de la escritura. Hemos sido muchos los que los hemos leído con avidez y muchas las conversaciones que hemos tenido en torno a ellos. Coradino Vega, que mantuvo correspondencia con él durante años, me hablaba de la ternura que encontraba tras su coraza marxista de hombre duro, algo que tiene que ver con su conciencia de clase y también con las circunstancias de su infancia, de las que nunca se sobrepuso. Daniel Ruiz decía que la lectura de estos diarios confirmaba lo que ya intuía a partir de sus libros y entrevistas: que Chirbes se sentía fuera de todo, desplazado, como un intruso en el mundo literario, impermeable a las modas, con una hoja de ruta propia. Con Jorge Herralde, su editor incombustible, estuvimos hablando de la tristeza, el pesimismo, la soledad y la sordidez que transmiten estos cuadernos. Y a pesar de todo, son un festín, dije yo. Sí, coincidió él, un festín y también el resultado de una vida dedicada apasionadamente a la literatura: la lectura y la escritura, pese a tantas inseguridades.

Si bien estos diarios son una publicación meditada y preparada para después de su muerte (es decir, no se deja nada al azar), hay una autenticidad doliente y arrebatada, como si el autor, una vez fuera de esta vida, quisiera entregárnoslo todo, no ahorrarnos nada, incluso lo que le perjudica a él mismo. En los apuntes, correspondientes al periodo comprendido entre 1985 y 2005, hay descripciones de dolores y padecimientos físicos, escenas sexuales atormentadas, jugosas notas de lectura, impresiones recogidas en viajes, reflexiones de carácter político y, sobre todo, dudas, muchas dudas sobre su valía como escritor, sobre su verdadera vocación, sobre su incapacidad para sentarse a escribir con constancia. A veces Chirbes se muestra despiadado con los demás y casi siempre consigo mismo; sus juicios son lapidarios, para bien y para mal. Hay pocos fragmentos felices en estos diarios y, los que hay, tienen más que ver con lo leído que con lo escrito. Si surge algún momento de plenitud, concluye siempre con la conciencia de que el tiempo lo corromperá, como corrompe todo. Pero no se puede admirar al autor sin reconocer y admitir esta oscura complejidad, como muy bien explica Marta Sanz en uno de los prólogos del libro, una inteligente invitación a la lectura de unos cuadernos que son, por un lado, “un acto de generosidad preconcebida”, pero también una “voladura programada”: solo quien los aborde desde estas premisas podrá entenderlo todo.

La amargura que late en sus apuntes tiene que ver con el origen social, que el mismo escritor contempla como una enfermedad: “No hay medicina que cure el origen de clase, ni siquiera el dinero que pueda llegar luego, o el prestigio social que se adquiera (…). Es una herida de cuyo dolor te defiendes, e incluso ante tus propios hijos ya desclasados sacas las uñas de animal de abajo”. El otro aspecto que lleva como una carga es el de la homosexualidad reprimida, clandestina, vivida con culpa, la insatisfacción y la incapacidad de entregarse plenamente, así como el creciente alcoholismo y el miedo al abandono. “Todo me asusta. Me siento como un niño del que un dios se ocupara demasiado, con la sola intención de castigarlo”, escribió en 1985, y, 20 años después, “Este camino se me hace muy largo y cada vez me alegra menos el ánimo, se me oscurece la vista, cada día pesa más que el sol que te aplasta”. Puede que haya contradicciones en algunas de las notas de Chirbes, pero la coherencia de su conciencia vital asusta: una conciencia absoluta, inamovible, representada magistralmente en la escena del reencuentro de alumnos del colegio de huérfanos en el que estudió de niño —para mí, unas de las mejores páginas de la literatura testimonial reciente—.

Quienes ya sean lectores de Chirbes completarán con estos diarios el retrato de un escritor exigente, implacable y preciso, de una sensibilidad y entrega fuera de lo común; quienes aún no lo sean podrán obtener un valioso acercamiento a una personalidad indispensable de la literatura reciente y correrán después a comprarse sus novelas, Mimoun, La buena letra, Los disparos del cazador, Crematorio, En la orilla y tantas otras, para que el festín prosiga, imparable.

Sara Mesa es la autora de ‘Un amor’, el mejor libro de 2020 según los críticos de ‘Babelia’.


Portada de 'Hamnet', de Maggie O'Farrell.

2. Hamnet

Maggie O’Farrell
Traducción de Concha Cardeñoso
Libros del Asteroide

La mejor literatura permite iluminar rincones y personajes fascinantes que la sociedad de su tiempo arrinconó. Eso es lo que hace Maggie O’Farrell en Hamnet: poner la luz en Anne Hathaway (en la novela será Agnes), esposa del célebre Shakespeare, construyendo alrededor de esa figura misteriosa una de las novelas más conmovedoras del año. Esta biografía imaginaria que bebe de una extensa documentación propone a una Agnes salvaje, medio hechicera y creativa, cuya existencia quedó ensombrecida ante la fama de su marido. Hamnet es una novela sobre la maternidad y el duelo, pero también sobre los orígenes secretos de las obras maestras de nuestro tiempo. El ingenio que Farrell despliega en esta obra —con un minucioso manejo del lenguaje y de la tensión narrativa— llega a su clímax en un final extraordinario y emocionante: el instante en el que Hamnet y Hamlet se convierten en la misma obra, en un temblor casi exacto.

Por María Jesús Espinosa de los Monteros

3. Tomás Nevinson

Javier Marías
Alfaguara

Como ligeros copos de nieve fundiéndose sobre los hombros, la prosa va calando hasta el alma del lector de la que ya está en la extensa lista de obras mayores de Javier Marías. El tiempo, precisamente, junto a tics y creencias que amasan nuestra identidad, la memoria vigilante y grave, centinela de uno, de la que es imposible desprenderse y el responsabilizarse de las decisiones nuestras y de las de los otros a la sombra de Dostoievski conforman el substrato de la novela más larga del medio siglo literario del autor. Que el espía angloespañol entrevisto por la voz de terceros en Berta Isla salga ahora de su retiro para averiguar cuál de tres mujeres es una terrorista entre el IRA y ETA no importa más allá de los dilemas morales que, entre Greene y Le Carré, caen bajo un control férreo de una capacidad de digresión inaudita en las letras castellanas, imposible hallar mejor pareja de baile entre la cadencia de las frases y el pensamiento. Marías se ratifica en su estilo, más moderno que nunca porque ¿qué hay más actual que el fingir, las livianas lealtades, la culpa o la soledad?

Por Carles Geli

Con la prosa cautivadora a la que nos tiene acostumbrados, Juan Gabriel Vásquez ha conseguido en Volver la vista atrás una inmensa novela global. Tan íntimo como universal, el recorrido que plantea el autor colombiano de la vida del cineasta Sergio Cabrera nos invita a asomarnos a unas décadas complejas y también exuberantes: la historia guerrillera de su país, la eclosión del maoísmo en China y los avatares de los exiliados españoles circulan en sus páginas sin que se desvíe nunca el tiro de fracasos individuales, de renuncias poderosas y de una construcción plenamente subordinada al ritmo literario. Un viaje hipnótico y asombroso que consolida a Vásquez en el podio de la madurez.

Por Berna González Harbour

5. Volver a dónde

Antonio Muñoz Molina
Seix Barral

Es Madrid en ese tiempo de aislamiento. Está la incertidumbre, el aplauso, Elvira, el balcón desde donde mirar la calle y comprobar que nadie pasa. Meses después, ese mismo Madrid con un renacer escéptico, otra vez el balcón y las plantas que procuran vida. El ensimismamiento y el enfado. La luna y la mirada curiosa y nueva de la pequeña Leonor. Las rutinas que llenan días pero que también los vacían. Eso era en Madrid. Muy atenta, eso leí. También estuve, y allí me quise quedar, en esa huerta que me ofrece la memoria del autor. Llego a ese “edén de veredas entre higueras y granados con acequias de agua invisible”. Me atrapa Antonio niño, el hijo de Paco Cachorro. La casa de la infancia. Úbeda. Y el rebote constante de recuerdos. Memoria para poder navegar por un tiempo que agoniza. Coger aire para poder seguir. ¿Volver a dónde? Quizá donde la memoria nos lleve.

Por María José Obiol

Portada de 'Tiempo sin claves', de Ida Vitale.

6. Tiempo sin claves

Cuando Ida Vitale ganó el Premio Cervantes de 2018 hacía pocos meses que había publicado su Poesía reunida siguiendo su método habitual: abrir el volumen por los poemas más recientes y viajar hacia el pasado siguiendo una cronología inversa. El mayor galardón de las letras en español le llegó dos años después de la muerte de su marido, el poeta Enrique Fierro, una ausencia que, según su propia confesión, rebajó la ilusión del reconocimiento. Esa misma desilusión recorre su nuevo libro. Escrito con 98 años, Tiempo sin claves añade un tinte insomne y elegiaco a los temas habituales en la poeta uruguaya: el intento por captar el instante y la reflexión metapoética. Hasta la luz queda matizada por la imposibilidad de compartirla con el ser amado: “Sin caricias ni el aire de la broma / para que nada valga, desvalido / sol que sólo pone sombras”.

Por Javier Rodríguez Marcos

 

 

Portada de 'Yoga', de Emmanuel Carrère.

7. Yoga

Emmanuel Carrère
Traducción de Jaime Zulaika
Anagrama

En el francés original el juego de palabras no funciona, pero cabría hacer el chiste de que Emmanuel Carrère eligió el título Yoga porque empieza con yo. Esa premisa, la de la escritura introspectiva, define en realidad una constante en su obra. Con este volumen, que no aspira al contorsionismo narrativo sino a hacerse transparente meditación con la que diluir el ego en una realidad trascendente —mayor que la vida, tan grande como la literatura—, el autor parte de su experiencia en un retiro para invocar sus recuerdos, donde lo personal y lo histórico se intrincan, y reflexionar, sí, sobre la práctica del yoga como vía de (auto)conocimiento. Empeñado en convencernos de que sus libros son “el lugar donde no se miente”, el autor evoca una aterradora depresión tratada con drogas duras y electroshocks. Nunca sabremos hasta dónde lo narrado es fidedigno, no se puede mirar en las mentes ajenas. Atisbar la propia ya supondría una hazaña, como viene a verbalizar esta historia.

Por Silvia Hernando

Portada de 'El huerto de Emerson', de Luis Landero

8. El huerto de Emerson

Luis Landero
Tusquets

Este es un libro que va hilándose a sí mismo, un libro personal, en el que Luis Landero nos habla, en pequeños capítulos, de su infancia, de su pueblo natal, de sus primeros años en Madrid, de la vejez, del amor, del ansia de escribir y de la impotencia de escribir. También de la diferencia entre los hombres y las mujeres de su casa, ellos lentos y solemnes, ellas afanosas y rápidas. También de una frase surrealista (“Aquí no trabajamos el mejillón pequeño”), que persigue sin desmayo al autor desde hace muchos años. El huerto de Emerson no es una novela. Ni un ensayo. Es Luis Landero divagando ante el papel y ante nosotros en un libro delicioso, que da la impresión de no saber adónde va, pero que vuelve, una y otra vez, para hablarnos de lo único importante: de lo complejo, apasionante, cansado y absurdo que es el oficio de vivir.

Por Antonio Jiménez Barca

9. Páradais

Fernanda Melchor
Literatura Random House

Páradais es un lugar muy lejos del paraíso. Es un lugar claustrofóbico, un conjunto cerrado de hogares de lujo en el estado mexicano de Veracruz donde se emborrachan juntos un chico rico y obeso, llamado Franco, y uno pobre y prieto, llamado Polo. Dos personajes repulsivos llenos de carencias afectivas o económicas que fantasean con la violencia en una atmósfera sofocante. Páradais es la tercera novela de la escritora veracruzana Fernanda Melchor y, como en su premiada Temporada de huracanes, acá maneja de forma maestra la oralidad de sus personajes para arrasar al lector hacia la mentalidad de un asesino. Melchor, quien solía ser reportera de crónica roja, conoce la violencia desde cerca, pero no le apunta acá a la sangre que dejan los narcos de su país, sino a la cruda violencia estructural de una sociedad profundamente desigual. Allí, se ahoga la mente de Polo. Pero de paso, la de sus lectores.

Por Camila Osorio

portada 'El ocaso de la democracia', Anne Applebaum. EDITORIAL DEBATE

10. El ocaso de la democracia

Anne Applebaum
Traducción de Francisco José Ramos Mena
Debate

Con El ocaso de la democracia, la historiadora polaca Anne Applebaum escribe un gran libro de periodismo político cruzado con su historia personal. Se retrata como un ejemplo de la elite que vivió el fin del comunismo como una esperanza democratizadora, pero al mismo tiempo asume que dicha esperanza se ha bifurcado y uno de los dos caminos lleva el continente hacia el lado oscuro. ¿Por qué ese círculo de cosmopolitas conservadores del que ella formaba parte se ha desgajado entre quienes se han mantenido fieles al proyecto del europeísmo liberal y quienes han optado por romper con esa posibilidad y abrazar el reaccionarismo nacionalista? Esa es la pregunta sobre la que pivota el libro y se concreta en los diálogos que ha mantenido con políticos e intelectuales de la derecha continental que están traicionando su compromiso democrático. Ante la disyuntiva, descubre su nuevo círculo: aquel donde la polarización se supera gracias al pluralismo.

Por Jordi Amat

Portada de 'No-cosas', de Byung-Chul Han.

11. No-cosas

Byung-Chul Han
Traducción de Joaquín Chamorro Mielke
Taurus

Filósofo surcoreano en lengua alemana, Byung-Chul Han compite con Slavoj Zizek en ver quién publica antes un ensayo sobre la penúltima cuestión palpitante. Esta vez Han se centra en el universo digital y los teléfonos inteligentes para analizar —como siempre, muy críticamente— el modo en que se desvanece nuestro apego hacia cosas tangibles que le daban al mundo una sensación de estabilidad: “El fetichismo de las cosas se ha acabado. Nos volvemos fetichistas de la información y los datos”.

portada 'La casa eterna' YURI SLEZKINE. EDITORIAL ACANTILADO

12. La casa eterna

Yuri Slezkine
Traducción de Miguel Temprano García
Acantilado

En 1931 se inauguró frente al Kremlin el mastodóntico edificio de la Casa de Gobierno. Destinado a alojar a los altos cargos del PCUS, terminó convirtiéndose en una metáfora de la URSS, con sus utopías igualitarias y sus sanguinarias purgas. 1.600 páginas densas pero apasionantes que sintetizan lo mejor de la historia con lo mejor de la microhistoria.

Un profesor de instituto, Toni, decide poner fin a su vida y elige una fecha con meticulosidad: dentro de un año. Mientras tanto, cada noche redacta una especie de crónica personal, a ratos dura y descreída, a ratos tierna y humorística. Tras el éxito de 'Patria', Fernando Aramburu relata en 'Los vencejos' (Tusquets, 22 euros) episodios amorosos y familiares a través de un hombre desorientado que vuelca cada momento de su intimidad. Un recuento de sus ruinas que se torna en una inolvidable lección de vida.

13. Los vencejos

Fernando Aramburu
Tusquets

Un éxito tan prolongado como el de Patria (2016) habría bloqueado a cualquiera, pero Fernando Aramburu se lanzó a escribir otro novelón lleno de personajes y con un narrador que anuncia desde el primer momento su intención de suicidarse. Maestro en el manejo de historias corales, el escritor donostiarra vuelve a caer de pie.

portada 'Huaco Retrato', GABRIELA WIENER. EDITORIAL LITERATURA RANDOM HOUSE

14. Huaco retrato

Gabriela Wiener
Literatura Random House

Representante de la autoficción más descarnada, la peruana Gabriela Wiener se sumerge esta vez en una historia de doble vía: la muerte de su padre y una crisis en su relación poliamorosa. Su padre era la conexión con la rama familiar que la lleva hasta su bisabuelo, Charles Wiener, arquetipo del expoliador de bienes culturales con destino a los museos europeos de etnografía. La crisis la pone frente a sus propias convicciones. Una autopsia en primera persona.

Portada de 'Historia de Shuggie Bain', de Douglas Stuart.

15. Historia de Shuggie Bain

Douglas Stuart
Traducción de Francisco González López
Sexto Piso

El escocés Douglas Stuart se llevó el Booker de 2020 con su primera novela: la recreación narrativa de su infancia de niño homosexual en el Glasgow obrero de la era Thatcher y dentro de una familia “desestructurada”. El tema es explosivo, pero la fuerza de la novela no es sociológica sino literaria: reside en la salvaje espontaneidad de su prosa.

Portada de 'Mugre Rosa', de Fernanda Trías.

16. Mugre rosa

Fernanda Trías
Literatura Random House

La historia de una mujer sola ante un cataclismo ecológico (pero antes de la pandemia) le valió a la escritora uruguaya el Premio Sor Juana Inés de la Cruz a la mejor novela del año en español.

portada 'Llévame a casa', JESÚS CARRASCO. EDITORIAL SEIX BARRAL

17. Llévame a casa

Jesús Carrasco
Seix Barral

La muerte del padre devuelve al protagonista de esta novela al pueblo en el que pasó la infancia. Allí se encuentra con su madre, cada vez más dependiente, y con su hermana, que hasta ese momento se ha encargado de sus progenitores, pero no está dispuesta a seguir haciéndolo. Con esos elementos, el autor de Intemperie arma un relato en el que destaca la capacidad de observación de un narrador que dinamita todos los tópicos sobre la familia y la España profunda.

portada 'La llama inmortal de Stephen Crane', PAUL AUSTER. EDITORIAL SEIX BARRAL

18. La llama inmortal de Stephen Crane

Paul Auster
Traducción de Benito Gómez Ibáñez
Seix Barral

Paul Auster ha decidido utilizar su fama para llamar la atención sobre un escritor decisivo en su formación —Stephen Crane, autor de La roja insignia del valor— y permitirse un minucioso ejercicio de crítica literaria de mil páginas. Minucioso y, hay que decirlo, magistral.

Portada de 'Chicas en tiempos suspendidos', de Tamara Kamenszain.

19. Chicas en tiempos suspendidos

Tamara Kamenszain
Eterna Cadencia

“Poetisa es una palabra dulce / que dejamos de lado porque nos avergonzaba”. Así arranca este poema-libro que la escritora argentina publicó en junio, poco antes de morir. Aunque la palabra poema se le queda corta, porque es una síntesis originalísima de memoria personal y generacional, ensayo y narración… en verso.

20. El país de los otros

Leila Slimani
Traducción de Malika Embarek López
Cabaret Voltaire

Después de triunfar con Canción dulce (premio Goncourt, 2016), Slimani pone el foco en su propia familia para narrar la historia de su abuela alsaciana en el Marruecos colonial. Símbolo de la opresión por ser blanca y francesa, fue objeto de desconfianza por eso mismo.

21. El imperio del dolor

Patrick Radden Keefe
Traducción de Luis Jesús Negro García / Francesc Pedrosa Martín / Albino Santos Mosquera
Reservoir Books

En 1996 médicos estadounidenses empezaron a recetar el OxyContin. La introducción y el marketing de este medicamento legal sería el causante principal de la crisis de los opiáceos en Estados Unidos, considerada desde 2015 como una epidemia. Años depués, en octubre de 2017, el semanario The New Yorker publicó el reportaje Empire of Pain. Su autor era Patrick Radden Keefe y sus protagonistas eran los tres hermanos que fundaron la saga Sackler, los filántropos tras la farmacéutica que promocionó el OxyContin. Por esas fechas Radden debía haber entregado ya a su editor No digas nada, una obra maestra de la no ficción que narra la violencia política en Irlanda con una tensión alucinante. En su artículo, Radden reconstruía la historia familiar y, al fin, responsabilizaba a la familia de la tragedia. Y tres años después iba a desplegar esa misma obsesión por la verdad en El imperio del dolor.

Portada de 'El siglo soviético', de Karl Schlögel.

22. El siglo soviético

Karl Schlögel
Traducción de Paula Aguiriano Aizpurua
Galaxia Gutenberg

Algunos acontecimientos históricos pueden verse como estallidos que generan una onda expansiva que se propaga, en el tiempo y en el espacio, más allá de la muerte del ordenamiento político en el que se encarnaron. Es el caso de la URSS, un proyecto que, según señala el historiador Karl Schlögel, no fue solo un sistema político, sino un modo de vida, un conjunto de prácticas y valores: una civilización. Schlögel lo cuenta en El siglo soviético (Galaxia Gutenberg), un gran viaje que cartografía los restos del naufragio que Vladímir Putin calificó como la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX.

portada 'Donde muere la muerte', FRANCISCO BRINES. EDITORIAL TUSQUETS

23. Donde muere la muerte

Francisco Brines
Tusquets

Donde muere la muerte es, con 24 poemas, el libro más corto de Francisco Brines, fallecido en mayo pasado. Se demoró 25 años en escribirlo, y en los últimos años explicaba su morosidad diciendo, en broma, que ponerle punto final significaría ponérselo también a su vida. Cerrado el libro, él moriría. Como en una maldición de fábula. Estos poemas contienen todas las claves del poeta valenciano: su casa en Oliva; sus padres (a los que dedica algunos de los mejores versos); la tensión entre vejez e infancia, Dios y Luzbel; la soledad; la noche como refugio erótico, la apelación al futuro…

Portada de 'Las gratitudes', de Delphine de Vigan.

24. Las gratitudes

Delphine de Vigan
Traducción de Pablo Martín Sánchez
Anagrama

Tras sumergirse en la psicología de un preadolescente en Las lealtades, Delphine de Vigan bucea en Las gratitudes en la historia de Michka, una anciana que ingresa en una residencia, donde se va apagando a medida que avanza su afasia y olvida su mayor tesoro, las palabras. La intrahistoria personal y la historia del siglo XX se cruzan en la última obra publicada en España de una de las grandes narradoras francesas del momento.

25. Revancha

Kiko Amat
Anagrama

Revancha no es otra novela más de Barcelona. Es una novela excepcional de otra Barcelona: la de la periferia o el extrarradio —de La Mina y Sant Adrià a las poblaciones del Baix Llobregat—, donde se alojan y recluyen los expulsados de BAR-CEL-ONA, la millor botiga del món. Kiko Amat construye Revancha en torno a dos personajes protagónicos —Amador y César—, cuyas vidas acabarán cruzándose.