Las profesiones que triunfarán en cinco años

Las profesiones que triunfarán en cinco años

¿Ciencia ficción? No, el mercado ya las demanda

eguimos preguntándoles a los peques qué quieren ser de mayores y les ofrecemos las sugerencias clásicas: médico, bombero, cocinero, astronauta… Sin embargo, ahí va algo inquietante: quizá esos críos y adolescentes a los que interrogamos sobre su futuro profesional se acaben dedicando a cosas de las que no hemos oído hablar. Abogado de robots, arquitecto de Internet de las Cosas, criptodetective, ingeniero y diseñador de modificaciones genéticas, técnico de asistencia sanitaria apoyado por Inteligencia Artificial… Suena todo a ciencia ficción, pero estas y otras profesiones ‘del futuro’ «ya están aquí o muy cerca: en el plazo de dos a cinco años empezarán a ser muy demandadas», afirma Pilar Llácer, filósofa, experta en Empleo y Recursos Humanos, especialista en Ética de los negocios y asesora de empresas y autora de varios libros, como ‘Por qué Recursos Humanos debería ser como Netflix’ (Almuzara). ¿Seguro que va a ser en un plazo tan corto? «Seguro», sentencia. De hecho, advierte, la mayoría de los nuevos perfiles profesionales se impondrán en el mercado laboral mucho antes de que pase un lustro. Estas son algunas de las posiciones -en argot laboral- que serán más codiciadas por las empresas. Así se recoge en las investigaciones en las que participa Llácer, donde, cada año, responsables de grandes firmas hacen una lista de las personas que van a necesitar.

Abogado de robots

De unos años a esta parte, se ha empezado a oír que los avances en Inteligencia Artificial han permitido que algunos robots ayuden en tareas legales. Por ejemplo, el 15% de los grandes bufetes británicos ya ha admitido que ha reemplazado abogados de carne y hueso por sistemas automatizados. Pero… ¿al revés, un humano defendiendo a una máquina? Pues también va a ocurrir, es la otra cara de la moneda. Precisamente, al realizar los robots cada vez más tareas, serán necesarios profesionales especializados en el entorno legal de sus actividades. Porque, claro, no son infalibles.

Arquitecto del Internet de las Cosas

Donde hay datos, tiene que existir una arquitectura del Internet de las Cosas que indique a esos datos dónde ir, en qué formato y qué acciones realizar (por ejemplo, se pueden poner en marcha maquinarias industriales a distancia). Es decir, ese material no puede andar como vaca sin cencerro por ahí. Y ahí es donde hace falta un buen profesional que sepa mucho de ciberseguridad, por ejemplo.

Coach de la tercera edad

Nadie nos enseña a envejecer ni a aprovechar el tiempo cuando termina nuestra vida laboral y bajan drásticamente nuestras obligaciones familiares. La nueva generación de jubilados -muy activa y con un poder adquisitivo un 12% mayor que el de otros colectivos- demanda muchos bienes y servicios. De ahí que los ‘coaches’ para ellos vayan a ser muy demandados, no solo a nivel particular, sino también para infraestructuras sanitarias, hoteleras y residenciales.

Criptodetectives

Qué nombre tan sugerente para esta profesión que… ¡ya existe! ¿Qué hace un criptodetective? Evitar delitos en las transacciones con monedas digitales, tipo Bitcoin. Es un trabajo complicado, ya que los ‘malos’ se las saben (casi) todas para borrar sus rastros.

Optimizador de tráfico de drones

Catástrofes, agricultura, minería, ecología, seguimiento de obras, inspección de infraestructuras, topografía, teledetección… Sí, los drones ya se usan para muchas cosas. Por eso, dado que su aumento se prevé exponencial, su ‘tráfico’ debe estar regulado. No se trata de que haya un ‘controlador aéreo’ como los que se dedican al tráfico de aviones comerciales (los drones se regirían por dispositivos artificiales), pero sí de que haya especialistas que diseñen rutas eficientes y que no interfieran en otras actividades.

Ingeniero de Tráfico Automatizado

Las carreteras y autopistas van a ser ecosistemas inteligentes -la conectividad, el Internet de las Cosas y la Inteligencia Artifical lo propiciarán-, lo que implica que se reducirá la siniestralidad y el impacto medioambiental. Esto, claro, precisa de mentes pensantes que diseñen todo ese entramado: la comunicación de los vehículos entre sí y con la propia red viaria, la predicción de atascos, la respuesta a accidentes… El dispositivo precisa de una estructura muy bien diseñada.

Coordinador de ‘smartcities’

Una ‘smartcity’ o ciudad inteligente es aquella en la que los avances tecnológicos permiten desde agilizar las tareas burocráticas hasta mejorar la movilidad o los factores medioambientales y nergéticos. Aún queda mucho por desarrollar -las posibilidades son infinitas-, pero será necesaria mucha mano de obra para hacer ‘inteligentes’ las ciudades y dedicar estos recursos a mejorar la calidad de vida de los habitantes.

  • ¿Qué aconsejaría estudiar ahora mismo a un joven dubitativo? «Algo que le apasione, sin duda. ¿Lo más demandado? Todos los temas de ciberseguridad, de identidad en redes sociales, eficiencia energética, riesgos medioambientales…»

  • Sin irnos a puestos de nuevo cuño, ¿hay algún área con déficit de cerebros? «¡Ahora mismo hacen falta guionistas de series! También coordinadores de Bienestar y Salud, asesores en Ética de Inteligencia Artificial… Estas eran dos posiciones ‘de futuro’ que se han adelantado y ya son de presente».

  • ¿Cómo podemos hacernos necesarios en nuestra empresa? «El futuro del trabajo está marcado por la transición digital y la transición energética. Hagamos un análisis de cuántas de las tareas se van a automatizar y formémonos en nuevas oportunidades que generen impacto».

  • Automatización, cambio climático… ¿Cómo van a afectar al mercado laboral? «Hay que espabilar y ver dónde está ese presente-futuro del trabajo. Los cambios como la digitalización o la automatización no destruyen trabajo, lo transforman. Pero, claro, hay que anticiparse y formarse».

 

SOLANGE VÁZQUEZ

FOTO: tomás ondarra