Mujeres con reglas incapacitantes: «Los dolores son como contracciones que recuerdan al parto»

Mujeres con reglas incapacitantes: «Los dolores son como contracciones que recuerdan al parto»

Tres granadinas explican cómo es vivir condicionadas cada mes por jaquecas, calambres o desmayos

La mitad de la población mundial sangra cada mes, pero aún así sigue siendo un tabú. Compresas bien escondidas en los bolsillos y, sobre todo, dolor perfectamente disimulado. Buena parte de las mujeres son capaces de hacer una vida totalmente normal durante la menstruación. Un antiinflamatorio y a seguir el día. Sin embargo, hay un sector que se desmaya, convulsa, sufre jaquecas insoportables e incluso no puede caminar. En medio del debate sobre la Ley del aborto, cuyo anteproyecto se aprobó el pasado martes, mujeres con reglas incapacitantes explican cómo es vivir condicionadas cada mes

Blanca Espigares

«Una vez al mes podía desmayarme y comenzar a temblar»

Blanca Espigares tenía 15 años cuando la regla comenzó a darle problemas. Estaba jugando un campeonato de tenis cuando tuvo que irse a vomitar a escondidas. «El dolor fue subiendo los meses siguientes y aprendí que cuando el cuerpo no puede más, se apaga. Me desmayaba», recuerda. A veces perdía por completo el conocimiento, otras quedaba algo consciente, otras iban acompañadas de convulsiones. «Tenía la certeza de que una vez al mes, sin previo aviso, podía desmayarme y comenzar a temblar, asustando a todos y ganándome el mote de ‘La niña del exorcista’», lamenta. Su entorno ya estaba advertido de que, si ocurría, en su bolso siempre había un ‘kit de salvación’ con aguja y Nolotil para socorrerla.

De 12 reglas anuales, en más de la mitad se producían estas convulsiones. Blanca sabía que, mínimo, un par de días al mes estaría impedida. Luego llegaron las lumbalgias, los dolores en las piernas y la incapacidad para andar. La regla de aquel mes terminó, pero ella no recuperó la movilidad hasta mucho después. Todo esto sin saber el origen de su sufrimiento. «Fui a 54 ginecólogos públicos y privados de varios sitios de España. No me enteré de lo que tenía hasta que tuve 36 años», comenta.

Las pruebas no fueron concluyentes, ya que en ocasiones no es fácil el diagnóstico, pero todo apuntaba a una «endometriosis de manual». Blanca comenzó a tomar hace nueve años un tratamiento hormonal continuo que le retira la regla, una especie de menopausia inducida. Ha sido su salvación: ya se encuentra mucho mejor. A sus 45, su mayor deseo es que le dure toda la vida. «A muchas mujeres les fallan los tratamientos y la única solución es operar y vaciar. Es un proceso largo, operando, extirpando partes», recalca.

Resu Pérez

«Son como contracciones que me recuerdan al parto»

Lo más característico de las menstruaciones de Resu Pérez es la irregularidad. Puede estar meses sin ella o pasar 30 días sangrando. Su diagnóstico no tardó en llegar. Endometriosis. En general tiene molestias soportables, acompañadas de dolor de espalda, pero puntualmente sufre unos episodios terriblemente dolorosos. «Son como contracciones, de hecho son como las primeras que sientes cuando vas a dar a luz. Me dejan fatal, si estoy en el despacho cierro la puerta y trato de tranquilizarme, estar de pie, hacerme masajes en la barriga… Me recuerda al parto», explica Resu, de 36 años. A veces está cuatro meses sin sufrir estos episodios y, de repente, le ocurre en tres reglas seguidas. No lo puede prever.

Para ella lo peor no son los dolores. Las dificultades para quedarse embarazada era lo que verdaderamente le quitaba el sueño. Tras un primer intento fallido, la fecundación in vitro le permitió conseguirlo en el segundo. «Para la Seguridad Social es como si tuviera más de 40 años, así que lo dan por imposible, tuve que ir a una clínica privada», apostilla. En total, desembolsó más de 16.000 euros.

Patricia Gómez

«Lo que peor llevo son los calambres»

Patricia Gómez sabe bien cuál es el origen de sus complicaciones: ovarios poliquísticos. Los insoportables dolores la han llevado en ocasiones a Urgencias. Con los años ha aprendido a vivir así, pero eso no hace el sufrimiento menos intenso. De hecho, los síntomas han ido in crescendo: migrañas, mareos, cansancio, pecho muy sensible, acné, vello por el cuello… Aunque lo peor, sin duda, son los calambres. «Van desde la zona pélvica hasta la rodilla, me cuesta andar. Me dan los días previos a la regla y la misma semana que la tengo, aunque a veces se alarga más días», explica la joven, de 24 años. De hecho, hay síntomas que le duran casi todo el mes.

Para tratar de regular su menstruación le recetaron la píldora anticonceptiva, que en ella tuvo profundos efectos secundarios. Engordó 45 kilos y tuvo que someterse a una reducción de estómago. A día de hoy solo toma eso y vitaminas. «El dolor está ahí, ahora estoy estudiando y se me hace cuesta arriba, me condiciona mucho. Hay meses mejores y otros peores en los que quieres pegarte 20 tiros», concluye.

La ginecóloga Amira Alkourdi Martínez. / IDEAL

Endometriosis, quistes o miomas, entre los orígenes del dolor

La granadina Amira Alkourdi Martínez, ginecóloga en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves, se refiere al término dismenorrea, que describe el dolor intenso pélvico y abdominal que aparece durante la menstruación. Puede tener diversos orígenes, como la adenomiosis (engrosamiento de las paredes del útero), los miomas de gran tamaño o patologías del ovario como los quistes.

Una de las razones más comunes es la endometriosis. Consiste en la salida de sangre fuera de la cavidad del útero, creando quistes en los ovarios, trompas de Falopio y a veces en otras localizaciones más inusuales. «Al haber sangre fuera de su sitio el cuerpo reacciona y provoca una reacción inflamatoria, con consecuencias de dolor y esterilidad», afirma.

Los síntomas son variables, por lo que su tratamiento también. Hay casos en los que solo se recomiendan antiinflamatorios, mientras que en otros se precisa de tratamiento hormonal. «A veces hay que provocar una menopausia o que el aparato genital no funcione para que no haya regla mensual», añade la sanitaria.

Por otro lado, el ovario poliquístico no es una causa de dismenorrea como tal, sino otra patología que se asocia más a una alteración endocrinológica por la que la regla no baja con la frecuencia que debería, concluye la ginecóloga.

 

LAURA VELASCO

FOTO: Patricia Gómez, Blanca Espigares y Resu Pérez sufren reglas incapacitantes. / IDEAL

https://www.ideal.es/granada/mujeres-reglas-incapacitantes-granada-dolores-20220523000913-nt.html