Igualdad espera que María Salmerón consiga el tercer grado tras su ingreso voluntario en un centro de inserción social

Igualdad espera que María Salmerón consiga el tercer grado tras su ingreso voluntario en un centro de inserción social

La delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, ha calificado de «malísima noticia» el ingreso en un centro de inserción social de María Salmerón, condenada a nueve meses de prisión por no permitir a su marido (condenado por violencia machista) visitar a su hija, y ha confiado en que Instituciones Penitenciarias le conceda el tercer grado.

Y ESTO HA ESCERITO SU HIJA EN LAS REDES SOCIALES:

En el día de hoy mi peor pesadilla se ha hecho realidad. He tenido que ser testigo del ingreso de mi madre en un centro penitenciario. He observado paralizada como se cerraban tras ella las puertas de ese sitio que su maltratador, pese a ser condenado, nunca pisó. Estoy rota y llena de rabia e impotencia. Finalmente, esa persona que se propuso arruinarle la vida a mi madre hace más de veinte años y con la que comparto apellido, ha conseguido separarnos. Me ha arrebatado al pilar de mi vida, a mi protectora, la mujer que me trajo al mundo y que desde ese día no ha parado de luchar por mi felicidad ni un solo instante. Pero no sólo eso, los representantes del gobierno y jueces implicados lo han permitido. La Ministra de Igualdad dijo públicamente “hemos fallado” en cuanto a la no concesión del indulto a mi madre, pero nadie ha puesto solución ni corregido dicho fallo. Pido la dimisión de la Ministra de Justicia, no sólo responsable de enviar a mi madre a la cárcel, sino de humillarnos en medios de comunicación achacando la denegación del indulto a unos supuestos <<antecedentes>> – sin especificar de qué para ensuciar su imagen – de desobediencia ya prescritos. Se están vulnerando todos los derechos de mi madre, quien ni si quiera ha recibido una resolución de dicho indulto y cuyo expediente se le está ocultando ilegalmente. Ella no es ninguna delincuente, porque querer a una hija y anteponerla a todo no es ningún delito.

No puedo evitar sentir que soy yo la que debería estar allí dentro, pues siempre he sido yo la que me he negado a ver a aquel que nunca se ha comportado como un padre conmigo. Fui yo la que le supliqué cientos de veces a mi madre que no me llevara a ese infierno. Y es ella ahora la que, con 58 años y problemas de salud, es castigada y arrancada de su casa por protegerme. No hay forma de reparar esta injusticia, nadie puede borrar todo lo que hemos sufrido ambas, pero sí pueden dejar libre a mi madre y devolverla a mi lado.

En 10 días cumplo 22 años y mi madre no va a poder darme un abrazo. Supongo que ese es el primer y único regalo de cumpleaños que recibiré por parte de mi progenitor, la tremenda infelicidad de no poder estar con la persona a la que más quiero.

Hace 7 años escribí: ¿Cuándo va alguien a ayudarme? Lo único que quiero es vivir tranquila junto a mi madre y que nadie nos moleste, ¿es mucho pedir? Si realmente mi progenitor quisiera mi bien, pararía de hacerme daño y me dejaría llevar una adolescencia normal, después de que la mayor parte de mi infancia fuera fastidiada por el mismo.
Ojalá pudiera decirle a esa Miriam de 15 años que todo va a ir a mejor, que por fin conseguiría descansar. Pero sería mentira. Me siento desamparada y sumida en un inmenso dolor. Pido justicia y medidas urgentes para devolver a mi madre a mi lado.

Salmerón, que ingresó en un centro de reinserción de Alcalá de Guadaira (Sevilla) este jueves, había sido indultada por el Gobierno en varias ocasiones y, aunque solicitó de nuevo la gracia tras haber sido condenada en 2020 por un juzgado de Sevilla a nueve meses de cárcel por un delito continuado de desobediencia grave a la autoridad, en esta ocasión no le fue concedida la medida.

Su hija Miriam confirmó en sus redes sociales el ingreso en el centro, indicando que su peor pesadilla «se ha hecho realidad», y que observó «paralizada cómo se cerraban tras ella las puertas de ese sitio que su maltratador, pese a ser condenado, nunca pisó». «Finalmente, esa persona que se propuso arruinarle la vida a mi madre hace más de 20 años y con la que comparto apellido, ha conseguido separarnos», indica la joven, que en diez días cumplirá 22 años.

Rosell califica de «malísima noticia» el ingreso

Preguntada sobre este caso en la rueda de prensa convocada para analizar los últimos datos sobre violencia de género, Rosell ha dicho que no corresponde al Ministerio de Igualdad formular la petición para que se le conceda el tercer grado a la mujer. Se ha mostrado convencida de que Instituciones Penitenciarias tiene «sobre la mesa» la clasificación en grado, como la tiene de cualquier interno, y ha augurado que valorará «presumiblemente» que Salmerón no necesita ningún tipo de reinserción social.

Ha recordado que Igualdad ya se posicionó en este caso y no ha querido criticar al Ministerio de Justicia que no le ha concedido el indulto, pero sí ha llamado la atención sobre el hecho de que ninguna de las resoluciones ni actuaciones judiciales partían de la realidad de que Salmerón fue víctima de violencia de género.

«Es de esperar que si las penas tienen como fin la rehabilitación y reinserción social, quien presta más servicio fuera -el cuidado de su hija- no tiene por qué permanecer en un centro penitenciario», ha aseverado la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género.

También ha destacado «la evidencia» de que Salmerón no está en riesgo de volver a delinquir, porque ya no existen régimen de visitas de su hija desde 2015. La imagen de esta mujer, ha dicho Rosell, debería hacern reflexionar, y ha incidido en que ella, antes de que lo recogiera la ley, ya puso de manifiesto que «un maltratador nunca puede ser un buen padre».

Podría ser derivada a una prisión convencional

Salmerón fue condenada a nueve meses de prisión y al pago de 3.000 euros en concepto de responsabilidad civil, que abonó 24 horas antes de conocer la decisión de la jueza de que ingresara en prisión, a pesar de que confiaba en eludir el ingreso con esa acción.

Por el momento, según fuentes penitenciarias, Salmerón pasará unos días aislada del resto de las reclusas en cumplimiento del protocolo contra la COVID, y en un plazo máximo de una semana se valorará si se mantiene en este centro o bien se deriva a una prisión convencional. María Salmerón aún no ha sido calificada oficialmente para valorar su ingreso en un centro de inserción, de modo que hay que estudiar la forma en que se aplica el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite flexibilizar la clasificación de los internos para valorar el grado de cumplimiento de sus condenas.

El reglamento cita que el equipo técnico de la prisión podrá proponer a la Junta de Tratamiento que, respecto a cada interno, se adopte un modelo de ejecución en el que puedan combinarse aspectos característicos de cada uno de los mencionados grados. Así, se podría dar el caso de que si la junta de evaluación no considera que se adapta a las medidas concretas, sea derivada a una prisión convencional.

Salmerón, que ya había sido indultada en varias ocasiones, solicitó de nuevo la gracia tras haber sido condenada en 2020 por un juzgado de Sevilla a nueve meses de cárcel por un delito continuado de desobediencia grave a la autoridad con la agravante de reincidencia, y que decidió que siguiera en libertad hasta esta resolución.

El plazo para ingresar en prisión terminó el pasado viernes, aunque tenía varios días de margen para ingresar de forma voluntaria todavía.
Se encuentra pendiente, además, de que se resuelvan los recursos interpuestos, en los que pide, de forma cautelar, la suspensión de la pena de ingreso en prisión y la anulación de sus antecedentes.

Organizaciones feministas: Hay «razones jurídicas» para suspender la condena 

Varias organizaciones feministas han señalado que existen «razones jurídicas suficientes para adoptar una medida como la suspensión de condena no de forma graciosa y arbitraria, sino amparadas en los requisitos legales exigidos para este tipo de supuestos». En este sentido, denuncian su «malestar» por las «incidencias» que, a su juicio, se han producido en el procedimiento judicial por el que ha entrado finalmente en prisión.

Asociación de Mujeres Juristas Themis, Fundación Mujeres, Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas o Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) ven sorprendente cómo el juzgado se ha negado a efectuar la suspensión de la pena de Salmerón, pero también a tramitar el escrito presentado solicitando la suspensión de la misma por cambio de circunstancias. Desde su punto de vista, esto es lo que no ha dado posibilidad de recurrirlo.

Así, han explicado que «son hechos de 2014» y, desde entonces, María, según han señalado, «no ha vuelto a cometer delito alguno». Del mismo modo, señalan que «las penas impuestas por procedimientos anteriores se encuentran canceladas o prescritas», también «se ha pagado la responsabilidad civil» y que «la desobediencia se dio porque la menor de 14 años en ese momento se negaba a ir con su padre, condenado anteriormente por maltrato».