24 febrero 2024

El recurso a un impuesto a los más ricos entre los ricos lleva a la izquierda a poner sobre la mesa la contradicción entre el espíritu de reivindicación del 28F y el uso de la autonomía de un modo opuesto, «reaccionario», del PP de Andalucía

Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, se ha abrazado en estos años a la bandera blanquiverde. En esta línea estratégica, el PP andaluz ha convertido a menudo, como ya hiciera antes el PSOE, una crítica política a un Gobierno en un ataque a la misma Andalucía y, por extensión, a la ciudadanía.

Lo ha hecho, en algunos casos, con fundamento y con el apoyo de las demás fuerzas políticas, como, por ejemplo, con el asunto de la financiación de la Comunidad Autónoma, que, según los expertos, es una de las que peor paradas sale con el actual sistema, ya caducado, y que no se ha reformado. Tampoco se han tomado medidas, como ha reclamado el presidente de la Junta, para paliar sus efectos más perversos.

Y en otros ha recibido severas críticas de fondo. Sobre todo, con un asunto completamente ideológico: la reciente impugnación que el Ejecutivo andaluz ha presentado en el Tribunal Constitucional, siguiendo los pasos de Isabel Díaz Ayuso, contra el impuesto a las grandes fortunas.

Los argumentos andalucistas que Moreno y su gabinete han utilizado –»autonomía fiscal», «pisoteo» de Andalucía– para vestir el recurso que ha presentado ante el Tribunal Constitucional contra un impuesto estatal que solo pagan quienes acumulan un patrimonio de más de tres millones de euros, unas mil personas en Andalucía, ha soliviantado a la izquierda y ha puesto sobre la mesa una cuestión que, por ejemplo, Teresa Rodríguez, portavoz de Adelante Andalucía, ha planteado de este modo: «Caparrós, un joven obrero malagueño, fue asesinado por la policía en la manifestación por la autonomía de Andalucía del 4D del 77. Hoy, 2023, Juanma Moreno utiliza esa autonomía para ahorrarle impuestos a los muy ricos. Es injusto pero también insultante».

A Antonio Manuel, profesor de Derecho, escritor y patrono de la Fundación Blas Infante, le parece que la utilización de la bandera de Andalucía en este tema es un argumento «cínico e hipócrita». «Es reivindicar algo que nada tiene que ver con el origen de nuestra autonomía. Ni en el 4D ni en el 28F ni en el Estatuto, Andalucía dijo nunca que se fuera a utilizar la autonomía fiscal para favorecer a quienes más tienen, porque quienes obtuvieron en su momento la autonomía para Andalucía eran precisamente los que menos tenían, y lo hicieron para por lo menos ser igual que las que más».

«No estoy de acuerdo con el argumentario y espero que no se entre en la dinámica perversa de enarbolar la bandera de Andalucía para defender a unos pocos y engañar a los que menos tienen. Me dolería muchísimo que el pueblo andaluz mordiera este anzuelo», añade.

Eligia Lorenzo, una de las fundadora del PSA, que cosió la bandera andaluza que ondeó en la Giralda en 1977, que se convirtió en un imagen icónica de aquel tiempo, asegura: «Que Moreno Bonilla utilice la autonomía andaluza para bajarles o suprimirles el impuesto a los ricos andaluces, que además pertenecen a una minoría de Andalucía, me parece una desfachatez».

«El 4D y el 28F lo consiguió la clase trabajadora andaluza, en contra de esta minoría privilegiada. Y ahora, Moreno Bonilla pretende utilizar la autonomía para seguir protegiendo a los ricos andaluces dándoles privilegios y haciendo que la clase trabajadora asuma esa responsabilidad en nombre de aquello por lo que luchó, me parece injusto», añade.

Antonio Manuel añade esta reflexión, con la que ahonda en el asunto: «Si quiere autonomía fiscal, ¿Por qué no lo pide? Como andalucista que soy, también quiero la autonomía fiscal, pero en el marco de un Estado federal o confederal, Si quiere autonomía fiscal que pida el cupo vasco o navarro. Pero no lo hace porque estima que es insolidario».

A Isidoro Moreno, catedrático de Antropología y portavoz de la plataforma Andalucía Viva no le causa «sorpresa» el argumentario del PP. «Es la utilización –afirma– de la (poca) autonomía que tenemos en un sentido reaccionario. Pero el 4D y el 28F ya fueron traicionados con un Estatuto sin apenas competencias y unos gobiernos que fueron simples sucursales de sus partidos gobernados desde Madrid: durante 37 años el PSOE y ahora el PP».

Manipulación

En este viraje andalucista –que la oposición considera impostado, destinado a la confrontación y con fecha de caducidad: terminará el día que el PP entre en La Moncloa– Moreno ha encontrado un aliado de postín: se trata de Alejandro Rojas Marcos, fundador del histórico Partido Andalucista y exalcalde de Sevilla.

Este le ha pedido al presidente que desmonte la «manipulación» que a su juicio acometió el PSOE en sus casi 40 años en el poder y que, fundamentalmente, consistió, según ha expuesto, en enterrar el decisivo papel del andalucismo organizado –sobre todo a la hora de desbloquear el problema de Almería, que se había quedado atrás en el referéndum, lo que llevó a la autonomía al mismo nivel que las llamadas nacionalidades históricas– en las luchas por la consecución de la autonomía y en exagerar el del PSOE.

«Quien puede recuperar la verdad es el Gobierno andaluz actual», dijo hace unos días Rojas-Marcos. Moreno, de hecho, ya lleva un tiempo en eso, en escribir su capítulo andalucista y en amoldar al PP al Gobierno de la Comunidad y viceversa. La idea es repetir la fórmula de éxito del PSOE, que logró vincularse durante casi cuatro décadas –y cinco presidentes– al sentir mayoritario del votante.

Con este giro, Moreno ha descolocado a los socialistas, que han reaccionado con el argumento de que el PP andaluz lo que persigue es reescribir la historia, y hacerse un lavado de cara, porque, entienden, la derecha nunca estuvo por la labor de que Andalucía obtuviera la autonomía por la vía rápida y porque. «El 28 de febrero, Día de Andalucía, es algo más que un disfraz: es la lucha de todo un pueblo que quería dar pasos hacia adelante, no hacia atrás», considera Ángeles Férriz, portavoz del PSOE en el Parlamento de Andalucía.

A las puertas de las municipales, a la espera de conocer de verdad la profundidad del cambio que se operó en las elecciones del 19 de junio pasado, las encuestas conocidas, de momento, y favorecen a su partido.

En este camino, el presidente Moreno se ha mimetizado con la institución que representa, la Junta de Andalucía; también ha reivindicado la figura de Manuel Clavero Arévalo,  personaje de la derecha también clave de aquellos años, y le ha dado cariño a la familia de Manuel José García Caparrós, asesinado el 4 de diciembre de 1977 en la manifestación de Málaga en un crimen que quedó impune –fue cometido supuestamente por un agente– y que nadie investigó hasta el final.

Moreno ha honrado también, a petición del exfundador del PA, el 4 de diciembre como Día de la Bandera. Aunque no lo ha hecho como le hubiera gustado a la izquierda –no es día festivo, por ejemplo–, cierto es que esta era una añeja aspiración andalucista, que el PSOE y también el propio PP le habían negado en el pasado reciente a Podemos y Adelante Andalucía –Teresa Rodríguez llevó dos veces este asunto al Parlamento y fue rechazado–.

Amplio campo

Los datos demoscópicos que ha venido publicando el Centro de Estudios Andaluces, dependiente del Gobierno andaluz, revelan que hay un amplio campo de actuación político, no solo en la defensa de la Junta de Andalucía –con todas sus instituciones tal y como es hoy–, sino también en la construcción de una Andalucía más autónoma, con capacidad de decisión real sobre los temas que afectan, sobre todo el paro, siempre varios puntos por encima de la media española.

Así, el 31,4% de los andaluces considera que Andalucía no ha alcanzado un nivel suficiente de autonomía, por un 59,5% que cree que sí y un 5,3% que opina que la que hay es demasiada, según la última encuesta al respecto del Centro de Estudios Andaluces (Centra). El 77% se siente tan español como andaluz, mientras que el 11,8% se siente más andaluz que español y un 7,9% más español que andaluz.

El Centra pregunta también en su sondeo: cuando hablamos de la bandera de Andalucía, ¿piensa en alguna ideología o partido político concreto? El 86,8% responde que ninguno. El 9,5% cita izquierda, extrema izquierda, PSOE, IU o Andalucista. Solo el 2,3% dice derecha, centro o PP. El resto, no contesta. Puede interpretarse, de esta manera, que la bandera de Andalucía tiene un espacio muy amplio para escribir sobre ella.

Raúl Bocanegra

FOTO: Juanma Moreno y Alejandro Rojas Marcos, en Sevilla. Archivo Joaquín Corchero / Europa Press

https://www.publico.es/politica/incoherencias-andalucismo-moreno-bonilla.html#md=modulo-portada-fila-de-modulos:3×2-t1;mm=mobile-medium

A %d blogueros les gusta esto: