Reflexiones post 8M: sujétame el cubata, que voy a hacer blanqueo feminista

Por mucho que haya calado el discurso feminista en nuestra sociedad, por mucho que se nos llene la boca diciendo lo feministas que somos, un hombre blanco, viejo y blanco sobrevive agazapado en un rincón recóndito de nuestro interior. Allí donde nadie le ve, el tío se pone sus Soberanos, mientras escucha el Carrusel Deportivo, pasando las páginas del Interviú

Ese hombre es el que te empuja a querer más, a gritar más, a ir a la guerra, a pisar al débil, a sospechar de una mujer en un puesto directivo, a pensar cuando un coche te adelanta por la Castellana: “Las tías conducen fatal”. Ese hombre blanco habla por ti, piensa por ti, elaborando ‘ideas de blanco’. Y el tío es listo porque desde que está de moda ser feminista se ha vuelto experto en blanqueo feminista. Ya no suelta lindezas como: “Mmm ¿una creativa para una cuenta de fútbol?”,mmm ¿una tía de 50+ latina y gordita para una campaña de coches?”, “mmm ¿una peli de acción dirigida por una tía?”  Naaa, sabe latín. Ha dejado de decir en foros que las mujeres son el peor enemigo de las mujeres o que ayuda a su mujer. Ahora lanza mensajes inclusivos, queer, usa lazos morados y lleva camisetas con frases de Gloria Steiner, incluso alaba la maravillosa actuación de Ryan Gosling (Dios le tenga en su gloria) en Barbie, una película menor para él, claro, pero necesaria. Eso sí, al final del día, cuando se quita el disfraz de feminista y se sirve un Soberano, entra en WhatsApp, abre ‘Torito Bravo’, y se despacha a gusto. Y no dudará al día siguiente en sugerirte acuchillar, aniquilar y pisar, si es necesario para escalar, enarbolando si viene al caso incluso la bandera feminista, porque se rige según las reglas del antiguo régimen. Y eso aún no ha cambiado.

Ese tipo nos demuestra que esto no va de tías vs tíos. No va de cuántas mujeres hay en el poder, sino de CÓMO ejercen ese poder.

Las políticas de cuotas, siendo necesarias, son insuficientes, si se sigue sirviendo Soberano en las alturas de los consejos de dirección. Y da igual cuantas mujeres haya en esos consejos, si por la boca de la mitad de ellas sigue brotando, alto y claro, ese bramido de hombre blanco que corea canciones del Fari.

Urge cambiar las reglas del juego, pero hasta que no detectemos y aniquilemos esa mirada de hombre blanco, que llevamos dentro, hasta que no encontremos al tipo este y le digamos “sujétame el zumo de pepino détox, que vamos juntos a cambiar la forma de ejercer liderazgo”, seguiremos siendo solo eso, cómplices, blanqueadoras y blanqueadoros del sistema. Y el 8M será eso, un día patrocinado por Ariel, que, gracias a Dios, ya pasó.

Virginia Mosquera es directora creativa, escritora, cineasta, feminista, amiga de sus amigas y madre. A veces en la ventana toca el ukelele.

https://www.mujeresaseguir.com/social/opinion/1182361048615/reflexiones-post-8m-sujetame-cubata-voy-blanqueo-feminista.1.html

FOTO: https://www.psicoactiva.com/blog/los-hombres-las-mujeres-piensan-forma-distinta-diferencias-cerebrales-generos/

 

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: