El estallido de jóvenes universitarios que se produjo en este país en los años 80 y 90, procedentes de todas las clases sociales, fue una auténtica maravilla, la constatación de que España comenzaba a parecerse al resto de los grandes países de Europa

En 1960 había en toda España 14.000 alumnos matriculados en Medicina, 13.000 en Derecho y 6.000 en Economía. Veinte años después, ya en democracia, eran 83.000 en medicina, 70.000 Derecho y 68.000 en Economía. Y en el curso 2022-2023 hay matriculados en todo el sistema universitarios 1.700.000 jóvenes.

Los expertos dicen que existe ahora una sobre cualificación, es decir, que hay casi demasiados jóvenes integrados en el sistema universitario. Seguramente es verdad, y hay que prestar más atención a otro tipo de enseñanzas, como la formación profesional, pero para la generación que conoció una España en la que a la universidad solo llegaba una pequeña élite, procedente de familias acomodadas, el estallido de jóvenes universitarios que se produjo en este país en los años 80y 90, procedentes de todas las clases sociales, fue una auténtica maravilla, la constatación de que España comenzaba a parecerse al resto de los grandes países de Europa.

La alegría es todavía mayor cuando se constata que hoy día más del 50% de esos estudiantes son mujeres. Es verdad que la universidad tiene ahora otros problemas, que necesita mejorar su calidad, tanto en la pública, como, sobre todo, en la privada, y aumentar su financiación. Todo eso es cierto, pero sigue calentando el corazón recordar aquel formidable salto.

 

Soledad Gallego-Díaz

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