Artesanos para el siglo XXI (II) por Bernardo Sánchez

En el artículo anterior traté de exponer la situación que, como artesanos, nos corresponde y la protección que estas actividades deben tener según la Constitución Española y la Carta de la UNESCO.
Ordenanzas y recomendaciones que en nada se corresponden con la realidad actual de la que, a continuación, resaltaré los aspectos más importantes:
-Desprestigio del término “artesanía” o de “lo artesano”, ya que hemos pasado de una situación en la que “todo vale” a la actual del “nada vale”. El término artesanal ha pasado a ser sinónimo de defectuoso, informal o poco riguroso, cuando precisamente es lo contrario, el trabajo artesanal está hecho con una destreza y maestría que el mecanizado nunca podría alcanzar.
-Situación crítica de oficios y técnicas artesanales y en algunos casos pérdida total de éstas: ya que los últimos maestros en la cadena lo pasaron o lo están pasando tan mal, que sus hijos no quieren continuar en el oficio, con lo cual éste se muere. Yo comprobé personalmente en el año 1978 cómo se dejaba perder una alfarería en Lugo con horno celta y miles de piezas sin cocer porque el alfarero había caído gravemente enfermo. Y seguro que todos tenemos ejemplos más cercanos y más recientes.
-Otro problema añadido es la dificultad que tiene el artesano de comercializar sus productos. A no ser que disponga de un taller-tienda bien situado comercialmente donde vender directamente su producto. Normalmente no dispone de medios para asistir a Ferias Profesionales por su elevado costo, ni de acceder a una red comercial.
Ni hay un sector definido de tiendas de artesanía, porque las que así se llaman se dedican más bien a artículos pseudo-artesanales y de importación, más comerciales.
Con lo cual el artesano se convence cada día más de que lo suyo no es rentable. Ante tal estado de cosas, ¿hacia dónde podemos dirigir nuestras aspiraciones aquellos que nos seguimos dedicando a estas actividades más por vocación que por negocio?:
1 Apoyo institucional por medio de campañas y actuaciones en las que se ofrezca la artesanía regional como parte del legado patrimonial de nuestro pueblo, campañas que deben de ir unidas a la defensa del medio ambiente y al conocimiento de nuestras tradiciones.
2 La creación de un censo de oficios o actividades (algunos ya desaparecidos) concretando el número de artesanos de cada uno de ellos, para dar especial protección a los oficios que peligre su continuidad.
3 Un régimen de ayudas reales a las que tienen derecho: Régimen Especial de la Seguridad Social, al igual que se ha desarrollado en la agricultura y la pesca, ya que la Constitución nos reconoce el mismo rango. Exención de impuestos locales y estatales equiparables a los beneficios que tiene una cooperativa, ya que la dificultad para ofertar empleo es, por lo menos, equiparable.
4 Una comercialización adecuada, propiciada por ferias hechas a medida del sector, ya que las Ferias de Artesanía que promovieron los Gobiernos autonómicos hace más de una década comenzaron un declive irrevocable por falta de criterio y dar paso a artesanías importadas o pseudo-artesanías, lo que les daría cada vez más un aspecto de mercadillo.

Sin embargo, estamos asistiendo al auge de otro tipo de ferias llamadas Medievales, en las que encajamos perfectamente. Estas son una especie de escenario ambientado en la época medieval donde los actores son los artesanos y demás personas de la época, trasladando en el tiempo al visitante y haciéndole participar y disfrutar del ambiente, teniendo además un gran contenido educativo.
Esta forma de entender la feria o mercado se ha consolidado fuertemente en Levante, Aragón, Cataluña y Extremadura, adquiriendo matices distintos según su ubicación. Así en Concentaina (Alicante) hay un mercado moro y otro cristiano. En Mérida es solamente romano. Pero en Andalucía todavía no se ha divulgado esta modalidad de Feria, quizá tengamos cierta resistencia a sacar a la luz nuestras raíces, sin motivo, porque poseemos un fondo cultural que en otra época dio luz a la humanidad. De momento tenemos algo similar en Isla Mágica (Sevilla), pero no estamos hablando aquí de un parque de atracciones.
Por último, quisiera concluir recordando que el desarrollo de la Artesanía ofrece soluciones a tres grandes problemas de esta sociedad:
-Paro, con fórmulas de auto-empleo, cooperativas o conversión de pequeñas empresas familiares en empresas artesanas con firmas de prestigio.
-Degradación del medio ambiente. Un puesto de trabajo artesano es el que menos energía consume, menos residuos produce y, sin embargo, más reutiliza; por tanto, es el más económico a corto y largo plazo.
-El trabajo artesano crea una conciencia ética del trabajo, ya que está basado, no en la competitividad a costa de lo que sea, sino en el buen hacer.
Quizá el siglo que viene sea demasiado tarde…
Artículo editado por Corporación de Medios de Andalucía y el Ayuntamiento de Atarfe, coordinado por José Enrique Granados y tiene por nombre «Atarfe en el papel«