«El vuelo y la malafollá nazarí» por Juan de Dios Villanueva Roa

Se puede hablar de malas folias, o de la malafollá granadina, sin traducción al francés, que los gabachos no nos entenderían.

Ahora la conocen quienes viajaban en el primer vuelo desde Nantes, aunque la auténtica malafollá de esta tierra también tiene un origen climático por mucho que se cuente por ahí. En cualquier caso, podemos y queremos obviar el lance de ese avión que no pudo aterrizar a la primera en el aeródromo que quizás debiera estar en Amilla mejor que allá, pero habría que explicar el porqué de su ubicación y esta columnilla hoy no da para tanto.

Tal vez los que tienen la información la cuenten con detalle. El caso es que ahora y por ahora tenemos enlaces con la ciudad del Loira. Y eso viene bien a los granadinos y jiennenses que quieran o queramos darnos una vuelta por esas comarcas francesas tan atractivas si a uno le gustan los vientos atlánticos, castillos, canales y demás. Y ya de camino, los naturales de allende pueden aterrizar, aunque sea haciendo escala en Málaga (siempre Málaga) en esta, la tierra del chavico y disfrutar de las tapas, atardeceres y de la cultura más prometedora del país, aunque también la más apaleada.

Esperemos que ahora la cosa empiece a cambiar, en lo de la cultura, y todos los cartuchos que se están quemando por la capitalidad iluminen lo necesario para que alguien se dé cuenta de que aquí también están los orígenes de vientos nuevos, y que esta tierra es capaz de levantarse nuevamente y caminar sola, aunque algunos no cejen en meter piedras en los zapatos, que parece que ahí también está la malafollá nazarí.