¿CONCILIO DE ELVIRA EN LOS MONDRAGONES?
El último secreto de Los Mondragones: Una de las revistas científicas más importantes del mundo de la arqueología publica un artículo que propone la posible celebración del Concilio de Elvira, uno de los primeros de la cristiandad, en el yacimiento romano granadino
La historia de la España medieval y de la España moderna no se entiende sin Granada. Fue el último –y floreciente– reino musulmán de la Península Ibérica y también la última plaza tomada por los Reyes Católicos. Pero Granada tuvo, además, un destacado protagonismo durante la ocupación romana. Tanto que aquí, en Iliberri, se celebró uno de los primeros concilios de la cristiandad. No hay una datación exacta, pero diversas fuentes documentales indican que pudo desarrollarse entre los años 300 y 303. Es decir, una década antes de que el Edicto de Milán estableciera la libertad de credo y pusiera fin a las persecuciones de los seguidores de Cristo en el Imperio.
Se conocen los escritos de este cónclave que reunió a diecinueve obispos –la mayoría procedentes de la Bética y también algunos de la Lusitania y la Tarraconensis–, pero no existe ninguna referencia explícita a su emplazamiento. Siempre se ha barajado la doble teoría de que fuera en Medina Elvira, hoy día el municipio de Atarfe, o en el Albaicín, donde se hallaba el foro.

Pero acaba de suceder algo muy importante que reescribe el relato de nuestro pasado. La revista del Instituto Arqueológico de Alemania, una de las más prestigiosas del mundo en el campo de la arqueología, acaba de publicar un artículo de treinta y seis páginas firmado por los investigadores granadinos Macarena Bustamante y Ángel Rodríguez que apuntala la hipótesis, más que verosímil, de que el Concilio de Elvira fuera en Los Mondragones.
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Vayamos con las evidencias.La primera es la literaria. Según las propias actas, el Concilio fue ‘apud’ Iliberri. Es decir, ‘junto a’ Iliberri. El segundo es que en las sucesivas excavaciones acometidas en Los Mondragones se ha descubierto un recinto protocolario con tres ábsides elevado respecto a una plaza situada en la parte delantera. El tercero es que la cronología de este edificio coincide con la del Concilio. Y el cuarto es que posteriormente este espacio se convirtió en un cementerio asociado a un lugar sagrado. Tanto es así que a pocos metros se erigió en el siglo V la primera iglesia de Granada, un templo que ha sido visitado ya por el propio arzobispo, José María Gil Tamayo, y en el que se han programado varios conciertos del Festival Internacional de Música Sacra.

Las miradas se vuelven nuevamente hacia Los Mondragones. En la época de Roma la ciudad tenía dos partes, intramuros y extramuros. Intramuros era básicamente el Albaicín, donde se hallaban los templos, la curia –el lugar en el que se impartía justicia–, el foro, el mercado y las termas. También vivía gente, aunque la mayoría de la población habitaba fuera de las murallas. Extramuros estaban los barrios, las zonas de cultivo, los talleres y también las necrópolis. Y ahí, extramuros, encontramos Los Mondragones.
De villa barrio
Este núcleo empezó siendo una villa en el siglo I antes de Cristo. Poco a poco se fue convirtiendo en un suburbio en el siglo I después de Cristo. Un barrio a las afueras de Granada con el entramado urbanístico típico de Roma. Las diferentes campañas arqueológicas han permitido el descubrimiento de tres cardos, las calles que se trazaban de Norte a Sur, y al menos otros tres decumanos, de Este a Oeste. La trama se corresponde con la de una retícula ortogonal.

La confluencia de estas vías configuraba manzanas o ínsulas, y en cada una de ellas se levantaban diversos inmuebles. En una se localizó el domus o la casa del dueño. En esta vivienda se hallaron unos preciosos mosaicos que se pueden ver en el patio del Museo Arqueológico de Granada, en la Carrera del Darro. En otra estaban las termas públicas. En otra los hogares de los ‘modragoneros’. En otra un molino monumental. Y en otra, construcciones de culto. Ahí pudo ser el Concilio de Elvira. Se estima que duró en torno a un mes.
La datación del edificio con tres ábsides coincide con la que se celebró el Concilio de Iliberri
Precisamente, el 11 de marzo habrá en el Instituto de Teología Diocesano ‘Lumen Gentium’ una jornada de estudio en torno al Concilio orientada a profesores y seminaristas. Su director, Francisco Manuel Fernández Adarve, asegura que el Concilio tuvo una enorme relevancia no solo en Granada, sino en todo el Sureste, por donde se piensa que entró la doctrina de Cristo en la Península. «Estamos ante uno de los primeros sínodos del Cristianismo y el primero del que se conserva un corpus completo de cánones», afirma Fernández Adarve, quien recalca el hecho de que hasta el Edicto de Milán, en 313, la fe de Cristo se profesaba en la clandestinidad. «Y el Concilio de Elvira fue diez años antes».

¿Qué decisiones se adoptaron? Pues básicamente la regulación de la vida de la Iglesia y la organización de la diócesis. También normas que han llegado hasta nuestros días, como el celibato de los sacerdotes.
Los Mondragones reivindican la singularidad de Granada en el Imperio. Quedan metros por excavar. Seguro que aún sigue escondiendo más de una sorpresa.
Jorge Pastor
FOTO: Arqueólogas trabajando en los restos del edificio donde se pudo celebrar el Concilio. JORGE PASTOR
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