Llega el ‘boom’ de las microbodas
Acostumbrados en los últimos años a celebraciones de varios días y presupuestos desorbitados, muchas parejas echan el freno y apuestan por enlaces más íntimos. La tendencia nupcial a la que se suman cada vez más novios
«Quiero una celebración íntima y siempre la he querido así. He ido a muchas bodas en las que los novios ni siquiera conocían a todos los invitados porque eran compromisos de sus padres y eso me parece un horror. Tampoco soy partidaria de invitar a toda la familia porque sí. En mi caso, tengo muchos parientes y con una parte apenas tengo trato, así que prefiero que no estén ese día por mucho que sean mis tíos o primos. Tenemos claro que no queremos convertir ese día en un espectáculo para las redes sociales ni gastar el dinero que no tenemos en fotomatones o barra libre». Marina y su pareja se han unido sin pretenderlo a una de las tendencias que eligen cada vez más parejas: las microbodas. Y así de claro lo explican en uno de los numerosos foros nupciales que suelen consultar los novios para preparar su futuro enlace.
Acostumbrados en los últimos años a celebraciones de varios días, con actuaciones en directo, cambios de vestuario de la novia, recena, hora loca, photocall, fuegos artificiales, música en directo durante el cóctel y cientos de invitados sentados en mesas primorosamente decoradas con todo tipo de arreglos florales, organizar una boda pequeña, cercana y especial… es casi un acto revolucionario. «Las minibodas son una versión íntima y más reducida de las celebraciones tradicionales. La mayoría de los novios que eligen esta opción –cada vez más, por cierto– son parejas que quieren celebrar su gran día únicamente con los familiares y amigos de su círculo más cercano sin las complicaciones logísticas y el desembolso económico que supone un evento a gran escala», coinciden las wedding planner consultadas.
Ni el primo ‘pesado’ ni el jefe
La principal diferencia entre una miniboda y una celebración más tradicional son los invitados, tanto en número como en el tipo de relación que mantienen con la pareja que se va a casar. Los enlaces en petit comité suelen reunir a una treintena de personas como mucho, todos muy cercanos a los novios, mientras que el número medio de comensales que asisten a una boda al uso en nuestro país se sitúa en 116, bastante más del triple, según los datos del Informe del Sector Nupcial 2025.
Pero no es lo único que las diferencia. Otra de las características más valorada por los novios que se casan en una ceremonia íntima es precisamente que todo resulta «mucho más espontáneo y menos encorsetado», apuntan en Devega Wedding Planner. En una microboda tanto la ceremonia, como el banquete, el baile o los discursos están hechos a la medida exacta de la pareja sin compromisos de ningún tipo: los novios no tienen que saludar a familiares que apenas conocen o quedar bien con el jefe del suegro… porque no están invitados. La idea es que solo asistan al enlace personas realmente importantes para la pareja que se casa, aunque eso implique dejar fuera de la lista a familiares o conocidos. «Menos cantidad, pero más conexión personal», resumen en Devega. Y como plus, organizar una boda petit también te quita de encima la competición «absurda» en la que se ven envueltas ahora muchas parejas por ver quién organiza el enlace más espectacular.
Otra de las ventajas de las ceremonias con una lista de invitados tan reducida es que la pareja puede estar en todo momento con sus familiares y amigos íntimos sin la presión y el estrés que supone para algunos novios seguir el guion de una boda tradicional. «No son mejores ni peores, se trata de dos maneras diferentes de entender un mismo evento», apuntan los expertos del sector nupcial.

El desembolso económico que supone organizar una microboda también es bastante más ‘petit’, aunque eso no significa que la celebración no esté a la altura de un evento nupcial de primera categoría. Al contrario, al ser bastante menos gente, muchos novios suelen apostar por menús y localizaciones más especiales y exclusivos: desde comidas en restaurantes de tres estrellas Michelin a vestidos hechos a medida o villas privadas que no se ofrecen para ceremonias de gran formato por falta de espacio. El coste medio de una boda en nuestro país es de 24.592 euros, es decir, unos 212 euros por invitado. Si trasladamos ese gasto por comesal a una microboda de 30 invitados, el desembolso sería de poco más de 6.000 euros.