Cómo reducir el azúcar sin echarla de menos
1. Elimina las bebidas azucaradas
Sustituir refrescos, colas y bebidas energéticas por agua o té sin azúcar es lo primero que recomiendan los expertos. Una botella de litro y medio puede contener hasta 100 gramos de azúcar, equivalente a 25 terrones.
2. El chocolate, oscuro
Una tableta de 100 gramos de chocolate con leche aporta unos 50 gramos de azúcar. Una de chocolate negro al 90 por ciento contiene menos de 10. Si te gusta el cacao para beber, evita los preparados comerciales (muy azucarados) y mézclalo tú: como máximo, una cucharadita de azúcar por cada dos de cacao.
3. Cuidado con los edulcorantes
Las bebidas light o zero ahorran calorías, pero mantienen el gusto por lo dulce. Algunos estudios sugieren, además, que pueden alterar la microbiota intestinal. Si el agua te aburre, aromatízala con hierbas, rodajas de limón o pepino.
4. El truco del almidón
Si dejas enfriar durante al menos doce horas la pasta, las patatas o el arroz, o si congelas el pan, se forma almidón resistente que se comporta como fibra en lugar de disparar el azúcar en sangre.
5. Lee las etiquetas
Aliños de ensalada, kétchup, salsas y platos preparados pueden contener bastante azúcar oculto. A menudo aparece camuflado como «jarabe», «concentrado», «dextrosa» (glucosa). Cocinar con ingredientes frescos evita el azúcar añadido de hamburguesas industriales, raviolis en lata o platos asiáticos agridulces listos para comer.
6. El cuerpo se recupera
Aunque la sobrecarga continua de azúcar altera el metabolismo, si logras limitar su ingesta puedes revertir muchos daños: perder peso, mejorar el ánimo, reducir la inflamación y proteger el hígado. El cerebro tarda dos o tres semanas en acostumbrarse a menos dulce, pero después el antojo disminuye.
Carlos Manuel Sánchez.
| Imagen: Another Sea