12 febrero 2026

UNA ESCULTURA QUE GUARDA UNA HISTORIA DE TRAGEDIA Y SOLIDARIDAD

En un paseo el año pasado por la zona del Paseo de la Fuente de la Bicha en Bola de Oro me topé con una escultura que desconocía. Situada en la intersección del paseo con la calle Borreguiles, esta obra, discreta pero profundamente simbólica, llamó mi atención.

Me acerqué y leí la placa: “En memoria de Salvador Enguix, su nieto Pepito y la solidaridad de los vecinos de la Bola de Oro. Inundaciones 1968.” Entonces, la curiosidad me llevó a investigar su historia.
 
El monumento, inaugurado el 16 de febrero de 2011, rinde homenaje a Salvador Enguix y a su nieto José (“Pepito”), quienes fallecieron en la riada de 1968 en el Barranco de la Zorra, cuando el agua descontrolada del Genil arrasó viviendas y vidas. Aquel día marcó para siempre a la familia y al barrio: la casa de sus padres quedó destruida y el hijo mayor de Francisco Enguix —padre de Pepito— salvó la vida milagrosamente subiéndose a un fregadero.
 
Décadas después, su hermano José Enguix, nacido un año después del desastre, decidió rendir homenaje a la memoria de su familia y de todos los vecinos que los ayudaron a salir adelante. Diseñó la escultura: una esfera dorada de la que emergen dos manos entrelazadas —una grande y otra pequeña— como símbolo eterno del abuelo y su nieto, unidos para siempre.
 
Este monumento no solo recuerda la tragedia de 1968, sino que también conmemora la solidaridad de un barrio que se reconstruyó sin ayudas oficiales y que, con esfuerzo y unión, logró salir adelante en aquellos duros tiempos. El entorno del Barranco de la Zorra ha sido transformado gracias a proyectos de regeneración ambiental e hidrológico-forestal impulsados por las administraciones locales y la Confederación Hidrográfica.
 
Hoy, aquella memoria se vuelve dolorosamente actual. En estas fechas, la provincia de Granada y buena parte de Andalucía están viviendo de nuevo momentos de lluvia intensa, crecimiento de ríos y riesgo real de inundaciones tras semanas de borrascas y episodios de lluvias persistentes. Más de 230 personas han sido desalojadas en la provincia por la crecida de cauces como el Genil, los ríos Frailes, Velillos o Aguas Blancas, y varios municipios han quedado temporalmente aislados por cortes de carreteras y desprendimientos.
 
Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevas crecidas tras la sucesión de borrascas que han azotado el sur de España. Los daños en infraestructuras y cultivos se cuentan por decenas y el transporte y la movilidad siguen gravemente afectados por el temporal.

Ver esta escultura hoy, en el contexto de tantos avisos, evacuaciones y ríos vigilados, cobra una especial relevancia. Ya no es solo relato de una tragedia histórica: es un recordatorio de que la naturaleza puede volver a desbordarse, que la memoria de quienes perdieron la vida sigue siendo necesaria y que la solidaridad vecinal —como la que entonces permitió reconstruir vidas— sigue siendo una luz en días de tormenta. La historia de dolor, sí, pero también de esperanza y de comunidad, marcada en bronce y piedra, nos invita a no olvidar y a seguir cuidándonos unos a otros en tiempos difíciles.

Enrique Fernández De Píñar Garzón

publicado en su Facebook