Lavarse la cara en la ducha es un error
María Penalba, dermatóloga: «Pasados los 50, aprovechar para lavarse la cara en la ducha es un error por estas tres razones con consecuencias como la aparición de flacidez»
Hemos hablado con María Penalba, dermatóloga, y nos ha contado algunas claves para tener la piel mucho más joven incluso después de los 50.
Una práctica muy común que hace casi todo el mundo es lavarse la cara aprovechando el agua de la ducha. Es algo que puede parecer incluso lógico, pero nada más lejos de la realidad. La piel del rostro necesita un cuidado especial, pues es la más expuesta a las inclemencias del tiempo y a todas las partículas que vuelan por el ambiente y ensucian los poros. Sobre todo, después de los 50, cuando la piel cambia por completo.
La piel madura, con sus arrugas, su flacidez y sus manchas, tiene que tratarse de forma distinta. Como bien contó a la revista CLARA Sandra A. Salgado Montilla, directora de HISTOMER Professional España, «tu genética te da el rostro que tienes a los 20; a los 50, depende de ti, de cómo la hemos cuidado y de factores que influyen directamente como el control de exposoma (agentes externos), balance hormonal, hábitos, sueño y estrés».
Con la edad, la piel sufre una transformación profunda: disminuyen los estrógenos, lo que afecta a la síntesis de colágeno y ácido hialurónico, que son los pilares para una piel elástica, densa y luminosa. El contenido de lípidos también desciende, por lo que la piel se ve más seca y apagada. Este es el principal motivo por el que no deberías lavarte la cara con el agua de la ducha, como ha contado a CLARA María Penalba, dermatóloga.
Las 3 razones por las que no aprovechar la ducha para lavarte la cara
«Es un error por diferentes razones«, expresa Penalba. Entre todas estas, destaca tres que para ella son fundamentales. Estos son los motivos que explica la dermatóloga.
La temperatura del agua
«Normalmente nos duchamos con agua caliente, y esta elimina los lípidos naturales que resguardan la piel», argumenta. Darse una ducha calentita en los días más fríos y lluviosos es apetecible para cualquiera, pero lo más recomendable es evitar el rostro. La explicación es que «la producción de sebo empieza a bajar después de los 50 años, por lo que esa barrera cutánea ya es más débil«. La consecuencia de esto es «sequedad, tirantez, picazón y un número mayor de arrugas visibles».
El tiempo de exposición
Otra de las razones por las que no deberías lavarte la cara con el agua caliente de la ducha es el tiempo de exposición. «No es necesario que la cara esté bajo el chorro durante varios minutos«, dice, aunque a veces es bastante reconfortante. «La inflamación crónica y la deshidratación, dos elementos fundamentales del envejecimiento de la piel, son propiciados por esa exposición prolongada», explica la dermatóloga.
Los productos empleados
Finalmente, Penalba destaca el uso de los productos de la ducha. «El gel corporal y el champú son comúnmente utilizados por muchas personas», cuenta, pero añade que «contienen detergentes demasiado agresivos para la piel de la cara, y esta pierde su capacidad de recuperación con el paso del tiempo». Advierte de que «lo que a los 30 no se nota mucho, a los 50 tiene consecuencias«. Es decir, que puede causar efectos negativos a medio y largo plazo.
Extra: la fricción
Otra cuestión que agrega la dermatóloga es la fricción. Muchas veces, cuando nos duchamos, tendemos a frotar «con menos atención y más rapidez». A partir de cierta edad hay que tener más cuidado, porque «la piel madura es más delgada y sensible», por lo que «esa acción reiterada contribuye a la aparición de flacidez, rojeces y capilares dilatados«, explica. Y esto sucede tanto en el momento de lavarse como en el de secarse.
Cómo lavarse correctamente la cara
Sabiendo todo esto, el consejo de Penalba es muy claro: «Limpiar con agua tibia y un limpiador suave específico para el rostro fuera de la ducha, y secarla sin frotar. Aunque es un gesto simple, tiene una gran repercusión en la calidad de la piel con el paso del tiempo». Por otro lado, está el punto de la frecuencia con la que debemos hacerlo. Hay quien solo lo hace por la mañana, y quien lo repite tantas veces como cree necesario.
La abuela de Salma Hayek ya lo decía: «Me enseñó a no lavarme la cara por la mañana nunca. La piel produce todos los aceites que necesita para lucir joven». Esto es cierto, como indica la dermatóloga Marian Rojas, que asegura que «lavar la cara más de dos veces al día no aporta beneficios y puede irritar la piel«. Al contrario de lo que pudiera parecer, una limpieza demasiado frecuente puede causar efectos negativos sobre el rostro.
Varios dermatólogos recomiendan aplicar la doble limpieza. La doctora Leire Barrutia, por ejemplo, recomienda comenzar con un aceite que quite el maquillaje, la suciedad y los filtros solares. Y después, un limpiador de base acuosa según el tipo de piel. Las pieles grasas deberían emplear limpiadores con ácido salicílico o glicólico y las pieles secas, que suelen ser las maduras, geles más suaves que se centren en hidratar y proteger la barrera cutánea.
María Penalba, dermatóloga
foto: @dra.mariapenalba
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