21 febrero 2026

Fran López escribe este hermoso artículo que informa de la inauguración del nuevo Centro Cívico Almudena Grandes en Atarfe y traslada su pasión por la literatura entendida como espacio de encuentro.

Entre muchas otras cosas, Almudena Grandes nos enseñó que la alegría es una forma de resistencia. Ese fue el sentimiento con el que Atarfe se vistió el pasado 20 de febrero de 2026 en el acto de inauguración en el que su Centro Cívico, en la calle Peonía, pasó a llevar oficialmente su nombre.

Atarfe no inauguró solo un nombre en una fachada. Inauguró una forma de estar en el mundo. Apostó por la cultura frente al ruido, por la memoria frente al olvido, por la literatura como espacio de encuentro

Con este gesto, Atarfe no inauguró solo un nombre en una fachada. Inauguró una forma de estar en el mundo. Apostó por la cultura frente al ruido, por la memoria frente al olvido, por la literatura como espacio de encuentro. Y lo hizo con un invitado de honor: Luis García Montero, poeta y compañero de vida de la homenajeada.

Quien hoy se sienta a redactar estas líneas tuvo el privilegio de ser invitado a leer uno de sus poemas durante el acto. Confieso que me sentí sencillamente dichoso. Admirador fiel de ambos desde hace años, afrontar aquel micrófono, con los pies y las manos temblando por la emoción, fue un honor que guardaré siempre.

Antes de dar voz al poema, me permití traer a escena dos versos con los que José Hierro inicia Alegría:

Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe.

Y me serví de ellos para explicar algo muy personal: yo llegué a Luis García Montero gracias a mi fidelidad como lector y admirador de Almudena Grandes. Descubrirla a ella fue un regalo. Descubrirlos a los dos fue resignificar la expresión «felicidad compartida». Desde hoy, en este centro y con este acto, convertimos el dolor de la ausencia en la alegría del recuerdo.

Luis García Montero con el Club de Lectura Mariana Pineda de Atarfe.

Tuve ocasión, además, antes de comenzar el acto, de compartir con Luis una anécdota que guardaba en mi memoria y que ahora deseo compartir también con ustedes.

La tarde del 1 de octubre de 2021, tras el parón de la pandemia, Granada volvió a celebrar su Feria del Libro con Luis García Montero como pregonero. Yo aguardaba mi turno con un par de libros en el regazo cuando, al acercarme a la firma, me atreví a decirle:

─ Luis, dígale a Almudena Grandes que en Granada la echamos de menos, que la esperamos siempre.

Su pluma se detuvo. Levantó la mirada -triste, apenas visible tras la mascarilla FFP2- y me sostuvo en un silencio incómodo que entonces no supe descifrar. Esbozó lo que interpreté como una media sonrisa, volvió a escribir y asintió levemente. No dijo nada más. Y yo tampoco.

Diez días después comprendí aquel gesto. Almudena anunció en su columna de El País que llevaba un año conviviendo con el cáncer, en un texto titulado Tirar una valla, escrito con la delicadeza y la honestidad que la definían. Cuarenta y siete días más tarde llegó la noticia que nadie quería escuchar.

Desde entonces, la cultura arrastra su ausencia. Se fue el mito; quedó la leyenda.

El acto en Atarfe fue, sencillamente, emotivo.

Presentado con cercanía por José Luis Alcauce, vecino querido por todos, tomó la palabra la alcaldesa, Yolanda Fernández Morales, quien subrayó el compromiso del municipio con la cultura. Después intervino Luis García Montero, que habló desde la serenidad y la memoria.

Hubo lecturas. Mari Carmen García Jiménez puso voz a un fragmento del relato Por una falda de plátanos. Y quien firma este artículo tuvo el privilegio de leer el poema «La ausencia es una forma de invierno».

Tras las palabras y las lecturas, el Centro Cívico -ya oficialmente Centro Cívico Almudena Grandes- abrió sus puertas revestido de libros y de frases que trepan por sus paredes como si la autora siguiera conversando con nosotros

Tras las palabras y las lecturas, el Centro Cívico -ya oficialmente Centro Cívico Almudena Grandes- abrió sus puertas revestido de libros y de frases que trepan por sus paredes como si la autora siguiera conversando con nosotros. Se proyectó el documental Almudena, dirigido por Azucena Rodríguez, y el acto concluyó compartiendo un ágape sencillo, de esos que prolongan las conversaciones y suavizan la emoción.

 

Luis García Montero junto al autor del artículo. 

Mientras escuchaba los aplausos finales, pensé que quizá aquella frase que lancé en 2021 -«dígale que la esperamos»- había encontrado por fin su respuesta.

Gracias por dejarnos tu legado, Almudena. Te seguiremos leyendo y recordando siempre. Porque al leerla, sentimos la alegría y el compromiso de la resistencia.

Francisco José López García nace en Los Olivares, Moclín, Granada, el 3 de septiembre de 1987. Desarrolló su formación como Técnico en Mecanizado, saliendo titulado en la promoción de 2006 y desarrollando desde entonces su actividad profesional en este ámbito. Es biznieto de represaliados franquistas y está altamente comprometido con la Memoria Histórica. Resultado de su compromiso es su relato autopublicado: En lucha por la Memoria – Ignacio Ruiz Prieto
 
FOTO PORTADA: La alcaldesa de Atarfe y otros representantes del municipio junto a Luis García Montero a las puertas del centro cívico.