«La mujer sigue siendo agredida» por Juan Santaella
En lo que va de año: seis huérfanos y 10 mujeres asesinadas
Con el profundo dolor por la muerte de una gran persona y un juez excepcional, Fernando Tapia, al que tanto estimaba, me dispongo a escribir sobre otro tema que también me es muy doloroso. Desde el albor de la historia, tres discriminaciones aberrantes nos acechan: de clase, raza, y género. Para eliminar las dos primeras, han sido necesarios conflictos y guerras, desde el siglo XIX hasta hoy. La de género es motivo de continuas denuncias, manifestaciones y lucha.
Desde 2003, inicio de las estadísticas oficiales, 1300 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. El año pasado hubo 38 víctimas mortales, cifra parecida a la de años anteriores. En el presente año, ya se han contabilizado diez, con seis huérfanos, lo cual indica que pese a los avances legales y a la dotación de medios, el problema no se resuelve.
Los partidos políticos, que suelen sufrir la violencia de género, todos ellos, deberían afrontarla de inmediato, y no escudarse en el contrario, fiándose de la mujer acosada, más aún si tiene pruebas, expulsando al agresor, y poniéndolo en conocimiento de la judicatura. Este procedimiento es el que se ha seguido en el caso del DAO de la Policía, y el que debería seguirse en el del alcalde de Móstoles, donde también hay grabaciones y pruebas.
Cuando parecía que la violencia de género era incuestionable, ideológicamente, llegan discursos reaccionarios que confunden. Por ejemplo, en Valencia, tras las últimas elecciones de 2023, PP y Vox pactaron eliminar los términos violencia machista y violencia de género. Y en las negociaciones actuales en Extremadura, la Presidenta Guardiola ha afirmado: «el feminismo que defiendo es el mismo que defiende Vox», lo cual ha sido desautorizado por la dirección del PP.
Aunque España es de los países más preocupado por esta materia: Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004; Juzgados especializados; sistema de protección VioGén, con 103.000 casos de seguimiento policial; campañas institucionales; educación en la igualdad… sin embargo, el fracaso colectivo indica que aún siguen existiendo carencias: faltan denuncias a los acosadores en el 70% de los asesinatos, una de cada diez víctimas no declara contra el agresor, faltan más jueces y más policías para atender adecuadamente a estas mujeres amenazadas, y la ultraderecha, como hemos visto, se empeña en negar la violencia de género, y habla de violencia intrafamiliar. Es más, en el Barómetro Juventud y Género, del Centro Reina Sofía, una encuesta revela que el 20% de chicos de 15-29 años niega la existencia de violencia machista y lo creen un invento ideológico. Este machismo estructural, presente en amplias capas de la sociedad, y el negacionismo que prolifera en la extrema derecha y en redes sociales, está sirviendo de freno, también, para la solución del problema.
Esta pandemia universal de violencia está fundamentada, al igual que lo hizo el nazismo, en la superioridad: de la raza, según ellos; y de género, según violadores y asesinos. Ante ello, es necesario plantearse un nuevo tipo de enseñanza, basada en la igualdad de géneros –la coeducación–; un cambio de mentalidad –que empieza en la familia–, que dignifique a la mujer; mayor compromiso de jueces y fiscales; apuesta clara de los periodistas; incremento de efectivos; y política decidida del Gobierno y la oposición. Y, sobre todo, denunciar siempre; y no callar nunca.
Tu mensaje se ha enviado
FOTO_: Mensajes feministas decoran las paredes del centro RTVE.e