ATARFE : La empresa ATARFIL y su producción en tiempo de guerra
La empresa ATARFEÑA «Atarfil» mantiene su producción en plena crisis en el Estrecho de Ormuz. Pusieron a salvo a los equipos que tenían en Asia y Australia y la factoría de geomembranas sigue trabajando: «El sistema de intercepción de misiles de Emiratos funciona pero los restos que caen crean alarma»
La empresa de ingeniería granadina Atarfil, referente mundial en el sector de las geomembranas, marcaba un hito en el año 2011 al convertirse en la primera industria española en abrir una fábrica en la zona franca más importante de Oriente Medio, el polígono del puerto Jebel Ali (la Jebel Ali Free Zone) en Dubái. Situado en la entrada del estratégico Estrecho de Ormuz, por el que pasa el 20% del petróleo mundial, Jebel Ali es el puerto de contenedores más activo del mundo fuera de Asia y un cruce clave para las mercancías enviadas desde Asia a África, Europa y la Costa Este de Estados Unidos.
La multinacional granadina se implantó en este polígono estratégico, el corazón comercial de Oriente Medio, para suministrar materiales y tecnología a todos los proyectos y obras que realizan no solo en estos países, sino en Australia, Oceanía, Asia o África, ya que el 85% de su negocio es internacional.
Atarfil se ha labrado un prestigio internacional como una de las máximas especialistas mundiales en soluciones de contención segura y eficiente en los entornos más exigentes. Sus plantas de Atarfe y Dubái, entre las trabajan 190 profesionales, fabrican láminas termoplásticas que se utilizan como barreras de contención de líquidos o gases y tienen aplicaciones en el sector del agua, como balsas de riego o canales, la minería o la gestión de residuos. Gracias a su conocimiento y tecnología propia ‘made in Granada’ en Atarfil controlan todo el proceso de fabricación y pueden desarrollar un producto excepcional en seguridad y durabilidad que ha hecho que en todo el mundo demanden sus servicios hasta el punto que la empresa granadina es líder en su sector en mercados como Australia, Francia, Portugal o los propios Emiratos Árabes.
Ocupados
Ahora que los ataques lanzados por Irán en respuesta a la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel mantienen a la región en una escalada de tensión, el mundo entero contiene el aliento. El puerto de Jebel Ali está en el ojo del huracán por lo que, lógicamente, en la sede de Atarfil en Granada están monitorizando desde el primer momento la situación de su planta de Dubái, una fábrica de unos 15.000 metros cuadrados que está a la vanguardia mundial en el sector de las geomembranas.
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Ante tal embrollo mundial que les pilla de lleno, el CEO y director general de Atarfil, Emilio Carreras, se ocupa, más que se preocupa. Y es que una empresa que mueve continuamente materiales por el mundo tiene una larga experiencia en resolver problemas y gestionar gabinetes de crisis. En este caso, lo primero fue poner a salvo a los profesionales de Atarfil que estaban trabajando en proyectos en países asiáticos o en tránsito y lo han hecho con sus propios medios.
«Teníamos a uno de nuestros equipos humanos de España en Bárein haciendo un proyecto. El mismo fin de semana que estalló el conflicto les sacamos un visado para entrar en Arabia Saudí, desde ahí a Riad, Casa Blanca y Sevilla», explica el CEO. La compañía gestionó también la salida de otro equipo de profesionales que venía de Australia y al que la crisis le pilló en tránsito en Dubái.
Sus prioridad, igualmente, desde el minuto uno ha sido garantizar la seguridad de los trabajadores de la planta de Dubái, con la que están en permanente contacto. «Nos cuentan que el sistema de intercepción de misiles de Emiratos tiene una eficacia muy alta, están logrando defenderse de los ataques, aunque los restos de las intercepciones están generando problemas y alarma», señala.
Y más allá de lo primero, que es la seguridad de su gente, como cualquier compañía internacional en Atarfil están preocupados por el impacto en el comercio internacional que tendrá un conflicto que está sacudiendo las rutas marítimas y amenaza las cadenas de suministros globales.
«Tenemos muchos proyectos en cartera y lógicamente nos preocupa el impacto en la logística. Tenemos mucho material circulando por el mundo y estamos en contacto con las navieras y los proveedores para rehacer cadenas de suministro, plazos de entrega, ver el impacto en los precios y buscando puertos alternativos», relata el CEO.
En su opinión, será inevitable que se abra un gap en la cadena logística lo que exigirá un arduo trabajo de reorganización. La ruptura de la cadena puede provocar retrasos a la hora de facturar trabajos o enviar suministros, pero la empresa granadina confía en su solvencia para poder mantener la fábrica operativa.
El impacto del conflicto internacional que amenaza con abrir la puerta a un episodio inflacionario en Europa, como el que se vivió tras la invasión rusa de Ucrania, es todavía una incógnita. «La amenaza es muy grave y todo el mundo puede sufrir, especialmente Asia. China, que es la fábrica del mundo, sufriría sin energía, Japón, India, todo Oriente Medio… La incertidumbre la tenemos todas las empresas», concluye.
foto: El puerto de Jebel Ali en cuya zona franca se encuentra la planta de Atarfil en Dubái. Agencias
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