Como saben, el discurso del odio está basado en la mentira, en el bulo y la desinformación, con claros objetivos como son el poder, la supremacía y la riqueza. Y para eso, los odiadores y propagadores del discurso de odio están dispuestos a cualquier cosa.

Después de la segunda guerra mundial y durante la guerra fría, aparecían como lobbys, en la recámara, en la segunda fila, en la anonimidad y cierta discreción, como grupos de presión en los países; ahora no se esconden. Son los nuevos Goebbles (ministro nazi de propaganda de doloroso y fatal recuerdo), permítanme la digresión y pienso y me aterra saber lo que podría haber hecho ese personaje con internet y redes sociales.

El objetivo de ésta internacional ‘ultra’ es nítido, llegar al poder sea como sea para subvertir las instituciones democráticas, detentar el poder, perpetuarse en él, ejercer su agenda supremacista y ganar mucho, mucho dinero. Lo estamos viendo en Elon Musk, el personaje más rico del mundo, no por ser un lince en los negocios o en las inversiones, no, heredó una fortuna de las minas de diamantes de su padre en el cono sur de África a costa, ahí están los registros, de muchas vidas de personas que trabajaban en condiciones de casi esclavitud. Y dentro de esa estrategia desestabilizadora, se compran redes sociales dónde se permiten cualquier cosa, sin miramientos para los posibles usuarios. También se compran medios de comunicación para, a sus anchas, poder introducir sus mensajes y discursos de odio con total impunidad, sin cortarse un pelo, pervirtiendo y ensuciando el principio y derecho fundamental democrático de la libertad de expresión.

 

Estamos asistiendo estos días en Andalucía y en nuestro país a fenómenos meteorológicos extremos e inusuales, según los expertos, debido al cambio climático. Pues bien estos señores del odio, son también negacionistas del cambio climático, que consideran que es una estafa, y están lanzando una ofensiva, en forma de injerencia contra Europa, y lo que significa en valores y principios, también contra nuestro país, intentando una campaña de desestabilización; ya lo hizo en el Reino Unido (acusó a su Primer Ministro de pertenecer a una red de pederasta, luego, acusó a los inmigrantes del asesinato de dos niñas, era mentira, desinformación, y provocó disturbios provocando la caza del emigrante), aquí lo empezamos a vivir con los disturbios en Torrepacheco ¿se acuerdan? En España siguen con los insultos, llevan bastante tiempo con ellos, señalando a los inmigrantes, creando un caldo de cultivo para provocar disturbios en las calles, es el mismo mapa, la misma estrategia, es el Manual de Odio. Ayer comenzaba esos insultos por los dueños de ciertas redes sociales, hoy se está señalando y criminalizando inmigrantes, Musk que se ha retratado con la ultraderecha apoyando al partido pronazi en Alemania y haciendo el saludo nazi sin ningún miramiento, en apoyo a la AfD, Alternativa por Alemania, ahora está intentando desestabilizar la política española. Algunos lo llaman tecnocasta, otros oligotécnicos, en todo caso son plutócratas; quieren que seamos gobernados por una casta de ricos, ultrarricos, sin someterse a las reglas democráticas.

No es una enganchada personal entre Sánchez y Musk (a la que se ha unido otro propietario de otra red social Telegram, Pável Dúrov, con insidias e insultos a nuestras instituciones también), no se lleven a engaño es toda una estrategia de desatibilización de países, aplicándose país por país. Musk, con 250 millones de dólares ‘colocó’ a Trump, junto con otros multimillonarios propietarios de redes sociales, con el MAGA (Make American Great Again’), ahora quieren el MEGA ‘Make Europe Great Again’, y lo está intentando país a país, y caigan todos en el lado de la ultraderecha con todos sus palmeros y seguidores en Europa, recuerden con el apoyo explícito en Alemania a los herederos de los nazis y su líder condenado por apología del nazismo, también en Italia, Rumanía apoyando a candidatos prokremlin, y ahora en España con la ultraderecha de Abascal que, de forma antipatriota, le ríe y aplaude sus desvaríos, insultos e injerencias. No descarten que algún grupo ultra presente una demanda en un juzgado y se abra una causa por limitar derechos fundamentales contra el presidente del Gobierno.

La maldad nunca fue felicidad, no debemos permitirlo, es más debemos revolvernos y pelear contra esos despropósitos desestabilizadores como si nos fuera la vida, que nos va, en ello, aluden a un patriotismo vaciado y postural para hacer todo lo contrario, empobrecer y perjudicar a nuestro país convirtiéndose en patrioterismo pobre y barato. Se debe legislar, si legislar sin miedo y con consensos para regular los bulos, mentiras y la desinformación en las redes sociales para que los que las escriben sean identificables y no se amparen en un cobarde e impune anonimato. Que no les engañen, ellos hablan de libertad de expresión pero lo que realmente quieren y desean es libertad de desinformación, la libertad de expresión no es el derecho a decir mentiras, insultos o bulos sin consecuencias, es el derecho a decir una verdad sin represalias. Yo me he ido de X, se puede «salir», lo han convertido en un muladar de odio, bulos y mentiras, ánimo se puede y esto si puede dañarlos. Estamos asistiendo a una guerra de Israel y EE UU a Irán, una guerra ilegal (personalmente creo que todas las guerras son execrables), se está obviando y abandonando la ética necesaria en la vida política, que los odiadores que ahora están en los gobiernos de EE UU y otros quieren cambiar el orden mundial y lo están consiguiendo, para tener no ya ciudadanos libres, sino súbditos que no rechisten sus locas diatribas instaurando la ley de la selva, del más fuerte y que por un mínimo de dignidad y derecho internacional no se debe transigir. Europa debe mantener sus principios y valores que ha inspirado a otros pueblos y que ha conseguido el mayor tiempo de paz en éste continente, consiguiendo unas cotas de libertad, igualdad y bienestar nunca antes visto y que quieren cargarse. Y para ello hay que movilizarse, ser proactivo. Ese es y debe ser el camino, de lo contrario, lo sabemos por tristes experiencias, conducirá a la miseria, la opresión y el autoritarismo.

José Ferrer Sánchez

FOTO: Las redes sociales contribuyen a propagar noticias falsas y desinformación.Arkadiusz Warguła (Getty Images/iStockphoto)

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