Una casa en propiedad e ingresos de 45.000 euros por familia, la única manera de ahorrar en España
La vivienda se confirma como el factor decisivo para medir la capacidad de ahorro de la población. En 2025, las familias españolas aumentaron su liquidez y su renta pero ahorraron menos que en 2024 y 2023.
Los últimos datos publicados el pasado lunes por el Banco de España sobre liquidez y financiación de los hogares españoles, que recogen sus activos financieros, indican que las familias aumentaron su liquidez un 6,3%. La cifra total roza el billón de euros, en concreto, 964.153 millones de euros (PDF). Semanas atrás, en un informe publicado en otoño, el Banco de España señalaba otros dos datos positivos: el aumento de la renta de las familias —un 5,9% en los primeros seis meses del año, respecto a 2024— y, como consecuencia de ello, un descenso de la ratio de la deuda de estas mismas familias (PDF).
Las familias españolas dispusieron de más liquidez y aumentaron su renta, pero 2025 fue un año en el que su tasa de ahorro bajó respecto a los máximos alcanzados en 2024. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el tercer trimestre de 2025 (último dato disponible), la tasa de ahorro de los hogares españoles se situó en torno al 12% de la renta bruta disponible. La cifra es un 20% inferior a la tasa de ahorro que había a finales de 2024, que se situó en el 13,6%.
Pese a este descenso, el nivel de ahorro de las familias españolas sigue muy por encima del que había en los años previos a la pandemia, según señalan los expertos. Un repaso a los datos confirma que, efectivamente, 2020 supuso un punto de inflexión en la voluntad y capacidad de ahorro de la ciudadanía.

Otra advertencia que hacen los expertos es que el ahorro en España es desigual. Un informe publicado la semana pasada por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y la Fundación Mapfre, titulado Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género (PDF), asegura que los mayores de 55 años concentran el 68% del ahorro nacional. Este dato se explica porque son las rentas más altas las que tienen más capacidad de ahorro.
La reducción del ahorro en 2025 responde a un aumento del consumo de las familias. Los datos del Banco de España así lo reflejan. Los créditos hipotecarios de los hogares y los créditos al consumo crecieron un 4% y un 10,4% entre enero de 2025 y enero de 2026. En cifra absolutas, las familias deben 518.160 millones de euros en préstamos hipotecarios y 115.604 millones en créditos al consumo. ¿Quiere decir eso que la capacidad de ahorro de las familias ha decrecido?
A la hora de responder a esa pregunta, cualquiera se inclinaría por un sí, pero como señala el economista Alejandro Inurrieta, profesor del Instituto Cardenal Cisneros adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, para hablar de ahorro en España hay que tener en cuenta una variable muy importante: la vivienda. «Primero habría que definir si el pago de la hipoteca es ahorro o no lo es. Unos creen que al pagar una hipoteca estás invirtiendo en vivienda y otros sostienen que el pago de la hipoteca es deuda. En cualquier caso, el alquiler sí que puede considerarse un gasto, pero no la compra de vivienda», explica Inurrieta.
«De acuerdo con este planteamiento, las familias españolas, todas aquellas que están pagando una hipoteca, sí tienen capacidad de ahorro. Las que están pagando un alquiler no tienen tanta capacidad para hacerlo», abunda Inurrieta.
La vivienda, factor decisivo
Varios datos publicados por la prensa económica en las últimas semanas dan un marchamo de autenticidad al hecho de que la vivienda se ha convertido en un factor decisivo para determinar la capacidad de ahorro de las familias. Dos resultan especialmente llamativos: los padres donan más que nunca dinero a sus hijos para comprar una vivienda, según los últimos datos del Consejo General del Notariado (CGN); el segundo dato es que para las personas que pagan un alquiler el IPC es dos puntos más alto que para los propietarios. Los inquilinos no solo tienen más dificultades para ahorrar, sino que todo es más caro para ellos.
Inurrieta también advierte de que en la capacidad de ahorro influye el lugar de residencia —»No es lo mismo vivir en un pueblo de Segovia que vivir en Madrid, Barcelona o Bilbao, por tanto todo eso es matizable», previene el experto—. Con todos esos condicionantes, el profesor universitario se atreve a establecer un umbral de ahorro medio en España: «La capacidad de ahorro empieza a partir de unos 40.000-45.000 euros anuales de ingresos para una familia tipo de una pareja y dos hijos en una gran ciudad».
«El ahorro en España comienza primero con las generaciones de más edad, eso es cierto. Incluso los pensionistas, aunque no todos, tienen cierta capacidad de ahorro», explica Inurrieta. Las palabras de este economista van en la misma línea que el informe anteriormente mencionado de Fedea y la fundación Mapfre.
El ahorro en España es desigual, pero el mismo informe de Fedea también destaca que esas generaciones de más edad que ahorran más que las demás hacen transferencias de dinero internas dentro de los hogares por valor 130.000 millones de euros anuales a sus miembros más jóvenes. «Estas transferencias fluyen fundamentalmente desde los adultos y los seniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral», concluye el informe. De hecho, toda esa cantidad —en concreto, 129.687 millones exactos— los reciben los miembros de entre 0 y 29 años, precisamente aquellos que menos capacidad de ahorro tienen.