«El encaje de bolilos» por José Enrique Granados
“El encaje de bolillos se trabaja sobre un cojín firme en el que se dibuja un patrón de papel, sobre el que se clavan agujas para sujetar la labor y un número determinado de hilos, de los que suspenden bolillos de madera o de hueso.
Estos hilos se enrollan y se entrelazan entre ellos para crear un trabajo abierto de lazadas. Existen muchos estilos regionales, desde las industrias campesinas de la Inglaterra rural hasta el refinamiento de Bruselas, pasando por las variedaddes mediterráneas de las islas de Malta y Chipre.” << Gillow, John; Sentance, Bryan (2000). Tejidos del mundo: guía visual de las técnicas tradicionales. Editorial NEREA>>.
Según Teresa Rey, se desconoce con exactitud cómo llegó a la Península, pero el encaje de bolillos aún perdura en algunas regiones como un oficio artesanal representando un contrapunto frente a la mecanización industrial en el sector textil. Hay quien se remonta a la época de los egipcios para hablar de los primeros encajes en la historia de la humanidad, aunque por aquel entonces las técnicas eran otras. El encaje de bolillos usa un sistema específico de tejido y esto es también parte de su atractivo. Todo esto en su conjunto ha permitido que en algunas zonas se haya convertido en un medio de vida y en otras sea una afición o hobby.
Hoy en día hay tres lugares principales en España donde esta tradición perdura tal cual gracias a diversas iniciativas que han permitido que este oficio no caiga en el olvido e incluso han propiciado que en algunas situaciones se convierta en una forma de ganarse la vida. Son Camariñas (A Coruña), Almagro (Ciudad Real) y las poblaciones catalanas de Arenys de Munt y Arenys de Mar, en la provincia de Barcelona.
En la actualidad en nuestro pueblo se imparten talleres en los que se enseña esta técnica. En la fotografía que ilustra nuestra gacetilla, cortesía de María Victoria Correa, bolilleras atarfeñas de la primera mitad del siglo XX.
Gacetilla y curiosidades elvirenses.