Acantilado de cristal: cómo identificar si ese ascenso que te ofrecen es, en realidad, «un marronazo»

Es un fenómeno que, sobre todo, afecta a las mujeres en posiciones de liderazgo

Un buen día, y sin previo aviso, te llaman al despacho. Con más o menos circunloquios, tu jefe te ofrece un ascenso. Quizá lo esperabas o, incluso, lo deseas íntimamente con todas tus fuerzas. Puede también que temieras ese momento. Hay tantas reacciones al anuncio de una promoción como profesionales y personas. Pero más allá de la ambición y las circunstancias personales, no todos los ascensos son iguales. Y no siempre son lo que parecen. Sobre todo, para las mujeres.

«El acantilado de cristal es una metáfora que describe una discriminación de género muy específica. Ocurre cuando una mujer es nombrada para un puesto de responsabilidad en un contexto de alto riesgo de fracaso. En términos más castizos, un marronazo», explica Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, que ha estudiado el fenómeno y señala situaciones de gran incertidumbre económica o relacionadas con decisiones drásticas, como despidos masivos, entre los ejemplos más comunes de este tipo de ascensos trampa. Aunque, a veces, las circunstancias pueden ser más cotidianas, pero igual de problemáticas. Castaño pone un ejemplo práctico. «Te ofrecen liderar la delegación de la empresa en otra ciudad. Llegas allí y todo es un desastre: no hay personal o el que está no funciona bien, los clientes de la zona están descontentos con el servicio que da la empresa, el aire acondicionado de la oficina no funciona…».

El término fue acuñado en 2004 por los investigadores de la Universidad de Exeter Michele K. Ryan y S. Alexander Haslam para explicar el fenómeno mediante el cual las mujeres consiguen romper el famoso techo de cristal en periodos de crisis en los que los hombres prefieren refugiarse en una discreta segunda línea. Sus estudios demostraron varias cosas. Para empezar, que las mujeres eran percibidas como mejores líderes en situaciones de incertidumbre por su naturaleza intuitiva, empática y más propensa a los cuidados. Pero también que no se las escogía para gestionar el desastre, sino para absorber la responsabilidad del fracaso. O comerse el marrón.

Si la oferta llega en un contexto de crisis económica o medidas drásticas, sospecha

Los ejemplos famosos son innumerables: desde Theresa May, en la Inglaterra post-Brexit a Kamala Harris, al auxilio del Partido Demócrata en el descuento, Inés Arrimadas en el ámbito más doméstico, Linda Yaccarino, escogida para liderar X por Elon Musk en plena crisis de anunciantes o Jill Abramson, que en 2011 asumió la dirección de ‘The New York Times’ en el peor momento del periódico para ser despedida solo tres años más tarde. Aunque el ejemplo más famoso y paradigmático de todos es el de Marissa Mayer, una auténtica estrella del rock ‘tech’ hasta que, en 2012, fue nombrada CEO de Yahoo cuando Google se estaba merendando al buscador de la competencia.

Diseña tu carrera profesional

«Hay puestos de responsabilidad que los hombres no quieren, primero porque dan mucho trabajo y, segundo, porque proporcionan poco rédito. No solo en términos económicos, sino también de prestigio y reputación», explica Castaño. La ‘coach ‘de carrera profesional Elena Huerga pone un ejemplo práctico de cómo un ascenso puede volverse en nuestra contra. «Hay comerciales maravillosos a los que les ofrecen un ascenso para ser directores comerciales y resulta que son buenísimos vendiendo, pero nefastos liderando. Y algo que, en teoría, tenía que ser bueno para ti se convierte, de pronto, en una mancha en tu trayectoria».

Para evitarlo, Huerga propone ser proactivos en el diseño de nuestra carrera profesional y tomar la delantera. «Al menos una vez al año tenemos que sentarnos con nosotros mismos para pensar en lo que queremos antes de que nadie nos llame al despacho para proponernos algo. Es un momento para reflexionar sobre si estás contento con tu puesto o si quieres o no un ascenso. De esa manera, cuando nos propongan algo, estaremos preparados y en terreno firme».

En cualquier caso, la experta también recomienda no ofrecer una reacción inmediata ni, por supuesto, una respuesta definitiva. «Escucha y no tomes ninguna decisión precipitada. Necesitamos saber muy bien las funciones del puesto, las responsabilidades, los objetivos, el presupuesto… Hay que tener un entendimiento total y no hay que tener miedo a preguntar ni sentirse culpable por no mostrarse emocionado. Olvídate de eso. Sin respuestas no hay intuición. Y en estas situaciones, es importante confiar en tus propias percepciones», señala la experta.

Si, después de calibrarlo todo, finalmente decides rechazar la promoción que te ofrecen, la manera de comunicarlo es crucial. Pero ten en cuenta también que puede que ni así consigas evitar los efectos colaterales. «Tienes que prepararte y explicar bien los motivos por los que no crees que el puesto sea para ti y mantenerte firme en esa decisión. Si ves que sienta mal, no te quepa duda de que para ellos ya estás fuera de la empresa a nivel emocional y que, tarde o temprano, terminarás saliendo. Lamentablemente, esas decisiones se pagan en las empresas. Por eso, es el momento de ponerte las pilas y empezar a buscar otras oportunidades», concluye la ‘coach’.

Las 5 ‘red flags’ de un ascenso envenenado

  • Se busca tonto útil «Una primera pista evidente es que nadie quiera ese puesto. Eso ya te indica que puede haber gato encerrado», dice la catedrática Cecilia Castaño.

  • Ojo a la contabilidad «Si hay retrasos en los pagos de las nóminas, huye», explica la ‘coach’ Elena Huerga sobre las situaciones financieras complicadas. También si los fondos de inversión tienen un peso importante en las operaciones de la empresa.

  • Remar a contracorriente «Cuidado si lo que te están pidiendo es muy innovador o disruptivo para la cultura de la compañía», cuenta la ‘coach’ sobre situaciones en las que el encargo conlleva desafiar la identidad de la empresa y la plantilla.

  • Cuestión de recursos «Si el presupuesto es muy bajo o apenas hay dinero, sal corriendo», continúa la experta. Esto se aplica también a los recursos humanos: un equipo menguado suele ser una mala señal.

  • Luchas de poder Ojo con los juegos de tronos. «Si hay muchos cambios en los puestos ejecutivos o la nueva dirección no está tomando decisiones coherentes, sospecha», dice Huerga.

Ixone Díaz Landaluce

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