Hay tardes que no se olvidan, y la de este jueves pasado en Atarfe ha sido una de ellas. Hemos vivido un encuentro lleno de emoción, donde hemos reído, llorado y, sobre todo, sentido mucho.

Gracias, de corazón, a Isabel Muelas, mamá de Martín, por acompañarnos y por compartir una historia tan dura como necesaria. Una historia que pone nombre y rostro al DIPG (glioma difuso intrínseco de tronco), un cáncer infantil especialmente agresivo que, a día de hoy, sigue sin cura.
 
Escuchar a Isabel no deja indiferente a nadie. Habla desde el amor más profundo, desde una valentía que sobrecoge y desde una generosidad inmensa al compartir algo tan íntimo para ayudar a los demás. Si antes la admiraba, hoy la admiro aún más.
 
Pero esta tarde no ha sido solo recuerdo; también ha sido compromiso. Compromiso con la visibilidad de enfermedades como el DIPG y, sobre todo, con la necesidad urgente de seguir investigando. Porque no podemos aceptar que haya niños y niñas sin opciones. Porque la investigación es la única puerta a la esperanza.
 
La Fundación Martín Álvarez Muelas y el libro «Martín no puede solo» son, precisamente, eso: una forma de transformar el dolor en acción y de seguir luchando por quienes más lo necesitan.
 
Por eso, os animo a dar un paso más: a implicaros, a apoyar y, si podéis, a haceros socios/as de la fundación para seguir impulsando la investigación: