Susana Poyatos rinde tributo con una colección a Luisa Jiménez, torera, amiga de Lorca, modelo y actriz que marcó tendencia a principios del siglo XX

Susana era adolescente cuando una señora que superaba los setenta, «de porte majestuoso», visitó su casa en la calle Sevilla. Se llamaba María Luisa y era la tía de su madre. La joven quedó fascinada por la presencia de aquella mujer y comenzó a investigar sobre su vida. Cada nuevo dato resultaba más sorprendente que el anterior. Torera, amiga de Federico García Lorca, encarcelada como presunta espía, actriz en Hollywood, esquiadora en Sierra Nevada… pero sobre todo una dama que vestía quimonos japoneses cuando paseaba por el centro de Granada a principios del siglo XX. Sí, aquel personajazo era María Luisa Jiménez ‘La Atarfeña’. Falleció en 1983, pero si viviera hoy día, sería una influencer con millones de seguidores en redes sociales.

Por eso, por la impronta que dejó María Luisa en Susana, esta le ha dedicado a aquella, su tía abuela, una colección de moda que se pudo ver hace unos años en la mismísima Madrid Fashion Week y que este domingo se podrá observar (18.00 horas en el Mori Lab Club), convenientemente actualizada, en una exposición organizada en Granada con motivo de una jornada sobre la Ruta de la Seda. Porque la seda es, en efecto, el tejido básico con el que la granadina Susana Poyatos, uno de los grandes referentes de la alta costura en Andalucía, confeccionó esta serie bajo el influjo de la Atarfeña y que tituló genéricamente ‘Luisa’.

Susana ultima uno de los looks que expondrá este domingo. JORGE PASTOR

Más allá de los espectaculares diseños –todos se pueden adquirir en su tienda de la calle San Antón–, Susana plasma su arte pintando sobre los vestidos figuras femeninas inspiradas en la Atarfeña, de la que existen infinidad de fotografías que resaltan su estilo único. «El micado, que tiene una rigidez similar a la de un lienzo, me permite dibujar como si fuera un óleo o utilizando rotuladores textiles», comenta Susana Poyatos, quien agrega que las prendas suelen llevar estampados de lunares y están meticulosamente rematadas a mano en su taller de Granada.

Susana ha investigado en profundidad la vida y obra de su pariente, aunque también hay expertos que la han estudiado con detalle. La profesora de la Universidad de Granada, Ana Gómez Román, le dedicó hace un par de años una conferencia en Guadix. Sí, en Guadix porque María Luisa Jiménez Carvajal nació el 12 de noviembre de 1911 en la localidad accitana, en el seno de una familia formada por ocho hermanos. Muy joven, con tan solo nueve años, se marchó a Granada junto a su familia. En 1912 su padre Alfonso abrió el famoso hotel San Pedro en la plaza Campoverde. Famoso porque allí se alojaban los matadores de toros que oficiaban en el coso granadino, que por aquel entonces se hallaba en los Jardines del Triunfo.

Y allí, en el Hotel San Pedro, fue donde Luisa conoció en 1931 al diestro de Atarfe Miguel Morilla Espinar, con el que se casó. Un matrimonio que duró poco porque el morlaco Estrellito lo corneó mortalmente el 2 de septiembre de 1934 en la Plaza del Triunfo. Su hijo Miguel, que en aquel momento tenía diecisiete meses, aún vive –también sus nietas Begoña y Susana–. Un año después, Luisa se hizo torera por amor y por mantener indeleble el espíritu del Atarfeño. No vestía de luces, sino de corto, con pantalón negro, chaquetilla de piqué blanco, camisa y gorra. También llevaba una cinta negra en su brazo izquierdo en recuerdo de su marido. Luisa llegó a lidiar entre treinta y cuarenta becerradas durante un año.

Cuando estalló la Guerra Civil fue detenida en la zona republicana tras refugiarse en Almería. Le acusaron de facilitar información al bando golpista de Franco. Estuvo encarcelada entre febrero de 1937 y marzo de 1939.

Versos que la inmortalizaron

Pero Luisa Jiménez pasó a la posteridad porque el mismísimo Federico García Lorca, con el que coincidía en los círculos artísticos de Granada –acudía a ellos acompañando a su marido–, le dedicó un precioso poema. «Granaína y morena, ritmo y rango, aire, clavel y albahaca, un fino cuerpo, en la castiza capa y en los labios, los ecos gitanos de un tango», escribió Lorca en los primeros versos.

Luisa con quimono. IDEAL

«Luisa –explica Susana Poyatos– destacó junto a su hermana Pepita por su deslumbrante belleza y su distinción al vestir». «Siempre manifestó una personalidad singular, liberal e independiente, rasgos poco comunes en su época». Susana comenta que la biografía de Luisa, a la que también llamaban Luisita Jiménez o La Pasionaria del Albaicín, está trufada de anécdotas casi novelescas: desde una propuesta de interpretar una película en Hollywood hasta ese episodio oscuro que la recluyó durante dos años en las prisiones de Úbeda y Baza. Su espíritu inquieto la llevó a ser pionera en diferentes ámbitos. Hay documentos gráficos que la muestran deslizándose por las laderas de Sierra Nevada, rompiendo moldes sociales.

Luisa, que fue modelo de Lilia Busse y Eugenia Loutchinsky, poseía una capacidad innata de marcar tendencia. Iba a Madrid a adquirir calzado a medida y lucía bañadores que desafiaban los convencionalismos. Fue, sin lugar a dudas, la primera influencer de Granada.

 

Trabajando en el estudio. JORGE PASTOR

JORGE PASTOR

FOTO: Luisa, tocada con sombrero, deslumbró por su estilo. IDEAL

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