<<La ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por sus gentes que no podían sufrirse unas a otras, hasta el punto que había persona que se hacía construir delante de su casa un oratorio y unos baños para no tropezarse con su vecino. Por un lado, no querían someterse a nadie ni aceptar las decisiones de un gobernador; pero, de otra parte, eran las gentes más cobardes del mundo, y temían por la suerte de su ciudad, ya que eran incapaces de hacer la guerra a nadie, aunque fuese a las moscas, de no ser asistidos por milicias (extranjeras) que los protegieran y defendieran.
 
Viendo los conflictos que habían surgido entre los principados de Al-Ándalus, así como el fuego que los devoraba, y temiendo ser víctimas de algún golpe de mano, enviaron al mencionado Zawi mensajeros que le expusiesen la crítica situación en que se hallaban con estos términos: “si antes de hoy vinisteis para hacer la guerra santa, nunca tendréis mejor ocasión que ésta de ahora, pues no os faltan almas que devolver a la vida, casa que defender y honra que ganar. Dispuestos estamos a asociarnos a vosotros con nuestras personas y bienes, de tal suerte, que nosotros pondremos el dinero y la residencia, a cambio de que nos protejáis y defendáis”.>> (Memorias de Abd Allah. El siglo XI en primera persona).
 
Sin duda fue una grata sorpresa contemplar el pasado 3 de mayo la cruz instalada en la plaza del Ayuntamiento. Fuera de concurso, la composición crucífera incluía la reproducción gigante de varios objetos encontrados en las excavaciones de Medina Elvira. El plato del caballo o la vasija de las liebres, junto a las lámparas de la mezquita califal recreaban un espacio de culto a nuestra historia y a nuestras raíces, que a mí personalmente me entusiasmó. Pero a su vez, me hizo pensar si los atarfeños somos conscientes del enorme valor de nuestra historia y si realmente la conocemos.
 
Como novedad y símbolo de modernidad, códigos QR con información de los diferentes objetos que formaban la cruz.
 
Gracias a los hermanos Herrera Baca, Francis y María Asunción por haber creado ese espacio tan atarfeño, haciendo un guiño a nuestro pasado. Por cierto, la firma del busto (Cabezón) aludiendo a su apodo, toda una filigrana de sarcasmo y retintín.
 
Hice muchas fotografías a la cruz, pero la nocturna que hizo Rosa Cervera, es la que más me gusta para ilustrar, nuestra entrada de hoy.
 
Gacetilla y curiosidades elvirenses