«ENTRE LÍOS Y PROBLEMAS» por Remedios Sánchez
Casi nadie lo vio venir, a pesar de que Juanma Moreno avisó de que había dos caminos posibles tras las elecciones: la estabilidad o el lío. Y los andaluces, que somos de natural apasionado, rozando lo dramático, hemos escogido el lío. Por ver cómo lo resuelven
estos señores desde Sevilla.
Ha sido por poco, sí, por dos escaños, pero lío al fin y al cabo, que es lo que implica depender de un tercero que, además, tiene la fea costumbre de poner su bota, con olor anaftalina rancia, en el cuello del enemigo. Uso la palabra enemigo conscientemente: Vox ve en Juanma a un líder que le ha fallado antes, porque el malagueño sabe que Abascal representa un discurso antediluviano, por mucho que mantenga apoyos en las urnas para dieciséis parlamentarios. Y así hemos llegado a este laberinto que marcará el devenir de España.
Porque cierta derecha está mirando a Andalucía antes de plantearse si, dado que la moderación no acaba de vencer, conviene tomar los cielos por asalto, al estilo Ayuso. Se nota que han leído poco a Unamuno: «venceréis, pero no convenceréis», advertía el rector-filósofo en octubre de 1936. Y vencieron entonces, arrasaron un país durante décadas, después de una contienda fratricida cuyas
consecuencias nos hemos empeñado en olvidar, en no nombrarlas en los libros de texto para desdibujar el relato del dolor y la sangre, como si de 1936 a 1975 España hubiera
estado echándose una siestecita y no sobreviviendo a un proceso trágico de ignominia y
desamparo.
En ese silencio cómplice colaboró, recuérdese, el arco parlamentario completo; por interés o por buenismo, pero nos hicieron la pascua. Conste que Vox no es exactamente Falange Española: es un lepenismo castizo y antañón, con su jaca torda lorquiana y ciertos ademanes de Cid Campeador, de
«Santiago y cierra, España».
Prioridad nacional lo llaman, como si ahí incluyeran a alguno de los españolitos que trabajan doce horas diarias, a los migrantes que curran en los invernaderos o a las señoras que cuidan a nuestros ancianos. Es decir, a quienes replican en Almería o Huelva (tanto da) aquello que hicieron nuestros padres en Suiza, Alemania o Francia, con sus maletas de cartón y los viajes interminables.
Ellos ya no están o lo han olvidado y, a las nuevas generaciones, nadie se lo ha contado en la escuela. Esto explica que tengan un caladero importante ahí quienes desprecian la memoria colectiva.
Y, así, a trompicones, hemos llegado a este instante que limita con el futuro, en el que Juanma, efectivamente, tiene un lío. Pero es que nosotros, la ciudadanía, lo que tenemos es un problema serio; igual de alarmante que la oposición encabezada por María Jesús Montero, esa oposición que no ha asimilado todavía la bofetada de los suyos (votar izquierda, pero no a ellos).
Quizá por eso, sumado a la ofuscación obtusa de no querer distinguir entre rival y enemigo, no tenga tampoco ahora la inteligencia de propiciar la abstención de algunos parlamentarios para que haya investidura rápida, condenando a los ultras a la irrelevancia. Siendo útil en la legislatura a sus principios y a sus votantes. Vivir es ver volver, decía Azorín, y tenía razón. Estamos viendo volver un tiempo oscuro que solo implicó daño y hay quienes prefieren seguir sin darse por aludidos,
aunque tengan delante un precipicio y estén a punto de despeñarse.
FOTO:https://www.huffingtonpost.es/opinion/