El vapeo se normaliza entre los adolescentes andaluces
El vapeo se normaliza entre los adolescentes andaluces: casi nueve de cada diez jóvenes fumadores usan cigarrillos electrónicos
Los médicos alertan del crecimiento del consumo mientras aumenta el respaldo social para endurecer restricciones, limitar su publicidad y ampliar los espacios sin humo.
Hace ya tiempo que el tabaco dejó de ser únicamente el cigarro clásico. Ahora el humo muchas veces ni siquiera huele a tabaco, sino a frutas, chicle o golosinas. Y precisamente ahí está una de las mayores preocupaciones de médicos y expertos sanitarios: el crecimiento del vapeo entre adolescentes y jóvenes andaluces mientras aumenta además la falsa percepción de que estos dispositivos son “menos malos”. Los datos presentados por la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria (SAMFyC) y la semFYC vuelven a reflejar una realidad que preocupa bastante. Según la encuesta realizada durante la Semana Sin Humo 2026, el 87,5% de los adolescentes andaluces de entre 14 y 18 años que consumen nicotina lo hacen ya a través de cigarrillos electrónicos.
La cifra se ha convertido en uno de los grandes focos de alerta para los profesionales sanitarios, especialmente porque el vapeo sigue creciendo entre menores y población joven en un contexto donde muchos adolescentes continúan viendo estos dispositivos como algo menos perjudicial que el tabaco convencional.
El vapeo gana terreno entre los jóvenes
La encuesta, realizada entre marzo y abril con más de 1.200 participantes andaluces, muestra que el consumo sigue muy presente entre los más jóvenes. Entre los adolescentes de 14 a 18 años, el 11,9% fuma actualmente. Y dentro de ese grupo, el cigarrillo electrónico domina claramente frente al resto de formatos: el 87,5% utiliza vapeadores, mientras que el 25% fuma cigarrillos tradicionales y el 8,3% consume cachimba.
La situación tampoco mejora demasiado entre los jóvenes de 19 a 24 años, donde prácticamente uno de cada cuatro reconoce consumir productos relacionados con el tabaco o la nicotina. Además, los expertos alertan de que cada vez resulta más habitual el llamado “consumo dual”, es decir, combinar cigarrillos convencionales con vapeadores.
Sabores, moda y falsa sensación de seguridad
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es precisamente la percepción social que existe alrededor de estos dispositivos. El 78,4% de las personas encuestadas considera que el éxito de los vapeadores está relacionado con la falsa creencia de que son menos perjudiciales para la salud. Además, los adolescentes identifican claramente varios factores que favorecen su consumo. El 76,7% señala los sabores atractivos como uno de los principales motivos; el 64,9% apunta a la moda y el 55% menciona directamente la presión social. Porque sí, muchos de estos dispositivos han conseguido alejarse de la imagen tradicional del tabaco para convertirse casi en un complemento más entre parte de la población joven.
Pese a ello, la encuesta también deja otro dato importante: el respaldo social a endurecer medidas contra el tabaco y el vapeo sigue creciendo. El 66% de los andaluces encuestados apoya ampliar los espacios sin humo y más del 67% cree necesario reforzar las campañas de prevención. Además, aumenta el apoyo a limitar la publicidad de estos productos en redes sociales y endurecer las restricciones de venta a menores. Desde las sociedades médicas recuerdan que los vapeadores no son inocuos y alertan tanto de sus riesgos cardiovasculares y respiratorios como de la adicción temprana a la nicotina que pueden generar entre adolescentes. Porque aunque muchos jóvenes siguen viendo el vapeo como algo “menos peligroso”, los médicos insisten en que el problema hace ya tiempo que dejó de ser únicamente el tabaco tradicional.
Redacción Granada Hoy
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