«Ayuntamiento ‘real estate’» por Agustín Martínez

Hubo un tiempo en que el Ayuntamiento de Granada decía proteger el patrimonio. Ahora parece haber descubierto que ese patrimonio da mucho más dinero si tiene recepción, servicio de habitaciones y un restaurante de autor. Granada ha dejado de tener una política urbanística para abrazar, con entusiasmo digno de mejor causa, una política de real estate en la que los monumentos ya no son bienes culturales, sino activos inmobiliarios pendientes de recalificación.

Lo más extraordinario del asunto es que el mismo Ayuntamiento que hace no tanto aprobó una normativa prohibiendo expresamente el cambio de uso de estos edificios históricos, se dedica ahora a conceder excepciones con una alegría casi milagrosa. Debe de ser que las normas son como el chicle: se estiran hasta donde convenga al inversor de turno. La lista empieza a parecer un catálogo de oportunidades para fondos y cadenas hoteleras: el Convento de Santa Inés, el Cerro de San Miguel, el Carmen de las Maravillas, la Casa Yanguas,… y ahora la Abadía del Sacromonte, que por obra y gracia del Espíritu Santo (y de Marifrán Carazo) amenaza con convertirse en otro exclusivo hotel con encanto para viajeros de tarjeta platino. Porque, al parecer, el mejor destino posible para cualquier edificio con siglos de historia es acabar ofreciendo suites con vistas y desayuno buffet.

La cuestión ya no es únicamente qué ciudad queremos, sino quién podrá permitirse disfrutarla. Granada corre el riesgo de convertirse en un coto privado de la belleza, donde el patrimonio deja de pertenecer a los granadinos para convertirse en el aderezo de experiencias premium. La cultura se privatiza, la historia se mercantiliza y el urbanismo acaba funcionando como una oficina de intermediación inmobiliaria.

Pero hay un detalle aún más inquietante. Un hotel en la Abadía no se abastece por teletransporte. Necesita carreteras, accesos, proveedores, servicios y tráfico. Eso significa abrir nuevos viales atravesando uno de los paisajes más delicados y valiosos de Granada. Y todos sabemos cómo empieza esa película: donde llega un acceso, pronto aparece la tentación del ladrillo. Después vendrán las explicaciones técnicas, los informes tranquilizadores y las promesas de integración paisajística. Hasta la siguiente excepción.

https://www.granadahoy.com/opinion/articulos/ayuntamiento-real-estate_0_2007279707.html#goog_rewarded

FOTO:J.A. Edificio del antiguo Centro de Menores de San Miguel.