«In memoriam de La Carmela de Bobadilla» por Ignacio Henares
Muere Carmela de Bobadilla, histórica de la lucha vecinal en Granada
Acaba de fallecer, a los 95 años de edad, Carmen Castillo López, la popular líder del movimiento vecinal conocida como ‘Carmela la de Bobadilla’. Desde finales de los 70 y hasta bien entrado este siglo, desde la asociación de vecinos, fue protagonista incansable de las reivindicaciones de este pequeño barrio del Distrito Chana.
Mujer carismática, su simpatía y afabilidad no le impedían tener un carácter firme y fuerte con el que era capaz de movilizar a sus vecinos, desde la época de Antonio Jara (que ella consideraba como el mejor alcalde que había tenido Granada) como con los siguientes alcaldes, Jesús Quero, Díaz Berbel, Pepe Moratalla, Torres Hurtado o ‘Paquillo’ Cuenca como ella lo llamaba.
Deja un legado imborrable de compromiso vecinal, generosidad y entrega. Carmela entendía su barrio no solo como el lugar donde se vive sino como una gran familia. Su larga etapa como presidenta de la asociación de vecinos estuvo marcada por una lucha incansable y honesta. Al principio exigiendo mejoras de infraestructuras, saneamiento, asfaltado de las calles y luego la llegada de otros servicios y equipamientos como el autobús, que se quedaba en La Chana, la construcción de la sede de la asociación de vecinos, que convirtió en un centro cívico o la rehabilitación de viviendas. Pero ante todo siempre tendiendo la mano al vecino que más lo necesitaba.
Su tesón le hizo llevar a este pequeño barrio periférico al corazón de la ciudad con varias manifestaciones que cortaron el tráfico en Puerta Real para reclamar la atención del ayuntamiento, provocando incidentes que siempre comentaba con modestia. Su liderazgo era a pie de calle, casa por casa consiguiendo que Bobadilla se haya modernizado pero a la vez haya mantenido su identidad rural y su carácter obrero.
Conocí a Carmela cuando era apenas un chaval y acompañé a mi padre a su trabajo en la azucarera de San Isidro donde ella trabajaba en el almacén. Supe que, como muchas mujeres de la posguerra, había tenido una vida dura, teniendo que hacerse cargo de su familia sin poder ir a la escuela. Aprendió a leer y escribir ya de mayor, en ‘la Escuela de Adultos’ de lo que presumía con orgullo.
Los últimos años, desde que se murieron sus dos Manolos, su marido y su hijo, los ha pasado muy bien atendida en la residencia de Fray Leopoldo, unos meses en el Triunfo y luego, desde su inauguración, en El Serrallo. Allí pudo entrar gracias a mi compadre y anterior director, Mateo Torres, artífice principal de las magníficas instalaciones actuales.
La rescataba de vez en cuando con excusas varias. La `primera ocasión que recuerdo fue para recibir el Premio María Lejárraga, que la dirección provincial del PSOE, le concedió en reconocimiento a su lucha por la igualdad. En otra ocasión nos escapamos para la inauguración de la sede socialista de la Chana, que lleva el nombre de Amalia Carvajal, con la que compartió amistad y lucha por su barrio. El alcalde Paco Cuenca la invitó a ver la inauguración del alumbrado navideño y nos plantamos un año, con la silla de ruedas y manta incluida, en la Plaza del Carmen. A veces, a escondidas, ella y yo, nos permitíamos el lujo de salir de la Residencia simplemente para tomar unos piononos que teníamos los dos prohibidos a causa del azúcar. La noticia de su pérdida me ha pillado preparando ya mi visita, como todos los años, para felicitarla en la Virgen del Carmen.
La casualidad ha hecho que su fallecimiento coincida con la celebración de las fiestas vecinales y la semana cultural que ella implantó, con un espíritu de unidad y convivencia fraternal, que se ha mantenido posteriormente. Su recuerdo, sin duda, estará hoy más presente que nunca. Que la tierra le sea leve y que su ejemplo de servicio permanezca en la memoria de los vecinos del barrio de Bobadilla y de todos los granadinos.
FOTO: Psoe
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