“También habían dejado una silla vacía en cada clase; debían tener presente al caído por Iberia, pero solo al fallecido en el bando sublevado. El otro no era considerado hombre de Dios”. La ciudad de las luces muertas (David Uclés).
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ace unos meses El Independente de Granada publicaba un artículo de Fernando Alcalde, miembro de la Asociación 14 de Abril para la Recuperación de la Memoria Histórica en la Costa de Granada, en el que avanzaba la investigación recogida en su libro «El batallón perdido. El 103º batallón de Trabajadores y el asalto al Fuerte de Carchuna».
 
En él podemos leer:
 
<<La utilización de mano de obra forzada por el Ejército sublevado y posteriormente por la dictadura franquista, para la realización de obras militares y civiles fue una práctica común que se extendió desde el comienzo de la contienda hasta bien entrada la posguerra. Sus actuaciones cubrieron un amplio abanico de objetivos que incluían fortificaciones e instalaciones de carácter militar, pequeñas actuaciones de restauración de edificios públicos o religiosos, reforestaciones, grandes infraestructuras, como la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir o los programas de Regiones Devastadas, y obras monumentales de exaltación del régimen, como el Valle de los Caídos. Los batallones de trabajadores fueron la solución inicial que los sublevados dieron a la gestión del enorme número de prisioneros que se iban capturando a medida que ganaban territorio y a la necesidad de mano de obra que afrontase las demandas infraestructurales y de fortificación que los ejércitos exigían. Pronto, el régimen constató el potencial de este contingente para abordar las necesidades de reconstrucción de un país devastado, de alimentar un sector empresarial voraz connivente con la dictadura y, especialmente, para someter y castigar a todos aquellos que desde el primer momento no se decantaron fervientemente por los principios del Movimiento Nacional.>>
 
En la provincia de Granada funcionaron, al menos, doce campos de internamiento entre el que se encontraba uno en Caparacena. Albergó unos 2.500 prisioneros y parece ser que como la mayor parte de ellos, estuvo activo solo algunos meses, entre abril y agosto de 1939.
 
Sería interesante indagar más sobre este hecho.
 
Gacetilla y curiosidades elvirenses