«Vacaciones sobrevaloradas» por Juan de Dios Villanueva Roa
A estas alturas de año, en las que medio país necesita descansar en aquello que Feijóo decía que estaba sobrevalorado, en sus vacaciones, necesarias física y sobre todo mentalmente, en estos primeros días de agosto, en lo que lo más predecible debiera ser el eclipse que se avecina de hoy en siete días; en este verano que se antoja fresco en relación al que viene detrás, en el que han ardido más del doble de tierras que en todo el año pasado en un país en el que cada vez fuma menos gente; aquí, donde la insigne presidenta madrileña, dama donde las haya según mi vecina, ha puesto en venta varios inmuebles de su comunidad (autónoma) para ayudar a sofocar sus desaciertos y desastres de los fuegos de su amada comunidad (autónoma), y ya de camino se ha desprendido de ese ático que tanto le gustaba para sus cosillas; en este país ha venido nuestro vecino del sur a llenar de gentes que no soportan malvivir entre tanto palacio ajeno.
Aire fresco ha sido este asalto a nuestra tierra (Ceuta es tan española como Motril o Cuenca, o las mismas Canarias) para los ultras que pretenden limpiar nuestra España de los no nacidos entre nuestras fronteras patrias, aunque he visto a ceutíes tirarles de las orejas por aprovechar la coyuntura para dividirnos, más.
Esto no quita que alguien debería dar explicaciones por tan desgraciado suceso que ha dejado alrededor de cien personas muertas en las aguas, alguien debería de preguntarle a quien lo sabe para que diga las cosas con claridad.
Echamos la culpa a los de allá, y algunos de acá tendrían que mirar qué ha ocurrido, porque tal vez no ha sido un fallo, quizás ha sido una acción para seguir castigando a quien no le baila el agua a los magnates que se están adueñando del planeta. Las casualidades no existen.
