12 agosto 2026

Hoy una parte de España, nuestra patria, nación, estado…, vendrá a negro. Millones de hispanos, residentes, turistas, gentes de paso…, detendremos nuestra actividad para buscar el resultado de esa sombra, que tenemos cada día por mor de la astronomía durante horas. Pero esta es especial. La Luna se interpone al Sol.

Cosas tenedes… que farán fablar las piedras (Cid, ahora que algunos quieren levantar su Tizona, cuando igual no saben aplicar un bolígrafo). Y nos detendremos a observar algo que en una parte de la Hispania no volverá a ocurrir en más de cien años. Es casi seguro que para entonces ya no estaremos aquí los mismos, seremos aquellos de entonces y nadie hablará de nosotros.

Hoy quedaremos eclipsados por un suceso sobre el que ni hemos hecho nada para que ocurra ni podemos hacer nada para lo contrario. Ni el mismísimo Donald podría cambiarlo. Después, sin embargo, lo más mundano seguirá sucediendo en esta, nuestra patria, Iberia, Al Ándalus, Hispania, España nuestra, de los cincuenta millones que la habitamos, pisamos y pisoteamos cada jornada, entre luces y sombras. Esta tierra que llena nuestras venas con sangres celtas, fenicias, árabes, cartaginesas, americanas, romanas, godas, visigodas.

Esta nación que apoya su riqueza en su diversidad, en la de gallegos, vascos, catalanes, aragoneses, andaluces, canarios, ceutíes, mallorquines, melillenses, murcianos (no puede faltar un murciano en la mesa)…, en el revoltillo y aportación histórica, cultural, étnica, social…; este Estado que todos los de ahora, los de ayer y mañana conformamos y conformarán, hoy queda eclipsado por la Luna, y así tal vez bajemos de la chandra, qamar, killa, y nos demos cuenta de que nadie tiene la verdad absoluta, después de tanto tiempo, de tantas idas y llegadas, de tantas sangres y culturas mezcladas, aunque parezca mentira visto lo visto, ahora somos mucho mejores que si fuésemos arios básicos o simples nativos íberos. Ni siquiera habríamos ganado el mundial.