3 septiembre 2026

«Los terremotos del mundo» por Juan de Dios Villanueva Roa

Los terremotos se han apoderado de esta tierra. Tiembla Iberia cuando las placas continentales chocan, cuando el Sur empuja al Norte y mueve sus cimientos, cuando miles de gentes huyen de la miseria a la que su majestuoso señor los tiene sometidos.

Tiembla la tierra cuando los megarricos del planeta deciden quedarse con las riquezas naturales del mundo y manipulan a los que creen gobernar y los convierten en sus marionetas, con sus banderas detrás, collares y coronas, con sus palacios construidos sobre la miseria de sus gobernados.

Los sismos recorren la corteza de la tierra cuando los que no son, pero quieren ser, acuden a gritar, jalear, jadear para sentirse útiles al pasado que desean sea futuro, como sea, sea lo que sea, cueste lo que cueste porque después cada cual y cada materia acabará donde siempre debió estar para los intereses de los que deciden sobre los caminos que este planeta ha de recorrer, al ritmo que a ellos les interese. Los otros, pensando ser más y mejores, luchan por quienes desean lo que el designio divino les ha otorgado.

Mientras todos los suelos tiemblan, obedeciendo los designios regios y divinos, el pueblo, que es el que siempre acaba pagando, costeando los deseos de los cuatro o cinco que tienen el ochenta por ciento de la riqueza mundial, y que aspiran a quedarse con todo, pide pan y queso, y vino y agua. Y agita banderas y palos, los que las sujetan, y golpean unos a los otros al compás de los sismos venidos desde las entrañas de los intereses de los Trump, Netanyahu, Mohamed, Putin y los escondidos en el nuevo monte Olimpo donde los actuales dioses juegan al Monopoly con nosotros.

Y se preparan para que les vayamos rezando ya mismo y los volvamos a procesionar baja palio.

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