«Nuestros soldados» por Juan de Dios Villanueva Roa
Sánchez, Ceuta y España tenemos un problema: el chantaje de Marruecos.
Antes, en otros tiempos, a los que por sus cantos y posturas parecen regresar una serie de intrépidos españolísimos (que ni van a la vendimia ni a la aceituna ni a la obra), nuestro país contaba con más territorios en el Norte de África, pero aquellos a los que estos ahora exaltan los cedieron a Marruecos o los dejaron abandonados. ¡Ay la historia! Esa que para algunos se ha quedado en Pelayo o en Fernando VII.
Darle herramientas a los estudiantes para que conozcan el origen de las cosas, para que aprendan que más allá de Tik tok, X y demás redes hubo un tiempo en el que se definieron tierras, países, inventos, se firmaron tratados, se fue creando lo que hoy somos; muchas veces fue una historia, la nuestra, escrita con sangre de españoles, nuestros antepasados; con el sudor de quienes trabajaron campos y montaron empresas; una historia que no es más de nadie, que está en los libros, esos que no leen porque no saben leer quienes lanzan a sus vientos consignas antipatrióticas, porque la patria es la casa de todos, en la que cada uno pone saberes y manos, sudor y esfuerzo; que no crece insultando, mintiendo, amedrentando, faltando el respeto a aquellos que fueron muertos para que hoy vivamos todos aquí, todos, los que la trabajan y quienes la disfrutan llegado su momento.
Y también quienes la defienden; todos, sumando, no dividiendo para alcanzar el beneficio divino del que algunos se creen bendecidos y la inmensa mayoría, pobres creyentes en egolatracismo, abanderan y aplauden desmesuradamente. Los problemas de Ceuta son de ceutíes y de Pedro Sánchez, y nuestros, de cada uno. La solución no puede ser una guerra, pasa por la diplomacia, la inteligencia y la practicidad. De lo contrario, habría que escuchar desde este lado del frente a padres y madres de nuestros soldados, y a nuestros empresarios y trabajadores.