22 septiembre 2026

Por qué septiembre es el momento de revisar las ‘cosillas’ que pospones … Analizamos qué molestias se resuelven ajustando hábitos tras el verano y cuáles exigen cita médica sin falta

 

Esas semanas de verano en las que estuvimos tirados en la tumbona o dando largos paseos nos han dejado algo más que nostalgias… la certeza de que el estrés de nuestra vida cotidiana nos hace descuidar la salud. «Hemos sido más conscientes de molestias que durante el año tendemos a normalizar: digestiones pesadas, reflujo, dolor de espalda o cervicales, cansancio, sueño poco reparador, cambios de peso o alguna lesión en la piel que nos llama la atención. Septiembre puede ser un buen momento para hacer balance. No para buscar enfermedades donde no las hay, sino para preguntarnos si hay algo que llevamos tiempo posponiendo», confirma Regino Rodríguez, médico especialista en Medicina Interna del Hospital Vithas Vitoria.

Para mejorar la salud muchas veces basta con recuperar buenos hábitos (nuestra comida de siempre, ejercicio, horarios, etc.). Pero no siempre. Y esto nos genera muchas dudas a la hora de ir o no al médico. Según el experto, hay tres criterios para decidirse (o no): «Cuánto tiempo lleva ocurriendo el problema, si va a más y cuánto condiciona nuestra vida diaria». De todas formas, podemos empezar por hacernos una ‘ITV casera’ estos días revisando nosotros mismos algunas cosas antes de acudir directamente a profesionales:

Manchas y lunares

Hay que mirarse palmo a palmo, por delante y por detrás y en zonas como el cuero cabelludo, uñas, nuca, entre los dedos… Y después podemos aplicar la regla ABCDE a los ‘hallazgos’: A de asimetría; B de bordes irregulares; C de distintos colores; D de diámetro, especialmente si supera aproximadamente los 6 milímetros; y E de evolución, que probablemente sea el dato más importante: que una lesión cambie de tamaño, forma o color es motivo de consulta. «También si aparece una muy diferente al resto», añade.

Mídete la cintura

¿Nos estaremos ‘pasando’ con los kilos (no desde la estética sino desde el punto de vista de la salud)? Haz esto: «Como referencia práctica, una relación cintura-altura inferior a 0,5 puede servir como orientación sencilla», indica el doctor. ¿Y la báscula? A efectos de salud es menos útil: muchas subidas posverano pueden deberse a líquidos.

¿Abordamos el insomnio?

«Puede ser útil llevar durante unos días un pequeño registro: a qué hora nos acostamos, cuánto tardamos en dormirnos, cuántas veces nos despertamos y cómo nos sentimos al día siguiente». Y con ello intentar hacer cambios o acudir al médico si no mejoramos y dormir mal afecta de forma mantenida a la concentración o estado de ánimo.

Dolor lumbar

Vamos a observar cómo trabajamos realmente, no cómo creemos que lo hacemos. ¿Apoyamos bien los pies? ¿Tenemos la pantalla demasiado baja? ¿Pasamos dos o tres horas sin levantarnos? «Además de ajustar silla, mesa o pantalla, es importante cambiar de posición y levantarse periódicamente», aconseja.

Malas digestiones

Nos toca otra vez sacar lápiz y papel y ‘estudiarnos’. Durante unos días apuntamos qué comemos, a qué hora y cuándo aparecen las molestias. A partir de ahí, extraemos conclusiones. «Recuperar horarios regulares, reducir temporalmente alcohol y comidas copiosas y evitar acostarnos justo después de cenar suele ser un buen punto de partida, pero si el dolor persiste, empeora o se acompaña de otros síntomas, ya no debemos quedarnos únicamente con el autochequeo doméstico».

Década a década

Puestas a punto

A los 20. Construir hábitos. No fumar, mantener actividad física, cuidar alimentación y sueño, salud sexual, vacunas y conocer nuestra tensión arterial y nuestros antecedentes familiares.

A los 30. Empezar a vigilar factores de riesgo que pueden ir acumulándose: tensión, peso y cintura, colesterol cuando corresponda, tabaco, alcohol, actividad física, sueño y salud mental. Y participar en los programas de cribado que correspondan según edad, sexo y factores de riesgo.

A los 40. Es esencial conocer bien nuestro riesgo cardiovascular. Hipertensión, colesterol elevado o alteraciones de la glucosa pueden aparecer sin producir síntomas. Los antecedentes familiares empiezan a tener todavía más peso en esta etapa.

A los 50. Los programas de cribado adquieren especial importancia en esta década. Conviene saber cuáles nos corresponden por edad, sexo y factores de riesgo y participar en ellos cuando recibimos la indicación.

A los 60. Hay que mantener los cribados y prestar especial atención al riesgo cardiovascular, la vista, la audición, la salud bucodental, la masa muscular, el ejercicio y la vacunación.

A los 70. Además de las enfermedades, hay que mirar cada vez más la función: cómo caminamos, si hemos sufrido caídas, cómo vemos y oímos, si conservamos fuerza muscular y autonomía y si mantenemos una alimentación adecuada.

A los 80 y más. Movilidad, prevención de caídas, nutrición, cognición, vista, audición y revisión periódica de la medicación. A estas edades no se trata de acumular pruebas, sino de escoger aquellas que puedan aportar un beneficio real teniendo en cuenta la situación funcional, las preferencias y la expectativa de beneficio. Es muy importante la individualización.

La lista de los grandes olvidados

«Curiosamente, muchas de las cosas que más merece la pena vigilar son precisamente las que no duelen», sostiene el doctor Rodríguez. Y he aquí la lista d elos grandes olvidados:

– La tensión arterial. «Precisamente porque puede estar elevada durante años sin provocar ningún síntoma, mucha gente no le presta atención», lamenta.

– La salud bucodental, la audición y la visión deben estar controladas. Nada de pensar que son cosas de la edad y dejarlo.

– Las vacunas del adulto. No, no son solo cosa de peques. ¿Sabes si te ‘toca’ alguna?

– Revisión de toda la medicación que tomamos. No se trata de tirar años con lo mismo. Nuestras circunstancias cambian.

– Antecedentes familiares. «Saber a qué edad tuvo un padre, una madre o un hermano una enfermedad cardiovascular o determinados tipos de cáncer puede cambiar las recomendaciones preventivas que recibimos».

Solange Vázquez

foto:(Adobe Stock)

https://www.ideal.es/vivir/bienestar/itv-casera-salud-senales-deberias-ignorar-20260920173345-ntrc.html