Deja de hacer ‘pantallazos’ con el móvil: pierdes memoria
Acumular imágenes de esta forma exige tan poco esfuerzo mental que el cerebro suprime la información de por qué queríamos guardarlas
Una receta que queremos probar, una dirección, una recomendación de viaje, una diapositiva interesante o ese producto que tal vez compremos más adelante. Hacemos pantallazos sin pensarlo, con la tranquilidad de haber puesto la información a salvo y seguimos con lo nuestro. El problema llega días después, cuando encontramos las imágenes en la galería del móvil y ni siquiera entendemos qué hacen ahí. ¿Estamos perdiendo la cabeza? Una investigación reciente apunta en esa dirección: realizar una captura puede perjudicar el recuerdo posterior de aquello que justamente pretendíamos conservar.
Este gesto tan habitual de la vida moderna tiene trampa. Nos da una «falsa sensación de control»: como sabemos que la información está a salvo, podemos sentir que ya no necesitamos prestarle tanta atención. Lo señala Juan Antequera, psicólogo clínico del Servicio Madrileño de Salud, y le pone nombre Ladislao Salmerón, presidente de la Sociedad Española de Psicología Experimental (Sepex) y catedrático de la Universidad de Valencia: se llama «delegación cognitiva». El cerebro siempre se ha apoyado en recursos externos –libros, agendas, notas– para ahorrar esfuerzo. El móvil es una más. El problema surge cuando confundimos tener algo guardado con haberlo aprendido.
Almudena Capilla, profesora titular del departamento de Psicología Biológica y de la Salud de la Universidad Autónoma de Madrid y experta en atención y memoria, sitúa la esencia en lo que hacemos con la información mientras la tenemos delante. «Si la leemos en profundidad, comprendemos su significado y la relacionamos con algo que ya sabemos, digamos que ya está a salvo», explica. Antequera recuerda, además, que «nuestros recursos atencionales son limitados». Por tanto, si parte de ellos se van en sacar el móvil, encuadrar y pulsar, queda menos capacidad para entender lo que pretendíamos conservar.
Eso es precisamente lo que ha puesto a prueba una investigación de la Universidad de Binghamton (Nueva York) publicada el pasado agosto en la revista científica ‘Memory & Cognition’. Sus autoras realizaron siete experimentos con 892 universitarios de entre 17 y 27 años y comprobaron que los participantes reconocían después peor las imágenes que habían capturado que aquellas que solo habían observado. El estudio no demuestra que cualquier pantallazo nos condene a olvidar. Pero sí refuerza la idea de que guardar una copia no garantiza que nuestra cabeza se esfuerce en conservarla.
El impacto emocional
Incluso podría importar cómo hacemos el pantallazo. Capilla cree que seleccionar solo el fragmento que interesa podría favorecer un procesamiento más profundo porque nos obligamos a decidir qué guardar, aunque advierte de que «habría que probarlo». También explica por qué muchas veces encontramos una imagen tomada días antes y no sabemos para qué la hicimos: «Al hacer una captura se pierde la información contextual, qué ocurría a mi alrededor, cómo me sentía». Tampoco se retiene todo igual. Pesan la utilidad y el impacto emocional. Tiene más posibilidades de grabarse una dirección a la que debemos acudir para algo importante que otra guardada por simple rutina.
Para que el contenido quede mejor grabado, conviene revisarlo después y, cuanto antes, mejor
¿La captura es, por tanto, el enemigo? No. Puede ser muy útil cuando necesitamos conservar algo deprisa. Lo que marca la diferencia es lo que hacemos después. Salmerón recomienda volver a esa información y reconstruirla con nuestras palabras. Antequera coincide en la necesidad de realizar una revisión posterior e insiste en que el pantallazo es un «complemento, no una estrategia de memorización o aprendizaje». Capilla añade una regla práctica: revisarlo pronto y más de una vez. Alude a la conocida ‘curva del olvido’: con el paso del tiempo la información va «yendo hacia abajo», pero cada repaso vuelve a impulsarla hacia arriba y hace más difícil que desaparezca.
Coger papel y lápiz
Para estudiar, la experta aboga por una herramienta bastante menos sofisticada: «lápiz y papel». Tomar una nota a mano obliga a seleccionar, resumir, conectar ideas, poner flechas y reorganizar lo que escuchamos. Todo ese trabajo hace que la información pase por nuestra cabeza antes de quedar escrita. Una fotografía de una diapositiva, en cambio, puede conservar una copia exacta sin que hayamos entendido nada.
Y hay un grupo al que merece la pena prestarle especial atención: los niños. Capilla compara atención y memoria con un músculo que necesita ejercitarse durante el desarrollo. Por eso, si ante cualquier contenido interesante se acostumbran a sacar el móvil en lugar de observar, escuchar y tratar de recordar, practican menos los procesos que necesitarán después. No se trata de prohibir la tecnología, sino de evitar que sustituya el esfuerzo de atender.
Al final, todo se reduce a distinguir entre almacenar y recordar. Podemos acumular cientos de imágenes perfectamente conservadas y, aun así, no haber hecho nada con ellas. Por eso resulta tan sugerente una idea que Capilla rescata del propio estudio: «Tenemos que valorar si lo que queremos es tener una copia exacta enterrada en algún lugar de nuestro teléfono o si queremos formar una representación fuerte y fácilmente accesible en nuestra propia memoria». Lo decisivo no es guardar la información, sino conseguir que ésta también encuentre un lugar en nosotros.
Trucos para recordar
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Lee antes de hacer un pantallazo. Detenerse a comprender el contenido ayuda a procesarlo.
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Selecciona. Si solo interesa una parte, quédate con ella en lugar de hacer una captura a todo.
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Revisa pronto. Estudiar la imagen cuando todavía recuerdas el contexto ayuda a darle sentido.
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Repasa más de una vez. Cada revisión refuerza la información y contrarresta la curva del olvido.
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Explícalo con tus palabras. Intentar recordar primero y comprobar después ejercita la memoria.
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Toma apuntes. Escribir a mano fuerza a la mente a resumir, relacionar y reorganizar la información en lugar de solo copiarla.
https://www.ideal.es/vivir/tecnologia/deja-pantallazos-movil-pierdes-memoria-20261022000829-ntrc.html
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