24 octubre 2026

«Como servidor público no me he quemado; es un honor trabajar para los demás»

El jurista publica ‘El canto de Elara’, una historia a través de la cual vertebra sus preocupaciones por temas como la depauperación de nuestra conciencia como sociedad

El doctor en Derecho y Ciencias Sociales Manuel Martín es el Defensor de la Ciudadanía en la capital granadina, y a la vez, un ideólogo del cambio social cimentado en profundas convicciones filosóficas y políticas. Su ideario personal se vuelca en ‘El canto de Elara’, su más reciente obra, publicada por Ediciones Paulinas. De ella dice que es su mejor realización hasta ahora. Aunque diga que no se considera escritor, lo cierto es que entre sus páginas se descubre a alguien que destila conceptos más que interesantes, los cuales, bien aplicados, podrían cambiarle la cara a más de una de las muchas situaciones desagradables con las que nos ha tocado convivir en este siglo XXI.

-Ya tiene a sus espaldas varios libros publicados. ¿Qué le impele a escribir?

-Soy, en realidad, un aficionado a la escritura, no un escritor, aunque me gusta escribir cada noche. De hecho, este libro lo completé hace tiempo y fue creciendo poco a poco. En él plasmo lo que pienso sobre la vida, el mundo y los problemas actuales.

-¿Quién es Elara? ¿Es una personificación o un personaje?

-Es una mujer cuyo nombre significa «la que trae la luz». Es centenaria y en el ocaso de su vida se reúne con su pueblo y les invita a preguntarle lo que quieran. De ese diálogo surgen distintos cantos, que hay quien me ha dicho que son poesía o que se enmarcan en la prosa poética. No lo sé. Para crear a Elara me inspiré en mi abuela, una mujer muy sabia que cada mañana compartía conmigo un pensamiento antes de que saliera de casa para ir al colegio. Quiero pensar que ‘El canto de Elara’ es una obra de reflexión humanística, filosófica y literaria, que guarda cierta semejanza en cuanto al formato con la obra ‘El profeta’ de Khalil Gibran, salvando obviamente las distancias… (sonríe).

OBJETIVOS

«Quiero pensar que ‘El canto de Elara’ es una obra de reflexión humanística, filosófica y literaria»

-En esta época de edadismo, que usted coloque en el centro a una persona anciana es toda una declaración de intenciones.

-Me gusta denominar el edadismo como «racismo de la edad». En mi tesis doctoral, en la que traté el tema de la vejez, planteé cuestiones que, luego, la pandemia de COVID-19 dejó al descubierto. En aquel momento nos dimos cuenta de que los mayores son los últimos. Y lo mismo ocurrió en catástrofes como el 11-S en Nueva York. Se rescató a las mascotas antes que a los ancianos desprotegidos. Además, este racismo por edad está presente en la televisión, la publicidad y el empleo, donde solo se busca a gente joven, olvidando el valor de la experiencia. Antaño, cuando había una decisión difícil que tomar, se consultaba al consejo de ancianos. Hoy sería impensable.

-No estaría mal que, en este mundo en crisis de valores, los jóvenes oyeran un poco a sus mayores.

-No me gusta generalizar, y por ello, no quiero decir que no los oigan. Sin embargo, debido al impacto de las redes sociales y la búsqueda de lo fácil e inmediato, es cierto que hay una cierta crisis con respecto a la cultura del esfuerzo entre los jóvenes. Y ciertamente, las personas mayores nos enseñan que el conocimiento se genera con los años, la lectura, el estudio y el trabajo.

-¿No da la impresión de que construimos la casa de las convicciones sobre arena y no sobre roca?

-En el libro hay una parte dedicada a los malos políticos y a la desgobernanza. Creo que la política está en crisis porque faltan convicciones. La política debe estar al servicio de las personas. Creo que la peor derrota de un político no es perder el poder, sino olvidar a los ciudadanos a los que debe servir.

-Del mismo modo, el concepto de comunidad, al que usted hace referencia en el libro, también parece estar en crisis. 

-Nos quieren individualistas, es cierto. Este libro invita a pasar de individuos a personas, de personas a grupos y de grupos a comunidades. Hubo quien creyó que tras la pandemia seríamos mejores vecinos, pero rápidamente nos dimos cuenta de que no es así. Creo que la unión hace la fuerza y la fuerza está en la comunidad.

-Las puestas en común tampoco están de moda, por la misma razón.

-Efectivamente, hay muy poca puesta en común y muy poca reflexión. Siempre he pensado que lo que no se evalúa se devalúa, y debemos evaluar lo que hacemos a nivel personal, familiar, laboral y social.

EL ORIGEN

«Desde niño me ha preocupado el sufrimiento humano, algo que le debo al ejemplo de mi abuela y de mi madre»

-¿Está contento por haber convertido su ocupación en su preocupación, o viceversa?

-Desde niño me ha preocupado el sufrimiento humano, algo que le debo al ejemplo de mi abuela y de mi madre. Como servidor público no me he quemado porque considero un privilegio trabajar para los demás. Y desde mi preocupación, hago un llamamiento para que los políticos practiquen la ejemplaridad y piensen más en los demás.

-Este es el primer libro de entre su producción que ha crecido sensorialmente.

-Así es. El músico David M. Raya lo leyó el libro y está componiendo un poema sinfónico con variaciones para instrumentos de cuerda basado en los cuatro cantos que lo integran. Me gusta mucho la idea.

José Antonio Muñoz

FOTO: Manuel Martín García, Defensor de la Ciudadanía de Granada y escritor, con su libro. (BLANCA RODRÍGUEZ)

https://www.ideal.es/granada/servidor-publico-quemado-honor-trabajar-demas-20261024233057-nt.html