La OMS alerta de la poca actividad física que hacen los jóvenes
Entre 11 y 17 años, una cuarta parte no hace ni siquiera 60 minutos a la semana de ejercicio, lo que afecta su salud. La media en Europa es de casi cuatro días semanales
Uno de cada cuatro jóvenes entre 11 y 17 años no hizo ni siquiera una hora de ejercicio a la semana, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basado en las respuestas de unos 3,2 millones de adolescentes en 140 países. «Solo el 14% reportó siete días de actividad física y, en promedio, los adolescentes reportaron 2,7 días por semana», afirma el artículo ‘Tendencias nacionales, regionales y mundiales en la actividad física de los adolescentes entre 2010 y 2025’, publicado en The Lancet Global Health, este miércoles. «En conjunto, estos hallazgos demuestran que muchos adolescentes no cumplen con las recomendaciones, perdiéndose así los beneficios de una actividad física regular suficiente».
En 2025, según el estudio, «el 24,9% de los adolescentes a nivel mundial declaró realizar cero días de actividad física a la semana, mientras que el 13,9% dijo realizar actividad física los siete días de la semana». Además, el promedio fue menor en las chicas que en los chicos a nivel mundial: ellas 2,4 días semanal; ellos, 3.
La región a la que pertenece España en esta muestra, la de Europa occidental, tuvo mejores resultados que el resto del mundo, con un promedio de entre 3,8 y 4,1 días a la semana (en conjunto, 3,94 jornadas semanales), frente a 2,2 y 2,7 de las demás regiones. En los últimos 15 años hubo «pequeños aumentos de 0,1–0,3 días» en Europa y algo similar ocurre en Norteamérica y Oceanía. Aun con estos resultados, la actividad física «sigue siendo baja», declara la OMS. Además «el promedio disminuyó con la edad»: al pasar de los 11 a los 17 años, las chicas hicieron 1,3 días menos días a semana, y los chicos 0,6.
El problema de fondo está en que la falta de ejercicio y deporte de cualquier tipo afecta la vida de los jóvenes. «La actividad física es fundamental para la salud y el bienestar de los adolescentes», mantienen los autores del estudio. Entre sus bondades están el crecimiento saludable, el bienestar físico y mental y el establecimiento de hábitos que pueden seguir en la adultez. Pero «demasiados adolescentes se están perdiendo estos beneficios», sostiene la OMS. «Las consecuencias van más allá de la salud física, ya que la actividad regular beneficia la salud cerebral, el aprendizaje, la autoestima, la participación social y el bienestar futuro».
Si las niñas no reciben apoyo para mantenerse activas durante estos años formativos, es probable que las desigualdades en la participación y la salud persistan hasta la edad adulta
A los expertos de la OMS les preocupa en particular que «las niñas se quedan atrás» en «casi todos los países». El 28% a nivel global no hace ni una hora de ejercicio a la semana, frente al 22% de los chicos. «Esta tendencia es preocupante porque la adolescencia es un período crítico para establecer hábitos de salud para toda la vida. Si las niñas no reciben apoyo para mantenerse activas durante estos años formativos, es probable que las desigualdades en la participación y la salud persistan hasta la edad adulta».
Mejores lugares
El estudio halla también razones al estancamiento, cuando no retroceso, de la práctica física entre los niños y adolescentes. «Depende de los entornos sociales, culturales, económicos y físicos en los que viven, y no solo de una elección individual». Los lugares que habitan deben ser seguros y accesibles para «caminar, montar en bicicleta, jugar», pero estos sitios ideales para moverse pueden ser «demasiado costosos» en ciertas naciones.
También influye «el creciente uso de tecnologías digitales que pueden limitar aún más las oportunidades para realizar actividad física de forma regular y placentera».
El estudio reseña que la meta de que se reduzca la inactividad física de los jóvenes un 15% para 2030 no va a ser alcanzada por ningún país, si persiste la tendencia actual. «Los datos más recientes indican que, si bien el progreso en los últimos 15 años ha sido limitado, también demuestran que el cambio es posible. Aquellos países con mayores niveles de actividad física adolescente evidencian que es posible avanzar más cuando existen políticas, entornos y oportunidades que favorecen dicha práctica», sostiene la investigación encabezada por Tessa Strain.
La actividad física debe ser una opción segura, accesible, asequible y agradable para todos los adolescentes
La OMS propone «reforzar la coherencia de las políticas, coordinar las inversiones y fomentar la colaboración entre sectores, a fin de crear comunidades, escuelas y servicios que hagan de la actividad física una opción segura, accesible, asequible y agradable para todos los adolescentes».
Entre esas medidas estaría asegurar una educación física «regular, inclusiva y de calidad» en la escuela y el instituto; involucrar a los adolescentes en la planificación, el diseño y la evaluación de programas y espacios, para que puedan opinar sobre sus preferencias; o considerar la actividad física en las políticas de transporte y planificación de las ciudades y los entornos.
Mejorar el ejercicio en los jóvenes «requerirá de medidas implementadas de manera eficaz y adaptadas al contexto, que den prioridad a los adolescentes menos activos, junto con enfoques dirigidos a toda la población que aborden las barreras socioeconómicas, ambientales y culturales», concluye el estudio.
Doménico Chiappe
FOTO: Competición de baloncesto estudiantil. (Luis Manso)
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