Nunca es tarde para intercambiar rosas y libros: el sector editorial afronta su Día del Libro más excepcional, en un 23 de julio que pretende recuperar la fiesta literaria y el negocio frustrados (en torno a 1.600 millones de euros de pérdidas, según la Asociación de Cámaras del Libro de España) a raíz del estado de alarma decretado a mediados de marzo para frenar la COVID-19. Escritores, librerías y lectores recuperan, con esta celebración en diferido, una de sus grandes tradiciones literarias, que para muchas librerías llega a ser el mes número 13 en lo que a ventas se refiere (la Feria del Libro de Madrid, la otra gran cita del sector, tampoco pudo instalarse durante la primera quincena de junio en el Paseo de Coches del Retiro y se celebrará en otoño, siempre que el virus no nos dé más sobresaltos).

Escritores, libreros y lectores no habían faltado nunca a la gran fiesta literaria del 23 de abril desde que en 1995 la UNESCO fijó esa fecha en el calendario para celebrar el Día del Libro. La iniciativa de festejar este día en diferido parte del movimiento #TodoempiezaenunaLibrería, que arrancó el pasado mes de mayo, impulsado por las asociaciones que integran la Asociación de Cámaras del Libro de España (CEGAL, FGEE y FANDE), en apoyo a las librerías locales y de barrio. Intelectuales de diferentes sectores y disciplinas se sumaron, ya desde los primeros días de la desescalada, a este llamamiento de editores, libreros y distribuidores a través de Twitter, Facebook e Instagram, para animar a los lectores a volver a visitar las librerías. En Barcelona, las restricciones impuestas por el Govern ante los recientes rebrotes del virus han provocado la cancelación de la fiesta y las actividades al aire libre en el Paseo de Gracia, aunque librerías y floristerías podrán montar sus puestos frente a los establecimientos para vender libros y flores.

“Hay grandes dramas humanos detrás de cada librería que se cierra”, destaca Irene Vallejo, autora de El infinito en un junco, un ensayo sobre la historia de los libros que acaba de ser nominado a los premios de la RAE y acumula ya 27 semanas en la lista de las obras de no ficción más vendidas. “El 23 de abril es un día de fiesta en el que la gente sale de casa con ganas de comprar un libro. Vamos a intentar reinventarnos, buscar nuevos caminos y trabajar más para transmitir entusiasmo y convencer a la gente de que la cultura es valiosa e importante en tiempos de prosperidad, pero aún más si cabe en los momentos difíciles. Los libros, los relatos, las historias… son lo que da sentido a nuestra experiencia. Y ahora más que nunca necesitamos ese sentido a lo que estamos viviendo”. (Las recomendaciones de Irene Vallejo para el Día del Libro)

Si algo hemos aprendido en este tiempo excepcional que hemos vivido y estamos viviendo, es que los nuevos caminos pasan necesariamente por lo digital. “No he parado de tener encuentros con clubes de lectura a través de plataformas y redes”, relata Elvira Lindo. “Y no me puedo quejar porque mi libro [A corazón abierto, publicado durante el confinamiento] se ha leído y se está leyendo mucho. Recibo muchos mensajes de los lectores que me emocionan y me animan”. La madre de Manolito gafotas cuenta a Mujeres A Seguir sus planes para este jueves: “Voy a vivir este Día del Libro descansando porque estoy profundamente agotada. No he parado de trabajar en estos meses duros de confinamiento y necesito pasear y sentir la naturaleza. Regalo siempre muchos libros y compro también. Los dos últimos libros que me han gustado y regalaré son los cuentos de Tillie Olsen, Dime una adivinanza, y Una guía sobre el arte de perderse, de Rebecca Solnit”. (Las recomendaciones de Elvira Lindo para el Día del Libro)

Mónica Carmona, directora de Carmona Literary Agency, confirma igualmente la actividad frenética de los últimos meses: “En la agencia no hemos dejado de trabajar ni un solo día durante toda la pandemia. Los editores y los autores han hecho y siguen haciendo grandes esfuerzos de creatividad y también logísticos para mantener los libros a flote y lanzarlos y promocionarlos en las mejores condiciones. La parte positiva es que los lectores, en plena pandemia, seguían muy interesados en querer leer y, de una forma u otra, se han seguido vendiendo libros: algunos géneros han despuntado en tiempos de crisis y han subido ventas en formatos como el libro electrónico y el audiolibro. Por otra parte, el confinamiento ha servido para que algunos autores terminen o den un buen empujón a sus manuscritos. Hay pocos autores que tengan la suerte de vivir únicamente de la escritura y encontrar tiempo para escribir es un lujo”. (Las recomendaciones de Mónica Carmona para el Día del Libro)

Los libreros, un gremio que cimenta su negocio en el contacto personal, la cercanía y la recomendación basada en la confianza, en un entorno —la librería— mágico y poderoso para el lector y cliente habitual, han tenido que activar a marchas forzadas la venta online y su actividad en redes sociales para no perder el contacto con su público. “La librería ha cambiado en dos meses”, cuenta Laura Riñón, librera de Amapolas en Octubre, una de las librerías con mayor encanto del centro de Madrid. “He sucumbido al presente inevitable”, añade, “y la venta on line ya forma parte de mi día a día; esta ha sido la mejor de decisión que he podido tomar para seguir adelante. Los lectores siguen existiendo y, además, se han volcado en el apoyo a las pequeñas librerías.  Mientras esto ocurra seguiremos con vida”. (Las recomendaciones de Laura Riñón para el Día del Libro)

También con optimismo y pasión se expresa Maica Rivera, directora de Literocio, empresa de gestión cultural y cobertura periodística encargada este año de la comunicación de la Feria del Libro de Madrid: “Durante este período de confinamiento, hemos tenido tiempo de mantener largas conversaciones telefónicas y virtuales entre todo tipo de profesionales, desarrollando un análisis (auto)crítico de los sectores en los que nos movemos, editorial y periodístico. Hemos concluido que ya no acepta mayor demora el abrir nuevos canales de comunicación, inaugurar nuevos escenarios y alzar nuevas voces para los libros y, sobre todo, lo más importante: que urge trabajar juntos de forma más organizada. Estamos preparados para los desafíos que vienen”. (Las recomendaciones de Maica Rivero para el Día del Libro)

Sonia Aparicio

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