Educación prepara para septiembre el decreto que revolucionará los currículos escolares

Educación prepara para septiembre el decreto que revolucionará los currículos escolares

La enseñanza dejará de ser enciclopédica y memorística para centrarse en aprender contenidos esenciales aplicados a la vida diaria

El Ministerio de Educación quiere llevar a un Consejo de Ministros del próximo mes de septiembre el instrumento que desarrollará y ejecutará una parte fundamental de su reforma educativa (la Lomloe), la que cambiará de arriba a abajo el currículo que estableció en 2013 la ya derogada ‘ley Wert’.

Este decreto está llamado a revolucionar la forma de enseñar en los colegios e institutos españoles. Determinará qué se aprende durante la enseñanza Obligatoria –la que va desde Primaria a la ESO–, cómo se aprende, y cómo se evalúa si el alumno ha adquirido durante las distintas etapas y al final de cada una los conocimientos y habilidades indispensables.

El departamento que dirige Isabel Celaá ha remitido a las comunidades autónomas dos borradores con lo que será aproximadamente el marco de este nuevo cuadro. De aquí al verano, con las aportaciones de expertos, comunidad educativa y profesionales, quiere completar la pintura con los detalles de la metamorfosis.

Las líneas básicas de estos documentos muestran que el nuevo currículo –que comenzará a aplicarse en el curso 2022-23– dejará de ser enciclopédico, para centrarse solo en los aprendizajes esenciales, en los conocimientos, competencias y habilidades mínimas que cualquier alumno precisará para desenvolverse en la cambiante vida del siglo XXI, y cuyo dominio le alejaría del riesgo de exclusión social. Se aligera un temario considerado excesivo, pero se incluirán «todos los saberes culturales relevantes».

Entre las innovaciones están mezclar la enseñanza de varias materias interrelacionadas en una sola clase y con más de un profesor o el trabajo en equipo de los alumnos

Además de quedarse solo con el corazón de la alcachofa, el ministerio también pretende desterrar el aprendizaje memorístico. Se basará en el llamado modelo competencial. En el conocimiento aplicado. En entender mediante la resolución de problemas, el debate o la experimentación para qué se aprende lo que se aprende y en acabar con los compartimentos estancos, fomentando la interrelación de materias. Entre los instrumentos que propondrá está trabajar por ámbitos de conocimiento –mezclando asignaturas en una sola clase, con uno o varios profesores– y extender el trabajo colaborativo (en equipo) entre los alumnos.

Enseñanzas mínimas

El currículo establecerá lo que llama «el perfil de salida», que será el bagaje de conocimientos y competencias que el alumno debe adquirir para graduarse en ESO. Y también, probablemente, marcará las metas necesarias para superar Primaria (6º curso) y el listón mínimo de habilidades para pasar los dos grandes ecuadores de etapa (4º de Primaria y 2% de ESO). La determinación de cuáles serán las enseñanzas mínimas a dominar en cada momento y la forma de evaluarlo son en concreto el trabajo que le queda por hacer al ministerio hasta el verano.

Entre las competencias clave que se incluirán están comunicación lingüística, matemáticas, ciencia y tecnología, digital, ciudadana, social, emprendedora, aprender a aprender, y conciencia y expresión culturales.

El currículo que diseña Educación será el que se impartirá en el 60% de las horas lectivas en las autonomías sin lengua cooficial y en el 50% de las de lengua propia. El resto lo fijarán las autonomías y los propios centros educativos, que, por primera vez, podrán decidir una parte de la materia a impartir y tendrán gran autonomía sobre cómo enseñarla. Será cada comunidad quien fije qué parte del currículo establecerá la consejería y que parte el centro educativo. Este es el motivo por el que el ministerio avanza sus planes a las comunidades, para coordinar los currículos.

 
FOTO:La ministra de Educación Isabel Celaá. / Efe
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