La izquierda se reorganiza en Andalucía
Podemos mantendrá la alianza con Sumar pese a la tensión de Yolanda Díaz e Irene Montero para poder sobrevivir
La realidad es tozuda; Podemos compartirá candidatura con Yolanda Díaz en Andalucía.
Después de abandonar el proyecto Sumar por diferencias supuestamente irreconciliables con Yolanda Díaz, lo que ha provocado que Sumar dejara de prestar su apoyo parlamentario a las iniciativas de Pedro Sánchez, el miedo a quedarse fuera no ya del Congreso sino de diferentes parlamentos autonómicos ha llevado a Podemos a mantenerse en Por Andalucía. Una coalición electoral que presentará una candidatura única para el Gobierno andaluz que engloba a Izquierda Unida, Sumar, Los Verdes e Iniciativa del Pueblo Andaluz. Como líder y candidato a la presidencia de la Junta estará el dirigente de Izquierda Unida Antonio Maíllo.
Ha costado, la dirección nacional de Podemos se ha resistido hasta el último momento. Como hace cada vez que debe afrontar una decisión polémica, ha optado por consultar a las bases, que se han pronunciado respaldando masivamente la coalición, cuando apenas quedaban 24 horas para integrarse en la lista, pues la ley obligaba a presentar las coaliciones a la Junta Electoral con el viernes como fecha límite. La incógnita está en saber si dirigentes nacionales de Podemos y Sumar, como Ione Belarra e Irene Montero por Podemos, y Yolanda Díaz por Sumar, que se detestan –como ocurre con quienes han mantenido relaciones personales y profesionales muy estrechas–, coincidirán en algún acto electoral. Los intereses, más aún si se trata de intereses políticos, provoca extraños compañeros de cama.
En solitario, es prácticamente imposible que el partido de Belarra consiga los cinco escaños que tiene hoy en el Parlamento andaluz. La ley electoral obliga en esta región a lograr al menos un 3% de los votos para tener un escaño, y Podemos está hoy muy lejos de acercarse a esa cifra. Y es que el partido hace tiempo que pierde fuelle: Belarra es la única que se ocupa plenamente del día a día como secretaria general y diputada en el Congreso, Montero debe atender sus responsabilidades en Bruselas y Estrasburgo como eurodiputada, y Pablo Iglesias se ha convertido en un político desprestigiado por sus ansias de hacer dinero a través de medios de comunicación de dudoso origen, y volcado en apoyo a dictaduras latinoamericanas corrompidas que han llevado a sus países a la miseria.
Fórmula de éxito: unidad y buenos candidatos
La izquierda a la izquierda del PSOE se encontraba deslavazada y en fase de desconcierto hasta que el adelanto electoral andaluz la ha obligado a reaccionar para garantizar de alguna manera su supervivencia. Se empezó a forjar un gran acuerdo electoral de la práctica totalidad de los partidos situados en esa franja, que ha cuajado finalmente con la integración de Podemos. La excepción es Adelante Andalucia, el partido que fundó Teresa Rodríguez al abandonar Podemos, y en el que tuvo tensiones internas tan relevantes que acabó dejando la política activa –fue eurodiputada y parlamentaria andaluza– para retomar su profesión de profesora de lengua y literatura.
Hasta ahora todos los esfuerzos de partidos para contar con Adelante Andalucía –Rodríguez es una figura con mucho gancho, de hecho mantiene dos escaños en el actual Parlamento andaluz– han sido vanos. Rodríguez sigue diciendo que sólo aceptaría alianzas con partidos andaluces, en ningún caso de proyección nacional, y se mantiene firme en esa posición.
Podemos, tras la consulta a las bases, estará finalmente en la coalición. Es la única manera de sobrevivir en la región más importante por número de votantes y número de escaños que aporta al Congreso. El cambio de posición se comprende perfectamente: no han logrado ningún asiento en las elecciones de Aragón y tampoco en las de Catilla y León. Sí tuvieron, en cambio, un excelente resultado en las de Extremadura, en coalición con IU y Alianza Verde… pero sin Sumar. En esa región ha sido unánime la reflexión de diferentes analistas: la fuerza de la izquierda se basó en la personalidad de la candidata Irene de Miguel, de Podemos, ingeniera agrónoma madre de familia numerosa, que creó una empresa agrícola muy vinculada a la agricultura tradicional y con fuertes compromisos sociales.
Una vez más se demuestra que un buen candidato o candidata tiene más peso que las propias siglas de un partido, por importante que sea su historia.
La izquierda de Sánchez
La coalición electoral de los partidos andaluces de izquierdas puede incrementar de forma importante sus votos, siempre que en la campaña mantengan la unidad y no entren en escena las discrepancias. Pero la Ley D’Hont, lo saben todos los partidos, premia a las candidaturas fuertes y perjudica a las menores. La suma de varias formaciones en una sola lista logra más escaños que si se presentan por separados. De ahí la importante de Por Andalucia en las elecciones del 17 de mayo.
Sólo con los votos logrados en las elecciones anteriores sumando los conseguidos por los diferentes miembros de la coalición incrementará sensiblemente su número de escaños. Pero uno de los motivos de la unión es captar votos nuevos.
Desde la abstención, podrían animarse a acudir a las urnas quienes no sienten entusiasmo suficiente por ninguno de los partidos regionales de izquierda, pero sí podrían votar un proyecto con un programa atractivo y personalidades de reconocido prestigio de izquierdas en las listas al Parlamento… pero aspiran los miembros de Por Andalucia a captar votantes tradicionales del PSOE –que han tenido en Andalucia su principal cantera de votos– que sin embargo están en absoluto desacuerdo con las iniciativas de Sánchez.
Su lealtad al partido al que habían votado siempre desapareció en las últimas consultas andaluzas, y se apuntaron a la abstención, el voto en blanco o a otros partidos con la esperanza de desalojar a Sánchez de la Moncloa. Ahora podrían encontrar una opción en Por Andalucía.
Es pronto para el pronóstico, no se ha elaborado un programa ni las listas. Pero es evidente que la irrupción de Por Andalucia tendrá un efecto considerable en las andaluzas. Cuánto es impredecible. Y, a poco que se analice el nuevo escenario, se concluye que puede perjudicar al PSOE, más aún cuando la candidata ha sido elegida por Sánchez frente a las reticencias de gran parte de la dirección regional. Pero, fijada la fecha de las elecciones, esa dirección ha demostrado su fidelidad al PSOE al ponerse a disposición de María Jesús Montero olvidando los privilegios que ha concedido Sánchez a regiones como Cataluña y País Vasco, en detrimento del resto –incluida Andalucía– para garantizarse el apoyo parlamentario de los partidos nacionalistas e independentistas. Montero cuenta incluso con el apoyo de la ex presidenta Susana Díaz, que aspira a incluir a algunos de sus afines en las listas autonómicas.
Pilar Cernuda
FOTO:De izquierda a derecha, Rita Maestre, Mónica García, Antonio Maíllo, Lara Hernández y Ernest Urtasun, en un acto de refundación de la izquierda en Madrid. / Ricardo Rubio / EP
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