«La nueva Guardiola» por Remedios Sánchez
Dice María Guardiola, nada más tomar posesión del cortijo extremeño, que quiere llorar, gritar y divertirse.
Lo de llorar y gritar lo va a tener fácil con sus socios, porque ocasiones no le van a faltar; lo de divertirse, no tanto, porque, de primeras, los viceseñoritos del recién elegido gobierno le han plantado en la cara esa cosa que ellos denominan ‘prioridad nacional’ y que una mayoría de ciudadanos normales llamamos pegarnos un tiro en el pie. Porque, en una nación que ha sido históricamente cuna de emigrantes y que ahora los necesita más que nunca para sostener el Estado del bienestar (por aquello de que alguien tendrá que cotizar para pagar las pensiones del futuro en una sociedad tan envejecida como la nuestra), determinados planteamientos oscilan entre el racismo pertinaz y la ignorancia vergonzante.
A mí Guardiola me parecía una señora sensata (casi cualquiera, frente al candidato que presentó el sanchismo, que es una cosa bien distinta del socialismo, resultaba razonable que saliera elegida); pero las malas compañías, esos personajes que han empezado a rodearla como una guardia de corps sin que tenga otra opción que aguantar sus disparates antañones perfumados de naftalina, parece que van a modularle peligrosamente el discurso en un sentido que va no solo contra los intereses de su partido, sino también contra los de España. La complicación ha comenzado al nombrarlos consejeros, pero el verdadero problema llegará cuando quiera aplicar medidas que conecten con posicionamientos centristas. Mayormente porque, aunque crea que va a poder domeñar las ansias de destruir la convivencia, de no retornar al machismo recalcitrante o de no devolvernos a los tiempos del NO+DO que tanto reivindican Abascal y cía., sus posibilidades de lograrlo son nulas.
Y lo mismo va a suceder en Aragón y en Castilla-León: que nadie piense que la ultraderecha ha llegado al poder y asumirá lo que implica gestionar para todos, para sus votantes y para quienes no comparten postulados. En absoluto. Ellos tienen su hoja de ruta marcada por Abascal (ordeno y mando al antiguo estilo) y la van a cumplir punto por punto y medida por medida. La cuestión no es solo que partan de planteamientos –posiblemente– inconstitucionales, sino que además no son ni éticos ni decentes. Pero doña María tampoco ha tenido elección, porque ningún otro grupo (léase PSOE) ha dado una muestra de generosidad absteniéndose para dejar gobernar a la lista más votada.
Evidentemente, no somos partidarios del ‘papeles para todos’; pero sí para quienes vengan con voluntad de integrarse, con las mismas ganas de trabajar y construir un futuro que tuvieron nuestros mayores cuando se marcharon a Suiza, a Alemania o a Francia. Ellos se fueron, con su maleta de cartón y su paciencia infinita, a realizar trabajos que ni suizos, alemanes o franceses querían o podían desempeñar. Y con su sudor y su esfuerzo, enriquecieron a esos países y se trajeron a la patria, esa que tanto nombran algunos en sus mítines, los ahorros para levantar, ladrillo a ladrillo, casas modestas que hoy han heredado sus hijos, algunos de ellos –curiosamente– abonados a esta beligerancia extraña contra los foráneos. Lo preocupante es que se nos ha olvidado quiénes somos y de dónde venimos. Que falte memoria y sobre ira. Que nos alejemos del sentido común y apliquemos alegremente la intolerancia que es el signo identitario de los funestos radicalismos.
FOTO: María Guardiola y Óscar Fernández. https://www.redaccionmedica.com/autonomias/extremadura/el-pp-gana-en-extremadura-con-una-sanidad-pendiente-de-vox-5392