El medio ambiente andaluz, entre eslóganes y datos

El Colegio de Ambientólogos de Andalucía reúne a los partidos en un debate marcado por la confrontación de datos y la falta de acuerdo sobre el modelo energético y el uso del agua

El pasado 29 de abril, el Colegio de Ambientólogos de Andalucía (COAMBA) celebró en la sede de EMESA en Sevilla su tercer debate de políticas ambientales previo a las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Bajo la moderación de Rosario Vargas, presidenta de COAMBA, los representantes de Vox, Por Andalucía, Adelante Andalucía, PSOE y PP debatieron durante dos horas sobre cambio climático, gestión del agua, energías renovables, conservación de la naturaleza, residuos y empleo verde. El acto se retransmitió también en directo por streaming.

El debate arrancó con una división clara. Purificación Fernández, diputada autonómica por Vox, rechazó la narrativa de la emergencia climática y cuestionó las políticas que emanan de Bruselas, a las que calificó de «fanatismo climático» diseñado «en despachos muy alejados del campo». Atribuyó los grandes incendios forestales no al cambio climático sino a «la dejadez de los políticos que no limpian ni desbrozan los montes» y criticó la instalación de placas solares en suelos de alto valor agronómico, en particular sobre olivares.

«Seriedad científica» frente al negacionismo

El resto de la mesa rechazó esta posición con dureza. Valle López-Tello, candidata de Verdes Equo en la coalición Por Andalucía, recordó que de los nueve indicadores planetarios de sostenibilidad acordados por más de 200 científicos, la humanidad ha sobrepasado ya siete, siendo el cambio climático solo uno de ellos. Juanma Luna, candidato de Adelante Andalucía, apuntó que «estamos en un acto del Colegio de Ambientólogos donde hay una seriedad científica a la que nos tenemos que ceñir». Verónica Pérez, cabeza de lista del PSOE por Sevilla, calificó de «irresponsabilidad» negar el cambio climático y reclamó un gobierno andaluz que «lidere y abandere la transición ecológica«. Araceli Cabello, diputada del PP, defendió la gestión de su partido y presumió de que Andalucía «es la primera región que tiene un plan de acción ante el cambio climático«, dotado con más de 200 millones de euros.

El agua: agricultura, turismo y minería a debate

Ante la pregunta de cómo gestionar la creciente competencia entre sectores por los recursos hídricos, las posiciones volvieron a diferenciarse. López-Tello denunció la proliferación de grandes monocultivos de regadío —olivar superintensivo, pistacho, almendro— como «suicida» para la realidad hídrica andaluza, y señaló a la minería como otro gran contaminador de acuíferos. Luna coincidió y añadió el turismo masivo como elemento que «fagotiza la capacidad de agua de comarcas enteras».

Pérez exigió un compromiso firme de neutralidad en emisiones antes de 2050 y denunció que la Cámara de Cuentas había advertido de que 800 millones de euros del canon del agua cobrado a los andaluces no se habían invertido en infraestructuras hídricas. Cabello rebatió este dato argumentando que su gobierno había multiplicado por cuatro el volumen de agua regenerada respecto a 2018 y que la inversión en restauración de cauces había pasado de 15 a 70 millones de euros en el último ciclo presupuestario.

Fernández, por su parte, reclamó un plan nacional del agua que conecte cuencas y criticó que las grandes obras hídricas se acometan solo tras episodios extremos como la DANA: «El agua hay que almacenarla en sequía, no cuando llueve».

Renovables: todos de acuerdo en el qué, enfrentados en el cómo

La transición energética fue uno de los bloques con más consenso de fondo y más discrepancia en los detalles. Todos los partidos se mostraron favorables a las energías renovables, pero con matices muy distintos. Cabello destacó que el 70% de la energía producida en Andalucía es ya de origen renovable. Luna y Pérez criticaron que ese desarrollo se esté dejando en manos de fondos de inversión externos, sin planificación territorial ni beneficio económico para Andalucía, poniendo como ejemplo la proliferación incontrolada de plantas de biogás.

López-Tello fue más allá y cuestionó el modelo de fondo: «Estamos instalando cinco veces la capacidad que necesitamos y respondiendo a otros intereses, no a la transición ecológica«. Reivindicó el decrecimiento como condición necesaria para cualquier transición real. Fernández insistió en que las renovables no deben implantarse a costa del sector primario ni en suelos de alto valor agronómico.

Conservación, residuos y empleo verde

En conservación, el debate giró en torno a los incendios forestales y al papel del INFOCA. Luna y Pérez denunciaron las precarias condiciones laborales de sus trabajadores, con equipos sin homologar y vehículos en mal estado. Cabello lo rechazó y cifró la inversión en prevención de incendios como la más alta de la historia autonómica, mencionando además la recuperación del lince ibérico y la compra de 8.700 hectáreas de la finca Veta la Palma.

Sobre residuos, López-Tello criticó el «fraude del reciclaje» y la ausencia de regulación sobre plásticos de un solo uso en una comunidad tan dependiente del turismo y la hostelería. Luna denunció que Andalucía siga acogiendo residuos nucleares en el cementerio del Cabril y residuos tóxico-peligrosos en Nerva, en lo que calificó de «posición colonial». Fernández se opuso a la ley andaluza de economía circular por considerar que impone cargas excesivas a pymes y autónomos, mientras Cabello defendió que la inversión autonómica en esta materia ha pasado de 26.000 euros en 2018 a 7 millones en 2026.

En el bloque de empleo, la pregunta de la moderadora —si la transición ecológica puede ser un motor de creación de empleo— obtuvo respuesta afirmativa unánime, aunque con enfoques distintos. El PSOE propuso un pacto social por una «transición ecológica justa» con un plan de empleo verde. Adelante Andalucía reclamó que ambientólogos y técnicos forestales formados en Andalucía trabajen en su propia tierra. Por Andalucía insistió en la relocalización de la producción como palanca de soberanía económica y ecológica. El PP defendió la colaboración público-privada y citó los más de 30.000 millones de euros de inversión en tramitación ambiental en la comunidad.

Defensa del territorio y sostenibilidad

En sus intervenciones finales, Luna y Pérez pidieron, respectivamente, una herramienta política andaluza para defender el territorio frente a su «papel colonial» en el Estado y un cambio de gobierno el 17 de mayo para rescatar los servicios públicos y liderar la transición ecológica. Cabello llamó a comparar programas electorales y destacó que «cuando se habla de sostenibilidad a nivel internacional, se mira a Andalucía». López-Tello reclamó un «decrecimiento ordenado» como única salida real a la crisis ecológica. Fernández cerró defendiendo la compatibilidad entre campo y medio ambiente como principio irrenunciable de Vox.

Rosario Vargas cerró el acto con un mensaje institucional: «Sea cual sea el gobierno que salga el 17 de mayo, pedimos que cuenten con nosotros como profesionales del sector, tanto para la gestión ambiental como para la planificación de políticas ambientales«

Ramiro Navarro

FOTO: Rosario Vargas, presidenta del Coamba; Purificación Fernández, Vox; Valle López-Tello, Por Andalucía; Juanma Luna, Adelante Andalucía; Verónica Pérez, PSOE de Andalucía y Araceli Cabello, PP de Andalucía. / M.G

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