El Festival Internacional de Poesía se abre al duende lorquiano con los cinco sentidos
La apertura en la Huerta fue un acto a flor de piel con Olvido Garcia-Valdés, Ana María Shua y Macarena Gómez
El Festival Internacional de Poesía de Granada no sería igual sin el hallazgo de colocar su acto de apertura en la Huerta de San Vicente. Solo el mal tiempo atmosférico ha impedido algún año que este tenga lugar a la sombra de los árboles que García Lorca conoció. Pero, además del entorno, a este acto lo hacen grande, inmenso, los autores que se colocan bajo ese manto vegetal protector y desgranan su poesía y su arte. En este vigésimo segundo festival, la propuesta orquestada por Remedios Sánchez y Daniel Rodríguez Moya incluyó a autores que tienen la palabra a flor de piel, además de a flor de labios, capaces de operar un cruce de sentidos que embelesa e interesa por igual.
Tras una inauguración pública a la cual no faltaron ni una de las instituciones que tienen que ver con la cosa cultural en Granada, encabezadas por la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y la consejera de Fomento de la Junta, Rocío Díaz, además del subdelegado del Gobierno, José Antonio Montilla, y la diputada de Cultura, Pilar Caracuel, entre otros representantes en el gobierno y en la leal oposición, el primero de los recitales poéticos llegó, más que en una palabra, en un susurro. Bajo la conducción de Raquel Lanseros, Premio Nacional de la Crítica, el mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez (Premio Bellas Artes de Poesía de Aguascalientes), dijo que se escribe «contra todo, porque la poesía es un acto de resistencia frente a la barbarie, el olvido y la muerte, frente a la desazón de lo que estamos padeciendo. Se escribe para abrirse hacia dentro, como una forma de contemplarse a sí mismo desde fuera, para justificar que somos dignos de vivir sobre la tierra». Olvido García-Valdés (Premio Reina Sofía de Poesía), por su parte, afirmó que sus versos «son intransitivos, aunque parezca una barbaridad. Escribo porque a lo largo de mi vida ha sido una necesidad. Si la vida tiene sentido, algo que podemos poner en duda, es por un trabajo que hacemos sobre nosotros mismos: espiritual, moral, de uno sobre sí mismo. Escribir poemas ha formado parte de esa tarea como un proceso de búsqueda personal. No escribo para nadie, pero sí para quien contacta conmigo en la distancia», afirmó.

En una tarde donde las mujeres fueron inmensa mayoría, la siguiente protagonista fue la narradora argentina Ana María Shua. Heredera de una tradición que incluye a Borges, Cortázar y Silvina Ocampo, su más reciente obra es ‘El cuerpo roto’, publicada por la editorial semigranadina Páginas de Espuma. «Lo que una escribe es el resultado de una negociación, de esa lucha que tenemos contra las palabras, pero al mismo tiempo a favor de ellas». La autora afirmó que nunca salió a buscar las palabras, sino que ellas la encontraron. «Mi literatura nace de mi voluntad. Cada obra me lleva unos tres años, y la escribo como un acto volitivo, pero nunca decido cuándo termina. Noto cuándo ello ocurre porque empieza a secarse el pozo, y comienzo a repetirme», dijo con humor.
Shua apeló a la disciplina como matriz de su creación, y afirmó que esta es idéntica sea cual sea el género que practique, microrrelato, cuento, novela o libro infantil, una modalidad que también considera propia. Y recordó que fue el aplauso de una profesora suya quien le animó a escribir un poema tras otro cuando apenas contaba diez años.
La mirada de Macarena
Otro de los sentidos es el que ha catapultado a Macarena Gómez a la cúspide de la cinematografía española, y no es otro que su vista, su mirada. La cordobesa recordó que la primera obra de teatro que interpretó en su experiencia londinense –donde acudió para formarse– fue ‘La casa de Bernarda Alba’. También habló de su personaje de Lola en ‘La que se avecina’ y de su adolescencia preactoral con poemas como ‘Prendimiento de Antoñito El Camborio’ que leía a sus compañeros de clase por indicación de su profesora de Literatura y que 30 años después, dijo con humor, «pensaba que recordaba, pero no».

Carla de La Lá, su presentadora, preguntó a la actriz por géneros, y Gómez admitió que es mucho más fácil hacer comedia que drama, destacando el trabajo de compañeros como Javier Cámara, camaleónicos y capaces de hacer de todo. Gómez continuó con dos poemas de ‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías’, ‘La cogida y la muerte’ y ‘La sangre derramada’. La actriz brilló en su lectura por el dramatismo con que transmitió las muy sensoriales estampas lorquianas, y se llevó un gran aplauso de la concurrencia. Finalmente, recordó que en su primera Angustias, donde fue dirigida por Pat O’Toole, hija del gran Peter O’Toole, descubrió que la obra del fuenterino es muy difícil de verter al inglés, por el personal ritmo, sonoridad y duende, en definitiva, que la impregna.
El último acto de la tarde, cuando esta era ya casi noche, fue eminentemente musical, como siempre, en esta ocasión con la cantaora Ángeles Toledano, a quien introdujo el también cantaor e investigador granadino Juan Pinilla. Su contundente voz rasgó hizo cantar a los pájaros.
FOTO: Macarena Gómez recitó varios poemas lorquianos ante un público entregado. (ARIEL C. ROJAS)
https://www.ideal.es/culturas/festival-internacional-poesia-abre-duende-lorquiano-cinco-20260505211243-nt.html